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Dieta nacional, a base de importados

Maíz, fríjol, lenteja, garbanzo y arveja son algunos de los alimentos que Colombia importa. Gobierno insiste en que el país está blindado, pero analistas opinan lo contrario.

09 de mayo de 2008 - 06:40 p. m.
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Cuando una persona se sienta a degustar una bandeja paisa no repara en que los fríjoles y el arroz pueden ser ecuatorianos y el maíz de la arepa de Estados Unidos.

Esta realidad responde a la transformación de buena parte del campo del país, pues la vocación agrícola pasó de los cultivos de transición a los de tardío rendimiento, como palma aceitera o caucho. En esta dinámica, y dada la baja productividad de sembrados como los de maíz y trigo, se empezó a depender de las importaciones (ver infografía).

El hecho toma relevancia cuando las alarmas en el mundo están encendidas por el tema alimentario. Organismos multilaterales, ONG y hasta los propios gobiernos se refieren a la insuficiencia después de que en naciones como Haití y Filipinas se presentaron manifestaciones por la escasez de comida.

A pesar de la situación, en Colombia el Gobierno insiste en que el país “está blindado frente a la crisis mundial, pues somos autosuficientes en el 90% de lo que consumimos”. Esta afirmación del ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, no coincide con lo que piensan analistas y dirigentes gremiales.

Tal es el caso del el gerente de la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales y Leguminosas (Fenalce), Napoleón Viveros. “Trato de entender que el país puede crecer su área de cultivo en el futuro, porque en el corto plazo no hay blindaje ante la situación mundial, y en el mediano plazo lo habrá si el Estado genera políticas coherentes”.

Es que al revisar la lista de los alimentos que se importan se encuentran cereales y leguminosas que, como el trigo, el maíz, las lentejas y arvejas, hacen parte del menú diario de los colombianos.

Al interrogar al Gobierno por esta situación explica que si bien se tiene que importar una parte de la canasta familiar, existe la capacidad de cultivar mucho más. Según Arias: “hay productos en los cuales no somos autosuficientes, pero sí se puede aumentar la oferta y llegar a niveles superiores a los de otras naciones. En maíz y fríjol estamos haciendo grandes esfuerzos para estimular su cultivo”.

La versión oficial insiste en que el país produce suficientes fuentes de energía, como diferentes tipos de carne, huevos, aceites y azúcar, así como gran variedad de frutas, hortalizas y tubérculos, que pueden suplir los alimentos que no se producen. Este planteamiento no lo comparten expertos como el presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros Agrónomos (ACIA), Alberto Caro.

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El analista asegura que las actuales políticas se iniciaron en los 90 y generaron la pérdida de autosuficiencia, debido a que se practicó la teoría de comprar los alimentos donde fueran más baratos, lo que desencadenó la actual crisis mundial.

Por su parte, Aurelio Suárez, Presidente de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria afirma que los cereales y las leguminosas no se pueden remplazar con yuca, papa o ñame.

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Frente al momento de la agricultura en el mundo, se indica que a los países con grandes extensiones se les abren oportunidades. De acuerdo con el Banco Mundial, en los últimos tres años los precios de los alimentos se han incrementado hasta en 83%, por la presión de China e India, al aumento en los precios del petróleo y el uso de tierras destinadas a cultivos para la elaboración de biocombustibles.

La coyuntura se presenta como una oportunidad para Colombia, ya que aunque el país podría contar con 22 millones de hectáreas cultivadas, hoy no tiene ni cinco millones de hectáreas. Pero a la cantidad y calidad de tierras se deben sumar otros factores, como políticas estatales de largo plazo, generación de infraestructura necesaria y apoyo a la biotecnología.

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Según Fenalce, en cultivos como el fríjol, la arveja y el maíz Colombia puede producir lo que consume. Napoleón Viveros asegura que en estos productos existe la vocación agrícola: “en el caso del fríjol es sencillo ser autosuficientes, siempre y cuando el estímulo que entrega el Gobierno para su cultivo sea general y no sólo para los cafeteros”.

Por el momento los colombianos seguirán consumiendo diariamente lentejas canadienses, garbanzos mexicanos, fríjoles ecuatorianos y panes producidos con trigo estadounidense, mientras otros, como los socios de la firma Aliar S.A., planean sembrar 40 mil hectáreas de soya y maíz en los Llanos Orientales con el fin de producir cerdos.

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Iniciativas como esta demuestran el potencial de una nación que históricamente tuvo en el campo su principal fuente de desarrollo.

ONU alerta sobre crisis alimentaria

En recientes declaraciones al diario Le Monde, de Francia, el relator de la ONU para el Derecho a la Alimentación, Olivier de Schutter, culpó a la especulación de la actual crisis alimentaria en el mundo y solicitó apoyo para la agricultura en las naciones más pobres. El diplomático calificó de “inexcusable” la falta de acción de la comunidad internacional.

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En sus declaraciones consideró que la autorregulación del mercado “no es la solución, sino el problema”, si se tiene en cuenta que el agrícola no es un mercado elástico, ya que la cantidad de tierras no se puede ampliar “al infinito”.

Finalmente, enfiló baterías en contra del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial por incitar “a los países más endeudados a desarrollar cultivos de exportación y a importar los alimentos que consumen”, pues esta política los hizo vulnerables a la volatilidad de los precios.

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Arroz, cerca de la autosuficiencia

El arroz es, sin lugar a dudas, uno de los alimentos base de la dieta nacional. Fedearroz, la entidad que reúne a los productores del país, calcula que cada colombiano consume al año 40 kilogramos de este cereal.

De acuerdo con estas cifras, y teniendo en cuenta que el país hay unos 44 millones de habitantes, el año pasado se debieron consumir 1’760.000 toneladas de este producto.

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Según Fedearroz, en 2007 Colombia adquirió unas 350 mil toneladas de este cereal en el exterior, especialmente de Ecuador y Venezuela.

Pero tanto el Ministerio de Agricultura como Fedearroz consideran que el país puede producir en el corto plazo lo que consume de este cereal.

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La importancia del autoabastecimiento de este alimento radica en que varios países, como Indonesia y Brasil, anunciaron que restringirán sus exportaciones, para garantizar la alimentación de sus propios pobladores.

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