Después de crecer 2,43% en 2008, es probable que la economía colombiana haya crecido entre 0 y 0,3% en 2009. Producto de la crisis financiera internacional, sus fuertes implicaciones para el comercio mundial, la depresión en los precios de las materias primas y el enorme deterioro de la confianza inversionista y de los hogares en el contexto global, dicho desempeño puede considerarse como destacado. El crecimiento colombiano de 2009 fue producto de una política de incremento del gasto e inversión pública, en tanto que ambos rubros privados se deprimían como reflejo del efecto Venezuela sobre el empleo y la inversión productiva.
El recorte del gasto para 2010 es producto del auge experimentado por la demanda pública, en momentos en que la anémica actividad privada se traduce en la caída en los ingresos tributarios que el Gobierno recaudará en 2010.
Para quienes estamos en la tarea de medir el pulso de la coyuntura económica, el faltante de $4 billones no fue sorpresa. Hay que reconocer, además, que el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, cumplió su palabra a los inversionistas. A finales de 2008, cuando se observaba un fuerte incremento en el gasto de 2009, dijo que si se caían los ingresos, el Gobierno recortaría el gasto público. ¡Eso hizo!
El recorte del gasto indica que el impulso económico desde el Gobierno va a ser mucho menor en 2010. El gasto público va a ser menos anticíclico. Un mejor contexto internacional y una recuperación en los precios de las materias primas deberían reactivar la actividad privada. Sin embargo, las secuelas de Venezuela todavía se traducen en la ausencia de la inversión industrial. Sin embargo, a partir de marzo de este año la inversión productiva de la economía debe volver a crecer y aportar al PIB. Venezuela va quedando atrás.
En los primeros tres o cuatro meses del año es factible que un fenómeno de ‘El Niño’ fuerte debilite la disposición y la capacidad del consumo de los hogares, y que sólo hacia mediados del año la demanda de los consumidores vuelva a crecer a tasas cercanas al 3%.
La economía es débil al comienzo del año y por tanto el recorte del gasto anunciado debería ser en la segunda mitad, más hacia finales de 2010. Dicho recorte se requiere sea lo menos evidente en las primeras fases de la recuperación. Decidir qué recortar debería por tanto también supeditarse a cuándo se iba a ejecutar el gasto y manejar los tiempos del impulso fiscal.
Si la recuperación mundial se hace evidente en 2010 y sostenible de cara a 2011, el impacto de una política menos anticíclica del Gobierno será muy bajo comenzado el próximo año. Si terminando 2010 hay evidencias de problemas en la sostenibilidad de la recuperación internacional, podríamos enfrentarnos a un nuevo recorte del gasto en 2011 o podría requerirse nivelar los ingresos fiscales con alguna reforma tributaria. En dicho escenario la recuperación local sería muy lenta.
Con el contexto de nuestra economía, el Banco de la República debería mantener sus tasas de interés inalteradas casi todo el año, incluso si la inflación empieza a subir del 2 al 3 o al 3,5%.
Sin duda la crisis y los dilemas en la recuperación evidencian la necesidad de una regla fiscal, necesitamos ahorrar en las vacas gordas para poder gastar en las vacas flacas y hacerlo de forma sostenible durante una crisis.
La regla fiscal es pertinente para que el Gobierno no se endeude para pagar intereses. Durante 2009 y 2010 el Gobierno vuelve a aumentar sus niveles de endeudamiento. Al hacerlo con prestamistas de afuera presiona la tasa de cambio hacia la apreciación. Al hacerlo con prestamistas locales presiona las tasas de interés de la economía al alza, no sólo porque compite por recursos con el sector privado sino porque tiende a encarecer su propio endeudamiento, y sus tasas de interés son la referencia del costo del crédito a mediano y largo plazo. En 2010 el Gobierno va a colocar bonos TES por $26 billones. El dinero para financiar el Gobierno vendrá del propio Gobierno, $13,3 billones pagados por amortizaciones o bonos que se redimen este año y otros $12,3 billones pagados por intereses de su deuda interna.
* Director investigaciones económicas y estrategias de Bancolombia