Dice la sabiduría popular que la distancia más corta entre dos puntos es una línea. Pero en Colombia, país de contrastes y particularidades, La Línea es todo lo contrario: la forma más larga, tortuosa y costosa de comunicar el centro del país con su costa en el Pacífico.
Mítico y montañoso tramo de la Vuelta a Colombia en bicicleta, La Línea hace 70 años era un sendero, que comenzó a construirse con pica, pala y dinamita entre Cajamarca (Tolima) y Calarcá (Quindío). Desde entonces ha vivido en reparación continua hasta hoy, cuando el invierno inclemente lo tiene nuevamente en jaque a punta de derrumbes que le han costado $10.000 millones diarios durante los últimos 15 días al gremio transportador. La razón: las vías alternas hicieron que el recorrido fuera un 25% más extenso.
Por ahora, el Gobierno busca una salida al problema de movilidad mediante la finalización del primer túnel de La Línea (megaobra que cuesta $840.000 millones) y ya sabe que se necesitará otro paralelo, valorado en $640.000 millones. Pese a los estudios que advierten que lo mejor sería buscar una ruta alterna en vez de apostarle todo a ese único corredor, aún no hay planes concretos para ello.
La viceministra de Infraestructura, María Constanza García, aseguró ayer que el Gobierno tiene contemplada la construcción de la Marginal de la Selva, una vía que bordea el piedemonte y evita acudir a las cordilleras en una conexión al Pacífico.
“De los tramos de la Marginal aún no hay diseños. Estamos haciendo un barrido para estudios y para contratarla por obra pública. Hay tramos que necesitan licenciamiento”, dijo la funcionaria, quien aseguró que es necesario dar celeridad a la ejecución de viaductos y túneles.
Para Édgar Higuera, director de la Cámara de Grandes Usuarios Logísticos de la Asociación Nacional de Empresarios (Andi), la Marginal de la Selva es una buena opción, sin descartar la construcción de una carretera con túneles cercana al páramo de Las Hermosas (que abarca parte del Valle del Cauca y el Tolima). “Hay que comenzar a trabajar en esquemas de nuevos proyectos que manejen el concepto de túnel-viaducto-túnel”. Higuera dice que lo de La Línea es una falta de previsión en el gerenciamiento, control y mantenimiento de la vía, por la que pasan a diario 4.000 vehículos de carga desde y hacia Buenaventura.