Tan sólo tres días duró la euforia en la Eurozona. Los mercados le recordaron este miércoles a sus miembros que más allá del tratado firmado la semana pasada en Bruselas, en el cual se persigue una disciplina fiscal más severa, la cruda realidad es que las abrumadoras deudas de sus países no generan confianza alguna, y que el euro hace mucho rato dejó de ser una moneda de refugio. Al cierre bursátil de hoy, la tasa de cambio de la moneda común frente al dólar cayó a US$1,2994, su nivel más bajo desde enero pasado y un descenso de 2,5% desde el viernes pasado, el día en que la unidad monetaria selló su compromiso.
Dos factores tuvieron que ver en este descalabro: la caída de las bolsas europeas, que frenaron la demanda de euros en los mercados internacionales, y los continuos esfuerzos del gobierno italiano por hacer frente a su deuda fiscal equivalente a 120% del PIB que han sido mal recibidos por los inversionistas.
En esa carrera por ofrecer bonos de deuda atractivos que traigan consigo un respiro económico, Italia ha llegado a una tasa de retorno del 6,47% por los títulos que colocó hoy en el mercado, los mismos con los que espera reunir 3.000 millones de euros en los próximos cinco años. Pero ha recibido una respuesta apática, pues los analistas consideran que la oferta es insostenible.
Por si fuera poco, el mensaje por parte del Parlamento italiano tampoco es bastante alentador. El primer ministro Mario Monti tuvo que suspender hoy la presentación de su plan de ajuste por 33.000 millones de euros, el cual incluye un impuesto a las transacciones financieras, cuando el partido opositor Liga del Norte rechazaron con gritos y pancartas la idea que su antecesor, Silvio Berlusconi, se había negado a adoptar.
Tampoco hicieron eco las palabras de Jens Weidmann, presidente del Bundesbank (el banco central de Alemania), en el sentido de aumentar su línea de crédito al Fondo Monetario Internacional (FMI) para mantener un euro fuerte. De hecho, fue otro anuncio alemán el que inclinó la balanza hacia el lado bajista: el de la empresa de computación Lógica, que, culpando a la frágil situación económica de la Eurozona, anunció un recorte de 1.300 puestos de trabajo.
La tensa situación del Viejo Continente cruzó el Atlántico y comenzó a hacer estragos en las bolsas americanas. En su apertura, el índice Ibovespa del mercado de São Paulo descendió 0,15%, mientras que el índice Dow Jones de la Bolsa de Nueva York inició la jornada con una caída de 0,40%.