No es un estudio estadísticamente representativo, pero nos permite sacar algunas conclusiones: la mayoría de las compañías utilizan su página de internet sólo como medio de comunicación de una vía. Ni siquiera se molestan en averiguar quién los visitó. Se conforman con mostrarle al visitante su misión, visión y algunas fotos. Muy bonito, pero inútil.
Algunas ven más allá y se preocupan por mostrar sus productos y ubicación de locales. Está bien, pero no vende, no estimula la fidelización. Casi igual de inútil. Otras tienen un enlace de “ventas institucionales” que lleva a una dirección de correo con la promesa de que alguien nos responderá. Imagínense: en la era de los medios interactivos le piden a un potencial cliente institucional que espere…
Muy pocas se diseñaron para vender y con la intención de aprovechar el potencial que ofrece internet, sobre todo para el microempresario, porque acá no se diferencia el grande del chico. Internet es mundial y abarca un gran mercado de forma inmediata —con cero costo marginal, al tiempo que permite segmentar—. Y lo mejor —si se maneja inteligentemente— es que se puede hacer una sola venta de muchas referencias en lugar de tener que vender una sola referencia a muchas personas.
Las oportunidades están para quien las aproveche. El lema del juego está inventado (The long tail) y sólo quienes aprendan a jugarlo se divertirán. Los demás se quedarán esperando en la comodidad de sus páginas actuales.