La idea de gravar Netflix no nació en Chicago, que junto con el estado de Illinois y otros gobiernos locales enfrentan miles de millones de dólares en obligaciones de pensiones. Australia propuso este año un impuesto del 10% a las descargas que entraría en vigor en 2017. En Buenos Aires, un impuesto de 3% a los proveedores de entretenimiento online extranjeros entrará en noviembre.
Hay quienes critican la imposición de gravámenes a los programas, películas y música online. En julio, ante la presión de políticos de Alabama, el Departamento de Impuestos del estado retiró una disposición anterior que incluía los servicios digitales en el impuesto a alquileres de 4%.
“Si hay algo que pueda gravarse, alguna repartición gubernamental va a imaginar cómo hacerlo”, dijo Michael Karu, un contador especializado en impuestos de Levine, Jacobs Co. “Sólo depende de si la gente lo tolera y de cuándo va a protestar”.
A veces los gobiernos tratan de crear nuevos impuestos porque se quedan sin dinero. En otras ocasiones buscan igualar el ritmo de la nueva tecnología o de tendencias sociales, así como de adaptarse a cambios en otras leyes. La legalización de la marihuana en algunos estados llevó a nuevos impuestos a ésta.
Los cigarrillos tradicionales y los productos derivados del tabaco son objeto de pesados gravámenes casi en todo Estados Unidos, pero la mayor parte de los estados aún no saben cómo reaccionar a la creciente popularidad del uso de “productos de suministro electrónico de nicotina”.
Minnesota fue el primer estado que introdujo un impuesto a los cigarrillos electrónicos en 2012. El alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, propuso el mes pasado un impuesto municipal a los cigarrillos electrónicos que generaría US$1 millón por año a los efectos de sostener los servicios de salud comunitarios.
Los hoteles han pagado impuestos durante décadas, pero si se alquila una vivienda a través de un servicio como Airbnb, la carga impositiva no siempre es clara.
El activo alcalde de Chicago trata de cerrar una brecha en el presupuesto municipal mediante la recaudación de unos US$700 millones de impuestos. El mes pasado propuso que US$48 millones de los nuevos impuestos procedieran del cobro de tarifas más altas por taxis y servicios de reservas de viajes. Alrededor del 80% de esos nuevos gravámenes al transporte procedería de Uber y Lyft, dijo el alcalde.
¿Los impuestos pueden hacer que la gente goce de mejor salud? México impuso el año pasado un gravamen a las bebidas azucaradas de un peso por litro, con el fin de reducir el consumo de sodas en el país. Por lo que parece, funciona.