La verdad es que diciembre de 2008 había estado tan flojo, por no decir pésimo, que era difícil esperar que en esta temporada las cosas para los comerciantes fueran a empeorar.
Existen fundadas razones para esperar un año menos difícil para la economía en general y para el comercio en particular, por lo cual proyectamos una variación positiva en las ventas reales de al menos un 3% en 2010.
En primer lugar, la pedagogía de una inflación baja permea en todos los sectores, lo que nos permite esperar para este año una estabilización en los precios de los bienes y servicios que conforman la canasta familiar.
Segundo, las tasas de interés se han reducido, aunque esperamos que los bancos trasladen en forma más justa y rápida las importantes disminuciones en las tasas de captación: con una inflación estimada ligeramente superior al 2% anual, es injusto cobrar tasas del 26% a los que pagan sus compras con tarjetas de crédito.
El “efecto Venezuela” ya fue asimilado y la economía mundial, liderada por Estados Unidos, comienza una fase de franca recuperación, lo que nos permite augurar mejores resultados en materia de exportaciones y ello, sin duda, reanima los consumos de miles de trabajadores vinculados a sectores exportadores. Difícil que las remesas continúen cayendo estrepitosamente en este año. Los colombianos ya aprendieron —eso esperamos— la dolorosa lección de las pirámides.
Este será un año de Mundial de Fútbol y por tanto de un dinamismo importante en las ventas de televisores. Esperamos además una ligera recuperación en las ventas internas de automóviles luego de dos años seguidos de caída. Por último, este es un año electoral y seguramente los colombianos habremos de elegir la mejor opción, manteniéndose con buenos vientos el clima de los negocios.
*Presidente de Fenalco (Federación Nacional de Comerciantes).