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“Dejar las armas y ser empresaria era mi decisión de vida”

Nancy Tinjacá es una desmovilizada que ahora incursiona en el sector de la micreempresa y es invitada como expositora en el noveno congreso de Asomicrofinanzas.

14 de julio de 2018 - 06:52 p. m.
La microempresaria Nancy Tinjacá exhibe orgullosa el fruto de su trabajo, tras varios años perdidos de militar en grupos al margen de la ley. / Cortesía
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Nacida en Bogotá, pero llanera de crianza y de corazón, Nancy Tinjacá es hoy una mujer emprendedora, feliz, llena de sueños y con inmensas ganas de salir adelante. Es una microempresaria del sector de cuero que empezó haciendo sillas para montar caballos y hoy muestra coloridas colecciones de bolsos que aprendió a elaborar en internet. Un comerciante de Yopal le enseñó a trabajar el cuero. Tuvo que vencer grandes obstáculos por el hecho de ser desmovilizada de las autodefensas del Casanare.

Me encanta el olor a cuero«, dice Nancy. Recuerda que fue Víctor Fonseca, el hombre a quien le la incursión en el mundo de la talabartería: «me permitió ver una opción laboral. El confió en mi y me motivó». Presenté un proyecto productivo al Gobierno que me dio $2 millones. «Lo que más me impulsó fue que llegara a mi vida la Fundación Amanecer”, dice Nancy Tinjacá.

La Fundación Amanecer promueve el desarrollo productivo sostenible de la Orinoquia. Nació en el departamento de Casanare y ha extendido su acción a los departamentos de Meta, Cundinamarca y Boyacá. A Nancy Tinjacá la conocieron como una de las 150 candidatas empresarias que se postularon para el concurso de Mujer Emprendedora.

Fueron tres meses de presentaciones, capacitaciones y muchos nervios. Fui pasando categorías que me permitieron ir recobrando mi confianza. En cada etapa nos enseñaban más y más cosas, desde cómo sacar un precio, hasta cómo llevar una contabilidad», sostiene. MI propuesta quedó entre lao 10 mejores proyectos, obteniendo $6 millones en efectivo. «El concurso fue como si me hubieran puesto un motor”, dice.

Participó de otros programas para desmovilizados y obtuvo dos millones de pesos adicionales. Con microcrédito de la Fundación Amanecer compró materia prima y una máquina plana, la adaptó para cuero y empezó a trabajar como empresaria independiente.

La empresa que la formalizó hace un año y medio la denominó “Natima, trabajos en cuero”, le dio otro giro a la vida de Nancy. Empezó a sacar patrones para bolsos, se apoyó en internet y ya lleva varias colecciones.

Natima se volvió una empresa generadora de empleo para la familia. La mamá y la hermana le colaboran, lo mismo que su papá. “Es mi empresa, la sudé, la soñé, ya empecé a salir al mercado», dice con orgullo. «He tenido dificultades propias de una empresa, me equivoqué recientemente en un negocio; pero no importa, porque es desde abajo desde donde se toma más impulso”, dice.

Hoy Nancy está impulsando su marca, saca colecciones para almacenes y se siente muy feliz de lo que ha logrado. Sabe que eso es solo el principio pues en medio de “la noche oscura” que vivió cuando era paramilitar; con la desmovilización y el apoyo de la entidad microcrediticia vio el “amanecer” para darle una nueva oportunidad a su vida.

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“El apoyo recibido por la Fundación Amanecer cambió la vida. No solo me permitieron participar del concurso que gané y me capacitaron, sino que me dieron un crédito por $1.500.000, con lo que me devolvieron la vida comercial, no me prestaron como desmovilizada sino con Nancy Tinjacá, la empresaria; también le hacen seguimiento a mi empresa, me llevan a exponer mi proyecto a ferias y como si fuera poco, me pusieron sin costo, un diseñador, que me ha apoyado para sacar adelante las colecciones que me piden… El microcrédito me ratificó que dejar las armas y ser empresaria, era mi decisión de vida”, señala Nancy Tinjacá.

Su historia antes de ser empresaria

“La vida me llevó a las autodefensas. Estaba aburrida en mi casa donde reinaba la violencia», recuerda Nancy. «Por mi decisión, mi familia se vio afectada, la guerrilla me alejó de mi madre y mi padre fue víctima de un atentado”.

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Ingresó a ese grupo irregular en su adolescencia. Estuvo militando en los Llanos; inició una relación sentimental con un compañero de mayor rango y tuvo en la selva a una niña que terminó siendo cuidada por su abuelita. Luego vino el acuerdo de desmovilización en 2005, el grupo se acabó. Y la vida le dio una nueva oportunidad a Nancy Tinjacá para incursionar en otro campo de acción: el de microempresaria donde lucha por seguir haciendo realidad sus sueños.

*En colaboración de Asomicrofinanzas.

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