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‘El invierno obliga al país a cambiar el modelo’

Álvaro Dávila Ladrón de Guevara está al frente de la entidad, que por estos días celebra su centenario. Considera que tras la ola invernal se pueden generar posibilidades de desarrollo.

30 de enero de 2011 - 04:00 p. m.
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Hace 100 años el sacerdote jesuita José María Campoamor creó el Círculo de Obreros de San Francisco Javier, en Bogotá. Esa fue la semilla que dio origen a la Fundación Social, una entidad que hoy posee activos por $9,6 billones, con empresas en el sector bancario, de seguros, fiduciario y constructor.

El Espectador habló con Álvaro Dávila Ladrón de Guevara, presidente de esta entidad, que desde el sábado empezó a celebrar su centenario.

¿Cuál es el mayor legado de la Fundación Social en estos 100 años?

Ha sido pionera en muchos procesos que hoy son comunes y corrientes, pero que en su momento fueron novedosos. Desde la misma manera como el padre José María Campoamor trabajó introduciendo una forma  diferente de ver las cosas, porque él consideró que la caridad no era suficiente y que se requerían otras herramientas para erradicar la pobreza, como la formación de las personas y el fomento de la virtud del ahorro. En ese momento se consideraba que la pobreza había que atacarla con base en las ayudas, en las limosnas, en una práctica de paternalismo, pero la Fundación Social entendió que había que generar riqueza, luchar contra la miseria activando mecanismos innovadores.

Hoy se habla de bancarización y ese fue un proceso que ustedes iniciaron hace 100 años, ¿cómo se logra?

Por mucho tiempo se consideró que los servicios financieros sólo eran para una parte de la población que por razones socioeconómicas tenía posibilidades. Sin embargo, Campoamor pensaba que era importante que existieran entidades que le llevaran los servicios a la gente pobre, iniciando con su Caja de Ahorros, que hoy es el BCSC Banco Caja Social-Colmena) y su campaña de ahorrar cinco centavos.

Pero la banca no es el único campo en el que opera la Fundación Social…

Desde su comienzo la Fundación ha tenido como misión luchar contra la pobreza y en los últimos 25 ó 30 años ha desarrollado un modelo de intervención social, y para cumplir con sus finalidades tiene su instrumento empresarial, en el que aparece la banca, así como el resto de compañías. El otro es el trabajo directo con la comunidad. Con ambos buscamos luchar contra la pobreza y generar prosperidad. La diferencia radica en eso, hacemos lo mismo que hacen los demás, pero nuestro nicho de mercado son los sectores populares, que tradicionalmente no han tenido acceso a ese tipo de servicios.

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¿Cuáles son los proyectos en el corto y mediano plazo?

Lo primero es consolidar lo que tenemos y estar atentos a buscar en qué otros campos de la actividad empresarial la Fundación pudiera entrar. Creo que con la emergencia invernal que hemos tenido se pueden presentar situaciones novedosas frente a temas como desarrollo e infraestructura.

¿A qué se refiere con situaciones novedosas?

Se abren posibilidades, nuevos campos de trabajo. la ola invernal va a obligar a que el país cambie radicalmente la forma como enfoca sus decisiones. De ahora en adelante se van a tener que hacer cambios fundamentales frente al desarrollo, en cuanto a las obras, una manera de pensar diferente. Lo que nos ha pasado nos obliga a cambiar el modelo de pensamiento en cuanto a infraestructura en las tierras. No cabe duda de que esto nos va a generar un cambio cualitativo en la forma de entender el país.

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