El cumplimiento de sus funciones misionales de apoyo al mercado de comodities tiene a la Bolsa Mercantil de Colombia (BMC) en una encrucijada. Por cuenta de una deuda de $27.500 millones que los ganaderos y porcicultores tienen con el Banco Colpatria, podría quedarse sin su tradicional piso en un exclusivo edificio del norte de Bogotá.
La historia comenzó en 2009, cuando los hoy deudores recibieron $34.000 millones por parte de inversionistas para financiar sus actividades de levante de semovientes. Como no pudieron pagar, la Bolsa tuvo que intervenir a través de su Cámara de Compensación para mantener el mercado y la entidad bancaria pasó a ser el nuevo acreedor. Pero esa solución momentánea se convirtió en un dolor de cabeza porque una vez más los ganaderos no han pagado la deuda.
La Bolsa, con el fin de recuperar los recursos, le hipotecó al banco sus oficinas en la calle 113 con carrera 7ª, avaluadas en $7.318 millones. Según la Contraloría, de no venderse, en un plazo menor a dos años, una finca valorada por $79.000 millones, ubicada en el sur de Bolívar, que sirvió como garantía del préstamo, la Bolsa Mercantil de Colombia perdería su principal activo.
Pero los incumplimientos, y el riesgo que aceptó tomar la BMC para recuperar cartera, no sólo la tienen a punto de perder sus oficinas, sino que han repercutido en la sucesiva disminución de su patrimonio, comprometiendo así la participación accionaria del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, que asciende a $4.377 millones, que representan el 84% de la Bolsa. Así lo dio a conocer la Contraloría Delegada para Función Pública e Instituciones Financieras. En el documento se explica que esta reducción patrimonial se debe “al vínculo que existe entre la BMC y la Cámara de Compensación de la Bolsa”, siendo esta última la que respondió con recursos propios el incumplimiento de las empresas.
Las causas
Según la Contraloría General de la República, en una auditoría realizada a la entidad, la situación en la que se encuentra la BMC se debe al “reconocimiento de provisiones a deudas de dudoso recaudo relativas al reconocimiento de los incumplimientos en los Contratos a Término Avícolas, Porcícolas y Ganaderos”.
La historia reciente de la BMC comienza cuando sus directivos decidieron diseñar unos contratos que permitieran financiar las actividades de engorde y levante de pollos, cerdos y ganado a quienes no tenían con qué respaldar el negocio sino con sus mismos semovientes, situación que les cerraba las puertas en cualquier entidad bancaria.
Los inversionistas aportaban los recursos para financiar el levante del animal y terminado el ciclo de engorde —que es de entre 90, 180 y 360 días—, el ganadero vendía sus animales y devolvía la inversión más los intereses a los inversionistas, efectuándose la recompra. El caso es que los contratos nunca tuvieron un fin y los títulos fueron revendidos una y otra vez.
Iván Darío Arroyave, presidente de la Bolsa Mercantil de Colombia, quien no fungía como tal para la época de los hechos, advirtió que este tipo de contratos ya no se realizan y que los últimos tienen vencimiento este mes. Ahora se está en una reingeniería de la BMC de la mano con el Banco Mundial dirigida a reorientar aspectos de la operatividad de estos mercados. “El título se convirtió en un papel financiero y uno que representara la tenencia del animal. Entonces empezaron los incumplimientos”.
De acuerdo con la Contraloría General de la República, observó que “la exposición (operaciones abiertas e incumplimientos) de las sociedades comisionistas de Bolsa (las que representaban a los ganaderos, avicultores y porcicultores) superó hasta treinta veces su patrimonio, lo que impidió que en caso de incumplimiento le permitiera contar con un respaldo a la hora de la recompra de los animales”. Entre éstas están Agronegocios, Mercancías y Negocios, Agropar y Agrored.
En el caso de la segunda ha sido suspendida del servicio de acceso al mercado en dos ocasiones a través de medidas administrativas, mientras termina su trámite en la Cámara Disciplinaria de la BMC. A su vez, Mercancías y Negocios ha sido multada dos veces, de las cuales aún debe $28’000.000. Esta Cámara, además, presentó denuncias ante la Fiscalía para que investigue los hechos y determine si la conducta de la firma comisionista o mandantes puede tener reproche de tipo penal.
El presidente de la Bolsa Mercantil de Colombia, Iván Darío Arroyave, aseguró que la entidad no permitirá que se pierdan las oficinas y que tiene listo un plan de contingencia para enfrentar el caso. Esto fue lo que le dijo a El Espectador.
¿La Bolsa terminará cediendo sus instalaciones al Banco Colpatria?
No, ni de riesgo vamos a perder el piso. En el peor de los escenarios, nosotros contamos con un portafolio de inversiones de tesorería de más de $20.000 millones.
¿Qué pasó con los semovientes?
En algunos casos los subyacentes sí estaban, efectivamente. Pero en otros casos no.