El gobierno chino ha dicho que intensificará sus preparativos para una política que apoye a su economía, que se halla en proceso de desaceleración luego de arrojar el crecimiento más bajo en casi tres años. Ésta se expandió 8,1% en el primer trimestre en comparación con 2011, cifra menor a la calculada en los pronósticos, y que aumenta los temores en los mercados internacionales sobre una caída en la demanda a gran escala de la economía con mayor crecimiento del mundo.
Con Europa esforzándose por mantenerse a flote, y el decaimiento del impulso de Estados Unidos, una fuerte caída en China daría al traste con las esperanzas de recuperación mundial.
“La economía doméstica está sufriendo una presión negativa”, dijo en un comunicado Wen Jiabao, primer ministro de China: “Debemos fortalecer nuestros planes de refuerzo y alistarnos para políticas de contingencia que aseguren que estamos bien preparados para las dificultades y los retos”.
Los economistas dijeron que había señales de que el gobierno había comenzado a estimular la economía. Ha emitido un paquete de estímulo de gran escala que llama la atención, y que empleó durante la crisis financiera global, pero ha comenzado de forma callada a inyectar más dinero y ha fomentado que los bancos presten más. Los datos fuertes de marzo hicieron que los economistas y funcionarios fueran optimistas frente al crecimiento más veloz, que podría verse en los próximos meses.
“Estamos en medio de una recuperación”, dijo Lu Ting, economista del Bank of America Merrill Lynch, y añadió que la tasa de crecimiento de China probablemente llegó a su punto más bajo en enero y febrero.
La caída en las exportaciones y las medidas para reducir la burbuja en el mercado de propiedad han sido los principales factores que han pesado sobre la economía. Sin embargo, los US$159.000 millones en nuevos préstamos en marzo, que superaron las expectativas, fueron una muestra importante de la posición del gobierno a favor de la promoción del crecimiento.
Los funcionarios chinos dijeron que estaban satisfechos con los datos porque fomentaban el objetivo de Beijing de volver a equilibrar la economía, al impulsar el consumo doméstico.
Los últimos datos muestran que China, de hecho, ha logrado cierto progreso. El gasto de consumo representó el 76% del crecimiento en el primer trimestre, mucho más que el promedio histórico. Por su parte, el crecimiento de ingresos por activos fijos cayó a 20,9% en el primer trimestre con respecto al año pasado, mientras que el crecimiento de las ventas comerciales aumentó a 15,2% en marzo con respecto al año anterior.