Mientras que los contrabandistas se enriquecen ganándole, en promedio, $7.000 a cada botella vendida en el mercado ilegal, el margen de utilidad de las productoras de licor de los departamentos no supera esta cifra.
Por eso la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA) se alió con la empresa Figurazione para implementar barreras tecnológicas que les dañen la Navidad a los contrabandistas y que les permitan a las autoridades identificar tanto el licor de contrabando como el adulterado.
“Nosotros consideramos que Colombia debe repensar nuevamente el tema del ejercicio del monopolio rentístico y pensar cómo endurecer las penas o tener unos mecanismos idóneos para salvaguardar esta renta que es la más importante del país”, sugirió Andrés Isaza, gerente de la FLA.
Esta solución no sobrepasa los $250 por cada botella y la FLA ha invertido cerca de $25.000 millones en estas soluciones, contrato que fue adjudicado a Figurazione a través de una licitación pública.
Germán Shafer, subgerente de Producción de la FLA, explica por qué la Fábrica decidió implementar estas barreras. “Por cada botella que nosotros sacamos al mercado, hay otra de contrabando, cifra alarmante si consideramos que tenemos el 95% del mercado antioqueño y el 50% del nacional. Esto le ha costado al departamento $350 mil millones anuales, los cuales no entraron al bolsillo de la salud, sino al de los contrabandistas”.
“Ya no basta con tener buen ojo para diferenciar entre una botella legal y una ilegal. Los contrabandistas han sofisticado tanto sus técnicas, que han logrado copiar exactamente los adhesivos y logos de las botellas, e incluso utilizan las mismas tintas con las que son impresas”, explica Juan Carlos Sánchez, gerente de proyecto de Figurazione.
El secreto está, según Sánchez, en marcar molecularmente las tintas con las que se elaboran los adhesivos y sellos de la botella, permitiendo así a las autoridades diferenciar entre el licor legal y el falsificado a partir de un lector portátil, llamado HVX.
Además de desarrollar una envoltura para la boca de la misma, que es termoencogible, tiene un logo holográfico que no puede ser fotocopiado o escaneado y que es de fácil reconocimiento para el consumidor.
Aparte de lo anterior, la FLA está elaborando el licor con una molécula orgánica que permite verificar su autenticidad. Sólo hay que verter una gota de licor en un dispositivo llamado FLD, para que en cinco segundos este aparato indique con una línea color verde en su pantalla , que es original, una verde cuando el licor es ilegal y dos líneas —una más oscura que la otra— si es trago adulterado o combinado con uno falsificado y otro legal.
“Nuestro servicio es llave en mano: aparte de elaborar las marcaciones moleculares y los dispositivos, trabajamos de la mano con las autoridades, secretarías de Salud de los departamentos y municipios capacitándolos en el manejo de los lectores y dispositivos, además de hacer trabajo de inteligencia en el mercado identificando los lugares donde se produce y comercializa el licor ilegal”, advierte Sánchez.
Con estos dispositivos se han realizado 542 inspecciones y 1.960 incautaciones en todo el país. Le llaman “los rayos X” y la “prueba de embarazo”. En bares barra libres, tiendas, discotecas y licoreras, el HVX y el LFD son el terror para quienes producen y comercializan el licor adulterado e ilegal porque, según Schafer, “las autoridades pueden recolectar pruebas contundentes para ser aprehendidos y judicializados los contrabandistas”.
Dijo además que estas soluciones han ayudado a aumentar en un 23% el número de botellas puestas y que pasaron de tener utilidades por $721.000 millones en 2007 a US$1,1 billones en 2011.