Unos meses antes de que ocurriera la tragedia invernal, que hoy tiene sumidas a más de 2 millones de personas bajo el agua, y antes de que Juan Manuel Santos fuera elegido como presidente de la República, el tema de las locomotoras, especialmente el de la infraestructura vial, se abría paso como la opción ideal para desatrasar al país en materia de carreteras, aeropuertos, ferrocarriles y puertos. El país creía que podríamos duplicar los 1.000 kilómetros discontinuos de dobles calzadas heredados del gobierno Uribe, pero esa buena intención literalmente quedó bajo el agua.
Sin embargo, el presidente del Grupo Grodco y miembro del conglomerado Odinsa, Gustavo Rodríguez, inmerso en el desarrollo de la construcción y modernización de la infraestructura vial, señaló que la ola invernal se convirtió en una oportunidad que tanto el Gobierno como el sector de la ingeniería deberán aprovechar para dotar a Colombia de la infraestructura que requiere un país que va en plena recuperación y que está a punto de alcanzar un grado de inversión.
“La locomotora de Infraestructura no solamente va a potenciar el crecimiento económico por la inversión misma que se hará directamente en las obras, sino que una vez sea ejecutada, ésta se verá traducida en la reducción de los costos del transporte de mercancías que produce el país, lo que permitirá impulsar las exportaciones y mejorar la competitividad del país.
Rodríguez, quien tiene bajo su cargo la construcción de un tramo de la Ruta del Sol, considera que en el país hay empresas capacitadas, tanto técnica como financieramente, para adelantar las tareas de reconstrucción del país y luego acometer la modernización de la infraestructura vial del país.
Considera que no sería justo que la ingeniería nacional, que trabajó en las ‘vacas flacas’, ahora que vienen las ‘gordas’ se quedaran por fuera, por eso hace un llamado al Gobierno para que no los dejen por fuera de este proceso.
Esto no quiere decir que las empresas extranjeras no puedan participar en los procesos que vienen, lo importante es que nos dejen competir en igualdad de condiciones, explicó el dirigente de la ingeniería.
“Por supuesto que el invierno será un obstáculo para el arranque de la locomotora, pero también se podrá ver como una oportunidad en la que todos queremos estar”, recalcó.
El invierno se presenta como una coyuntura difícil y compleja que tiene que ser enfrentada con urgencia y exige la intervención decidida del Estado. Sin embargo, hay un precedente y es el anuncio del ministro de Transporte, Germán Cardona, quien recogiendo las recomendaciones de la Cámara Colombiana de Infraestructura mantiene su posición de no iniciar nuevas obras hasta que no existan diseños definitivos, que en medio de esta crisis pudiera trazar la ruta para la iniciación de la recuperación y modernización de la red vial del país.
El Ministro considera que esta es la oportunidad para dotar a Colombia de la infraestructura adecuada, pero que mantendrá su idea de arrancar las obras sólo cuando éstas estén definidas y con terrenos listos.
El funcionario indicó que una gran parte de las vías afectadas por el invierno no fueron bien construidas o que no se debieron hacer, como ocurrió con la Avenida Las Palmas en Medellín, donde se había proyectado la construcción de varios túneles, pero que por su costo se decidió hacer la vía a cielo abierto y con el invierno colapsaron.
Empresarios del sector sostienen que el país debe avanzar simultáneamente en la construcción de vías, es decir, reparando las actuales y luego repotenciándolas, con lo cual podrán llevarlas a dobles y terceros carriles, que deberán complementarse con ferrocarriles de cercanías.
Además, la recuperación de los ríos Magdalena, Meta y Cauca para permitir conexiones multimodales más económicas y más amigables con el medio ambiente.
El alcalde de Puerto Gaitán (Meta), Óscar Bolaños, señaló que con el boom minero, petrolero y agrícola de la altillanura se requiere la construcción de ferrocarriles de alta velocidad y vías en doble calzada para poder conectar el interior del país con las empresas que se asentarán a orillas de los ríos Meta y Manacacías con Puerto Carreño, que es el paso natural para llegar a Venezuela.
Por su parte, el director de Invías, Carlos Rosado, considera que es importante recuperar las vías terciarias y secundarias, ya que en estas regiones hay mucha producción de alimentos que se pierde o de obras que se encarecen por la falta de transporte adecuado.
El Gobierno considera que el país deberá invertir cerca de $10 billones en obras de infraestructura de transporte, tanto en vías concesionadas como en proyectos de obra pública. Entre los proyectos se encuentran la Ruta del Sol, la Autopista de las Américas, Autopistas de la Montaña, los corredores integrales de competitividad, la culminación de las vías del Plan 2.500 y nuevos corredores que acercarán los centros de producción con los puertos.
En este paquete se deberá incluir la recuperación del ferrocarril y del río Magdalena, la columna vertebral de la economía nacional.