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El arte de ir lento en la empresa

“No hay que sacrificar la vida para tener buenos resultados. Las empresas que fomentan la felicidad, a través de rutinas de desconexión de la tecnología o momentos dedicados a la meditación, se dan cuenta de que sus empleados rinden más”, dijo Carl Honoré, periodista canadiense, ayer durante su conferencia en el taller de Talento y Creatividad de Foros El Espectador realizado en Compensar de Bogotá.

21 de agosto de 2013 - 05:00 p. m.
Harrison Monarth, consultor empresarial, en Foros El Espectador / Luis Ángel
Foto: LUIS ANGEL
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Su fórmula, adoptada por empresas de la talla de Audi, McDonald’s, Orange IBM o Google, se basa en consejos como fomentar los espacios de descanso; liberar de la rutina rígida a los empleados para que trabajen, a su ritmo, en la consecución de una meta común; y eliminar aquellas tareas que, por ir contra reloj, no fomentan la productividad.

Estos consejos les han permitido a las compañías que las aplican reducir en un 19% las enfermedades en la plantilla y aumentar la productividad en 12%.

Pero otra gran parte en ese triunfo se produce gracias a la comunicación dentro del lugar de trabajo, asegura Harrison Monarth, consultor empresarial, autor experto en técnicas para mejorar la influencia dentro de las organizaciones y otro de los invitados de la jornada de Foros El Espectador.

Ese efecto es posible en cualquier contexto si la persona está dispuesta a atender la retroalimentación de los demás, si entiende qué es lo más importante para ellos, sabe manejar su estatus sin abusar del poder, comprende las políticas y prácticas de la organización en la que se encuentra, y piensa como un líder.

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