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Déficit fiscal 2025: Colombia enfrenta el hueco más grande en décadas

“El próximo gobierno heredará una situación fiscal muy desafiante”, advierten los analistas de Corficolombiana. Le contamos los detalles del informe.

09 de marzo de 2026 - 06:40 p. m.
Imagen de referencia.
Foto: Getty Images/iStockphoto - lerbank
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A las cinco de la mañana, cuando los primeros camiones empiezan a salir de las bodegas en la periferia de Bogotá, la economía ya está rodando. Harina para panaderías, cajas de medicamentos, repuestos, frutas que cruzaron el país durante la noche.

Cada viaje depende de muchas cosas: diésel, peajes, crédito bancario… y también de algo más complejo: las finanzas del Estado.

Un informe reciente de Corficolombiana describe el momento actual de este último nodo: “Colombia atraviesa la situación fiscal más compleja en décadas”. La falta de una gran crisis económica externa (esas que sí ocurrieron en el pasado) pone el dedo en la llaga.

El hueco fiscal es del tamaño de varias reformas. En 2025, el déficit fiscal del Gobierno Nacional Central llegó a 6,4 % del PIB.

¿Qué significa? Por cada COP 100 pesos que mueve la economía del país, el Estado gastó 6,4 pesos más de los que tenía a la mano.

El déficit primario (que mide el desbalance antes de pagar intereses de deuda) también alcanzó 3,5 % del PIB, el nivel más alto en dos décadas si se excluye la pandemia.

Las comparaciones históricas ayudan a entender la dimensión. Niveles similares solo se habían visto durante la crisis económica de finales de los noventa o el choque global provocado por el COVID-19.

Pero ahora el país no atraviesa una recesión severa ni un colapso económico. La economía creció 2,6 % en 2025, un ritmo moderado pero positivo.

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El problema está en otra parte: el gasto público ha crecido más rápido que los ingresos del Estado.

Más gasto, ingresos casi quietos

Las cuentas lo muestran con claridad. En 2025, el gasto total del Gobierno llegó a 22,1 % del PIB, “uno de los niveles más altos de las últimas dos décadas”, según el informe.

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En cambio, el dinero que ingresó se ubicó en 16,3 % del PIB. La distancia entre ambos números explica gran parte del hueco fiscal.

Entre 2022 y 2025, el déficit primario aumentó 2,6 puntos del PIB, impulsado casi totalmente por el aumento del gasto público (2,7 puntos), mientras los ingresos prácticamente se quedaron quietos.

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La expansión no se veía desde el gobierno Santos, explicó el informe, “con la diferencia de que en esos cuatro años el aumento en los ingresos del gobierno financió más que proporcionalmente la expansión fiscal”.

Un plan que aún no aparece

En medio de este panorama, hay un documento clave que todavía no se ha publicado.

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El Plan Financiero de 2026, que normalmente se divulga entre diciembre y febrero, sigue sin aparecer.

Ese documento detalla cómo planea el Gobierno financiar sus necesidades de gasto y deuda durante el año.

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La ausencia de esa información aumenta la incertidumbre en los mercados, porque limita la visibilidad sobre la estrategia fiscal del país.

Según estimaciones de Corficolombiana, el déficit a financiar podría superar los COP 136 billones.

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Un alivio temporal en los intereses

Curiosamente, el resultado fiscal de 2025 pudo haber sido aún peor. El déficit terminó siendo 0,7 puntos del PIB menor al previsto inicialmente en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, la hoja de ruta de las finanzas públicas del país.

La razón fue un ahorro inesperado en intereses de deuda.

Debido a una estrategia de manejo financiero del Ministerio de Hacienda, el Gobierno logró reducir temporalmente el costo del servicio de la deuda. Ese alivio representó 1,9 puntos del PIB menos en intereses.

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Pero ese respiro tenía fecha de vencimiento.

Los analistas describieron ese mecanismo como una “anestesia” fiscal: calmó el dolor por un tiempo, pero no resolvió el problema de fondo.

El mercado empieza a reaccionar

Ese efecto comenzó a disiparse en 2026. Los inversionistas que compran deuda pública colombiana (los TES) empezaron a exigir tasas más altas para prestar dinero al Estado.

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Algunos tramos de la curva ya se acercan al 14 %, niveles que no se veían desde 2022.

Y la necesidad de financiamiento no es pequeña.

De hecho, febrero fue uno de los meses con más emisiones de deuda interna en la historia reciente. Pero aun así, el dinero disponible para pagar obligaciones inmediatas terminó en mínimos históricos.

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Ese contraste, más deuda emitida y menos efectivo disponible, es lo que empieza a inquietar a economistas y al mercado.

Durante la última semana de febrero, el saldo de los depósitos del tesoro del Banco de la República cayó: pasó de COP 15,2 billones de pesos a 6,6 billones en cuestión de días, según el Banco de Bogotá, que lo calificó como un mínimo histórico para el cierre de febrero.

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Lo que más llamó la atención de los analistas fue el contexto en el que ocurrió el golpe a las finanzas. Durante el mes pasado, el Minhacienda colocó una cantidad récord de deuda interna.

En total, el Gobierno emitió COP 22,6 billones. Nunca antes se había colocado un volumen tan alto en un solo mes. Y aun así, la caja terminó cayendo.

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La caída equivale a 41 % menos de dinero disponible. Para tener una referencia: un año antes, en febrero de 2025, ese saldo era de 10,9 billones.

Una montaña de deuda por refinanciar

Solo en 2026 vencen COP 63 billones en deuda interna, una cifra cercana a cuatro veces el presupuesto anual del Ministerio de Transporte.

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El Gobierno deberá refinanciar esos compromisos en el mercado. Es decir, emitir nueva deuda para pagar la deuda que vence.

El problema es que las últimas subastas muestran señales preocupantes.

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Aunque las tasas ofrecidas están en máximos históricos, la demanda de inversionistas ha sido de las más bajas en años. En algunas subastas, el indicador bid-to-cover, que mide el interés del mercado, apenas llegó a 1, una señal de que el apetito por esos títulos se está debilitando.

Para el Estado, ese escenario combina dos factores incómodos: tasas altas y compradores más cautelosos.

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Las proyecciones para este año no muestran una mejora inmediata.

Para 2026, los analistas estiman:

Eso implica que el Gobierno tendrá que seguir recurriendo a más deuda, posiblemente en condiciones financieras cada vez menos favorables.

La factura que heredará el próximo gobierno

El desafío no termina este año. Para volver a cumplir la regla fiscal en 2028, Colombia necesitaría un ajuste equivalente a entre 3 y 4 puntos del PIB.

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“El próximo gobierno heredará una situación fiscal muy desafiante”, advierten los analistas de Corficolombiana.

El Comité Autónomo de la Regla Fiscal estima incluso que el esfuerzo podría acercarse a 4,5 puntos del PIB si el objetivo es estabilizar la trayectoria de la deuda pública.

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Ese ajuste implicaría decisiones difíciles: recortes de gasto, nuevos ingresos o una combinación de ambos.

Mientras tanto, el país sigue funcionando contra reloj.

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