Cosméticos, champañas, quesos y bolsos importados de Francia podrían ser objeto de aranceles de hasta 100 % a partir del próximo año en los Estados Unidos. Las órdenes vendrían directamente del presidente Donald Trump, quien amenazó este lunes con gravar bienes franceses por US$2.400 millones como respuesta a la tasa digital que el país europeo impone a compañías tecnológicas estadounidenses.
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El ultimátum de Trump obedece a un informe revelado por la oficina del Representante de Comercio de EE.UU. (USTR), Robert Lighthizer, el cual concluyó que la denominada “tasa Google” que fue promulgada en Francia a principios de este año golpea “injustamente” a firmas como Facebook, Amazon, Apple y Google. Según Lighthizer, el anuncio presidencial «envía una señal clara de que Estados Unidos actuará contra los aranceles digitales que discriminan o imponen cargas indebidas a las empresas estadounidenses».
¿Qué es la ‘tasa Google’?
Desde enero de este año Francia grava con un impuesto de 3 % a los ingresos obtenidos por las empresas de tecnología que operen en Francia. La tarifa aplica para compañías que obtengan ingresos anuales por US$830.000 millones en todo el mundo y cerca de US$27.000 millones sólo en Francia. Muchos de estos recursos provienen de publicidad en línea y servicios basados en la monetización de los datos de los usuarios.
No obstante, la tasa francesa no se aplica a los beneficios de las firmas. De hecho, estas suelen salir bien libradas al declarar sus ganancias en países con bajos impuestos como Irlanda.
Francia impuso este gravamen con el fin de que otros países de la Unión Europea también lo hagan. Hace un año, los miembros del bloque discutieron la posibilidad de crear un impuesto digital que les permitiera gravar las ganancias de estas multinacionales. Sin embargo, Irlanda, Dinamarca, Suecia y Finlandia (en donde se encuentran varias sedes de estas compañías) se opusieron al proyecto.
¿Por qué quieren gravar a las “GAFA”?
Cuando se debatió la posibilidad de crear una tasa europea, uno de los principales argumentos para establecerla era el hecho de que a las empresas tradicionales se les cobra un impuesto del 23 % sobre sus ganancias dentro de la UE, mientras que poderosas tecnológicas como las “GAFA” (Google, Apple, Facebook y Amazon) sólo deben pagar alrededor del 9 %. Los países aseguran que las empresas obtienen altos beneficios dentro de sus jurisdicciones.
Varios modelos de negocio de estas compañías se sustentan en el acceso y monetización de los datos de sus usuarios. A través de sus productos pueden acceder a historiales de búsqueda, datos de geolocalización, patrones de comportamiento entre otra información que resulta útil para empresas de publicidad dispuestas a pagar.
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Francia, cuyo gobierno ha llegado a afirmar que la tasa se debe imponer por una cuestión de “justicia social”, también espera recibir un empujón de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
De hecho, este martes el secretario general de organización, Ángel Gurría, dijo que confía en que el anuncio de la imposición de aranceles de EE.UU. a Francia sirva como «recordatorio» para acelerar la creación de este impuesto en la OCDE.
«Yo espero que sea una especie de recordatorio y que nos sirva para apurarnos más. En la OCDE ya nos estamos apurando mucho, pero que el resto de los países acelere, porque si tenemos un esquema y un paquete global esto evitará tensiones como esta», dijo Gurría a medios españoles, incluyendo a EFE.
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El ministro francés de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, calificó de «inaceptable» la decisión estadounidense y dijo, tras hablar con la Comisión Europea, que la UE responderá con «contundencia» ante cualquier sanción a Francia o alguno de sus miembros. EE.UU. por su parte, aseguró que planea abrir una investigación contra otros países como Austria, Italia y Turquía.
La estrategia de presión de EE.UU. mediante amenazas arancelarias no es nueva. Es la misma que utiliza para generar incertidumbre en mercados como China, con el que libra una guerra comercial desde hace más de un año, o con la propia UE, a cuyos bienes quiere imponer aranceles por un valor de US$7.500 millones, luego de ser autorizado por la OMC.
Por si fuera poco, Trump anunció que restablecerá los aranceles sobre el acero y el aluminio de Argentina y Brasil, naciones a las que criticó por abaratar sus monedas “en detrimento de los agricultores estadounidenses”.
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Por el momento, Francia espera que la amenaza de Estados Unidos de imponer aranceles a sus productos no se concrete. Según le dijo Cédric O, secretario de Estado para la Economía Digital de Francia a AFP, el anuncio del gobierno Trump de «abre un período de 30 días de consultas. Lo que esperamos es que todavía haya espacio para discutir, consultar y que no esté todo dicho».
El funcionario también insistió en que Francia no dará marcha atrás en el tema de las tasas y señaló que, si Estados Unidos impone estos aranceles adicionales, no sería digno del comportamiento de un aliado o un socio comercial.
Aunque Francia espera llegar a un acuerdo en el marco de la OCDE, por ahora ninguna de las dos partes está dispuesta a dar su brazo a torcer.