El comportamiento de los últimos años muestra que las naciones latinoamericanas se han abierto al escenario global, lo que produce temores sobre una posible contracción en los niveles de demanda producto de la fuerte desaceleración global, que a su vez estancaría inmediatamente el crecimiento de los emergentes.
Notablemente el escenario es complejo. Por una parte, la crisis de deuda en Europa, que muestra señales de una recesión cada vez más fuerte, y la lenta recuperación en EE.UU. vaticinan una caída en los pedidos de materias primas, afectando los precios y los niveles de exportación de los proveedores latinoamericanos.
“De presentarse una desaceleración se observará claramente un debilitamiento de la economía en Latinoamérica. En el caso colombiano uno de los canales de producción de choques externos son los precios del petróleo, que afectarán el mercado local por el debilitamiento de la demanda. Cabe resaltar que en los últimos tiempos se ha observado una recuperación, pero todo dependerá en buena parte de los esfuerzos de la zona euro para contener la crisis de deuda y su gasto monetario, que a la vez impulsará el crecimiento de EE.UU. y China”, afirma Cristian Lancheros, analista de la firma Acciones & Valores.
“Estamos viendo un panorama en donde no sólo las economías desarrolladas están mostrando desaceleración, sino que las emergentes ya están presentando sus primeros síntomas, lo que hace cada vez más urgente que las autoridades monetarias generen mayores estímulos haciendo que se propague un ambiente de calma que fortalezca las expectativas frente a la demanda de commodities, favoreciendo al sector externo de todas las economías. Pero se debe tener en cuenta que el actual escenario es de crisis, lo cual amenaza al sector exportador latinoamericano”, explicó.
Hasta el momento el alza del precio en las materias primas ha permitido a los países de América Latina sortear la crisis, pero es evidente que esto puede revertirse, de no tomar medidas a tiempo.