“Han sido muchos los subsidios que han quedado pendientes, porque las personas no han encontrado una vivienda donde colocarlos, pues la oferta no ha sido lo suficientemente amplia para absorber la cantidad de subsidios aprobados”, señala Myriam Tovar, jefa de sección de servicios de vivienda de Cafam.
Sin embargo, con la nueva normatividad ya no habrá excusa para que los subsidios se pierdan, porque los postulantes tendrán la posibilidad de elegir entre varias opciones.
Para Gabriel Herrera, jefe de división del Departamento de Vivienda de Colsubsidio, las nuevas reglas de juego serán muy positivas, ya que la oferta se estaba viendo castigada porque los precios de los proyectos estaban atados a un salario mínimo durante todo el año, lo que hacía que los proyectos de rango más bajo fueran inviables financieramente. “Con el nuevo esquema se rompe ese círculo vicioso de precios y ahora se va a presentar una competencia por el producto, el precio y la ubicación”, señala Herrera. Así, la gente va a tener mejores oportunidades de compra”, señala Herrera.
Para los constructores es un ejercicio interesante, porque van a ser más conscientes sobre lo que está necesitando el mercado, al tiempo que se van a ver favorecidos porque presentarán una oferta de vivienda mucho más nutrida. Con la reforma, en últimas, se busca que los constructores no solamente se enfoquen en el tope de los $62 millones y que ofrezcan opciones al 80% de la población, que tan sólo devenga un salario mínimo.
Una vez más, las cajas de compensación van a jugar un papel clave en la asignación de subsidios y además enfilan baterías para entrar a competir en un difícil mercado donde sobrevivirá el que tenga la mejor estrategia para captar más afiliados.
Servicio personalizado
Así lo ha entendido Cafam, que ha innovado en la atención personalizada a sus usuarios. A través de la promoción de charlas académicas y ferias de vivienda, la caja proporciona una información precisa sobre todas las modalidades, requerimientos y documentación que deben presentar los postulantes para acceder a un subsidio de vivienda. Este año Cafam tiene previsto asignar 10 mil subsidios por recursos cercanos a los $70.000 mil millones.
“Nosotros trabajamos directamente con nuestro público objetivo, que son los empleados, y vamos hasta cada una de las empresas donde nos solicitan”, señala Myriam Tovar, de Cafam.
La idea es facilitarles la vida a los usuarios evitándole la engorrosa tramitomanía de traer y llevar documentos hasta la caja para la aprobación de su subsidio. Para esa tarea se asigna un equipo de profesionales que, además de asesorar a los postulantes, los acompañan durante todo el proceso hasta la aprobación y desembolso del subsidio.
También es importante que las cajas concienticen a las familias de que los ingresos que ellos acrediten en el momento de la postulación sean en realidad los que devengan.
En últimas, el éxito de la aplicación del subsidio de vivienda está determinado por el grado de conciencia que tengan los hogares sobre lo que puedan comprar de acuerdo con sus requerimientos. “Una cosa es la expectativa, que puede ser mucho mayor a la capacidad de endeudamiento, y otra cosa que realmente pueda comprar”, señala Tovar.
Proyectos al por mayor
La amplia oferta de proyectos permite que los constructores se puedan mover en diferentes rangos de precio y en últimas los más beneficiados son los usuarios porque finalmente van a poder ofertar una vivienda que se acomode a sus ingresos familiares.
“Siempre hemos considerado que las condiciones del mercado han estado reguladas y organizadas desde el punto de vista de la demanda, pero el gran problema ha sido la ausencia de proyectos de vivienda, por eso le apuntamos a esa estrategia”, señala Herrera, el jefe de vivienda de la caja de compensación.
Herrera sabe que desde hace dos años, cada vez es más compleja la disponibilidad de tierras y la escasez de oportunidades para generar proyectos, así que, como dice, es fundamental y estratégico ampliar la oferta y buscar más recursos para generar proyectos en todos los niveles y así evitar que los subsidios se pierdan.
El año pasado, Colsubsidio desarrolló 17 proyectos de vivienda tipos I, II, III y IV. En total se construyeron 1.200 unidades en Engativá, El Tintal, Bosa y Soacha. Este año, la Caja espera entregar 2.000 unidades en 15 proyectos.
“No se trata de entregar casas, sino por el contrario, poner a disposición de las personas una solución integral de vivienda donde los propietarios encuentren un centro de salud, supermercado, centro comercial, entre otros servicios”, señala Herrera.
Pensando en lo anterior, Colsubsidio ha construido macroproyectos como Tierra Tayrona y Ciudadela Colsubsidio, que tienen incorporados dentro de su infraestructura un supermercado, centro médico y comercial, colegio, bibliotecas abiertas al público y zona de parques.
Tierragrata, Ipanema y Las Mercedes son otros proyectos que arrancan este año y siguen la misma línea de contar con supermercado y centro médico.
Así, el mercado cada vez ofrece ofertas atractivas para que más colombianos puedan acceder a un hogar propio. Sólo es cuestión de informarse, evaluar posibilidades, visitar proyectos y escoger el que más se acomode a sus necesidades.
Construcción en sitio propio
Una nueva modalidad de subsidio es la construcción de vivienda en sitio propio. “En este caso el hogar es el dueño del lote y la Caja le otorga el subsidio para remodelar la vivienda que se encuentra en precarias condiciones”, señala Gabriel Herrera, jefe de vivienda de Colsubsidio.
En el 2007 se entregaron 600 subsidios bajo este nuevo esquema y este año se tiene previsto facilitar 1.000 unidades adicionales.
En el momento que la familia decide postularse al subsidio, el hogar es visitado por un grupo de técnicos que evalúan el estado en el que se encuentra la propiedad y elaboran el diseño para realizar la cotización del valor total de la remodelación.
La mejora de la vivienda tiene un costo promedio entre $19 y $22 millones. Inicialmente, se da un subsidio por $10 millones y se otorga un crédito complementario de $7 millones, teniendo en cuenta que el hogar debe tener el 10% de ahorro programado del valor total del inmueble.