La nueva mayoría republicana de la Cámara de Representantes dejó claro este martes que quiere que el Congreso estadounidense considere los acuerdos de libre comercio con Colombia, Panamá y Corea del Sur en un plazo no mayor a seis meses.
El gobierno de Barack Obama se impuso el plazo de julio 2011 para ratificar el acuerdo con Corea del Sur, pero afirmó que necesita más tiempo para recabar los apoyos para los tratados con Colombia y Panamá.
El representante Dave Camp, el nuevo presidente republicano del poderoso comité de Medios y Arbitrios luego de que los demócratas perdieran las elecciones legislativas, apoyó el TLC con Corea del Sur en una audiencia que dio el puntapié inicial al proceso de ratificación.
"Desafortunadamente el gobierno no ha seguido la misma estrategia productiva con los acuerdos con Colombia y Panamá", dijo el representante de Michigan.
"Creo firmemente que debemos considerar los tres acuerdos en los próximos seis meses", dijo."Este plazo no es impulsado por la conveniencia política. Es impulsado por la necesidad de crear empleos para los trabajadores estadounidenses", agregó.
En paralelo, el senador republicano Rob Portman y su colega independiente Joe Lieberman introdujeron este martes en el Senado un proyecto de ley para crear empleo a través del comercio, que entre otras cosas apoya la ratificación de los TLC pendientes.
Los tres acuerdos de libre comercio en cuestión fueron firmados bajo la presidencia de George W. Bush (2001-2009) pero encontraron diferentes trabas en un Congreso que hasta fines de 2010 era dominado por los demócratas.
El principal negociador estadounidense, el representante comercial (USTR) Ron Kirk, dijo hace dos semanas que sería un "enorme error" forzar la discusión de los tres TLC en conjunto.
El demócrata de mayor rango en el comité, Sandy Levin, estimó que la estrategia debería ser impulsar los mejores acuerdos. "Creemos que cada acuerdo debe ser considerado en base a sus propios méritos, no agruparlos todos e ignorar asuntos clave", dijo Levin.
El gobierno de Obama dedicó meses a renegociar el tratado con Corea del Sur, pero el pacto sigue generando desconfianza entre demócratas y la principal federación sindical estadounidense, AFL-CIO, que cree que no protege adecuadamente a los trabajadores.
Los demócratas, que hasta diciembre tuvieron mayoría en la Cámara, objetan los TLC con Colombia y Panamá, dos de los aliados más cercanos a Estados Unidos en la región, alegando que debe haber mayor protección de los derechos humanos en el primero y de los derechos laborales en el segundo.
El legislador Kevin Brady, un republicano de Texas, dijo que Colombia ha hecho "progresos significativos".
"Estoy muy preocupado por el silencio del gobierno con respecto a los tratados comerciales con Colombia y Panamá porque sugiere a esos países, y al mundo, que Estados Unidos no tiene una agenda comercial hacia América Latina y es un socio comercial poco fiable", dijo Brady.
El vicepresidente colombiano, Angelino Garzón, se encuentra en Estados Unidos esta semana para entre otras cosas impulsar el TLC, mientras que el presidente panameño, Ricardo Martinelli, visitó Washington en diciembre únicamente para abogar por el acuerdo en la Cámara de Comercio estadounidense.
El Comité de Comercio Internacional de Estados Unidos estimó que con la implementación de los tres acuerdos Estados Unidos aumentará sus exportaciones en 12.000 millones de dólares.
Los republicanos recuerdan también que la falta de un acuerdo ya está perjudicando a los exportadores estadounidenses.
Según un informe divulgado por la oficina del representante Camp, las exportaciones de maíz, trigo y soja estadounidense a Colombia cayeron de 1.100 millones de dólares en 2008 a solamente 343 millones de 2010 (-68%), y Argentina fue la gran beneficiaria de esa situación.