El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

El competidor europeo

Especializada en servicios de internet inalámbrico, la compañía española analiza también su expansión a Perú, Chile y Ecuador, salto que daría conectando puntos específicos en ciudades.

14 de agosto de 2013 - 05:00 p. m.
Eurona Telecom anunció una ampliación de capital de US$7,6 millones para entrar en el mercado latinoamericano.
PUBLICIDAD

El regalo de Navidad para Eurona Telecom en este 2013 se llama América Latina. Así lo comunicó la compañía española de telecomunicaciones, con sede en Barcelona, a los accionistas y reguladores del Mercado Alternativo Bursátil (MAB): entre sus planes para el presente ejercicio figura una ampliación de capital por US$7,6 millones para asegurar su expansión por Europa y aterrizar, a final de año, en el mercado latinoamericano.

Su desembarco de este lado del Atlántico significaría un paso mayor para la compañía que opera en cinco mercados europeos (España, Portugal, Irlanda, Italia y Reino Unido) a través de los servicios de internet inalámbrico por medio de tecnologías WiFi, WiMax, Satélite y Cambium. Sus ejecutivos estudian con lupa las condiciones de competencia de Chile, Perú, Ecuador y Colombia, para elegir el destino que pueda proveerles la mejor expansión en su plan de negocios.

“América Latina es un mercado que ofrece mayores crecimientos que el europeo, en especial en los segmentos de banda ancha inalámbrica. Habría que esperar a ver cuál es la definición de cliente que busca la empresa, si busca una estrategia por accesos o en el nicho corporativo”, comenta José Otero, presidente de la consultora Signals Telecom Group.

Pero una potencial entrada a estas latitudes obligaría a una firma como Eurona a competir por nichos, más cuando la región se ha convertido en un campo de desarrollo de la tecnología LTE, que ofrece mayores velocidades de navegación y menor tiempo de descarga de contenidos, y cuyo gancho comercial es, precisamente, la instalación de redes inalámbricas.

Además, el mismo tamaño de la compañía la obligaría a seguir ese camino, pues cuenta con poco más de 35.000 clientes. En su balance financiero de 2012 reportó ingresos totales por US$9,52 millones, lo que representa un incremento de 76% frente a los US$5,41 millones del año interior. Cifras sobresalientes que, sin embargo, son modestas para un mercado como el colombiano.

Según datos del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), en el primer trimestre del año la industria sumó 3,41 millones de suscriptores de internet móvil, siendo ETB el de menor cobertura, con 35.678 abonados, la mayoría en Bogotá. Su red agrupa al total de clientes conseguidos por Eurona en los cinco mercados en los que opera.

Sin embargo, la firma española cuenta a su favor con una coyuntura especial: “La penetración de internet en América Latina es muy baja, especialmente en áreas rurales. Eurona está en proceso de investigar el potencial del mercado colombiano para ofrecerlo en las áreas rurales, donde competiría con la red de banda ancha que Azteca Telecomunicaciones está desplegando”, comenta Sunny Dogra, director general de Rawlings Consultants.

Claro que, a la hora de asegurar su entrada en la región, la estrategia más viable es el cubrimiento de zonas urbanas. “Por ser de un tamaño pequeño, no prestaría servicios masivos. Pero puede explotar puntos en zonas como aeropuertos, salas VIP, cadenas de hoteles, universidades, en donde puede consolidar cubrimientos de red a precios muy bajos”, señala Otero.

No ad for you

Ese es el camino que Eurona Telecom espera recorrer hasta diciembre próximo. Por lo pronto, y tal como Jaume Sanpera, su presidente, lo informó a inversionistas y al mercado bursátil ibérico, la compañía busca hacerse a un operador de WiFi por no más de US$8,5 millones e invertir otros US$3 millones para desarrollar una red LTE en el Viejo Continente. Y después daría su salto transatlántico.

 

dmayorga@elespectador.com

 

Conoce más
Ver todas las noticias