Desde la media noche de este lunes se cerró parcialmente la administración federal de Estados Unidos, después de que no hubiera acuerdo alguno en el Congreso para establecer el presupuesto nacional, un hecho que no se veía desde 1996.
Así arranca el cierre gradual de operaciones del gobierno estadounidense con el comienzo, este martes, de un nuevo año fiscal y por ende el agotamiento de los fondos anteriores.
Por medio de un video difundido por la Casa Blanca, Barack Obama indicó que «por desgracia, el Congreso no ha cumplido con su responsabilidad. No ha sido capaz de aprobar un presupuesto y como resultado, gran parte de nuestro Gobierno debe cerrar ahora hasta que el Congreso vuelva a financiarlo».
La reforma sanitaria impulsada por Barack Obama, fue quizá el punto principal de desacuerdo en el congreso. Los Republicanos intentaron ser la piedra en el zapato de Obama alentando a disminuir los recursos para el ‘Obamacare’, algo que los demócratas lograron frenar. Así los republicanos se negaron a financiar un presupuesto que respalde la reforma sanitaria del mandatario estadounidense. (Vea: Los republicanos, la piedra en el zapato del ‘Obamacare’)
Con el cierre de operaciones las implicaciones son varias; el gobierno de EE.UU. queda forzado a prescindir de más de 800.000 funcionarios, lo que significa una pérdida de más de mil millones de dólares y este martes cerca de un millon de personas sale a trabajar sin un sueldo asegurado.
Los efectos negativos para los estadounidenses y su economía se verán gradualmente, por ahora parques nacionales como Yellowstone, los museos Smithsonian en Washington, así como lugares emblemáticos como la Estatua de la Libertad en Nueva York, quedan cerrados hasta nuevo aviso.
Entidades que dependen del financiamiento estatal, como la FDA, Administración de Alimentos y Medicamentos (por su traducción al español), muy seguramente deberá suspender gran número de sus inspecciones alimentarias. La salud, en gran medida, también será afectada puesto que la investigación médica federal será reducida.
Departamentos como la NASA, por ejemplo, también resultan afectados, de esta entidad solo un 3% de sus funcionarios continuará trabajando. De la misma forma departamentos como el de salud, de agricultura o de trabajo prescindirán de más del 50% de su personal, algunos incluso, de más del 80% de este.
Medios de transporte como el Amtrak, seguirán en marcha debido a que el costo del pasaje aún puede sostener su funcionamiento, sin embargo ya se ha advertido que de prolongarse la situación este deberá suspenderse.
Lo que algunos han calificado como un “chantaje” republicano hoy resulta en millonarias pérdidas para las árcas públicas de la Casa Blanca, pese a los esfuerzos de Obama de evitarlo, quién este lunes aún intentaba negociar con los líderes del Congreso.
Mientras tanto, el mandatario ha dejado en claro que la medida de cierre no impedirá que el ‘Obamacare’ siga en marcha. En la noche de este lunes, con el reloj en su contra y faltando pocas horas para el cierre parcial del Gobierno indicó «la parte importante de la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible entra en vigor mañana (martes), no importa lo que haga el Congreso».