El martes concluyó una de las más importantes operaciones del sector privado en Colombia: el Grupo de Inversiones Suramericana reportó que su emisión de 120 millones de acciones preferenciales recibió una demanda de $3,5 billones, convirtiéndola en la mayor colocación de una empresa de su tipo en la historia de Colombia.
Un triunfo con una destinación específica: completar el desembolso de US$3.763 millones con los cuales el grupo adquirió la operación en América Latina (específicamente en México, Perú, Chile y Uruguay) de la operación del grupo holandés ING en las áreas de seguros y pensiones.
En diálogo con El Espectador, Andrés Bernal, vicepresidente de Relaciones con Inversionistas del conglomerado, comentó los alcances de la colocación y explicó el papel que jugarán sus tres co-inversionistas en el negocio regional.
¿Cómo recibieron los resultados de la emisión?
Estamos supremamente contentos, porque demuestra un voto de confianza por parte de los colombianos y de los inversionistas internacionales. Es un triunfo empresarial basado en nuestra propia historia y los planes a futuro que tenemos.
¿Cuándo revelarán las últimas cifras de este proceso?
Tenemos un funcionario en la Bolsa de Valores de Colombia dedicado exclusivamente a recabar toda la información. Este es un proceso complejo porque utilizamos las redes de cinco bancos (algo más de 800 oficinas) para ofertar nuestros títulos; lo que sí sabemos es que las compras por parte de fondos de pensiones constituyen alrededor de la tercera parte del monto demandado.
Uno de los grandes compradores de sus acciones fue el banco suizo UBS, que invirtió alrededor de US$506 millones. ¿Saben de otro inversionista institucional de gran prestigio?
Hay otros fondos de inversiones con menor participación. Lamentablemente, el comportamiento de los mercados durante la semana no fue propicio para el proceso: por un lado, el desacuerdo político en el Congreso estadounidense en torno a la deuda frenó muchas órdenes de compra, mientras que los rumores sobre problemas en los bonos soberanos de Alemania, Francia e Inglaterra desincentivó las compras procedentes de Europa. Nosotros esperamos que, una vez se normalicen los mercados, se sumen nuevos fondos a nuestra compañía.
¿Fue una mala decisión haber realizado la emisión en momentos en que la crisis de Europa ha alterado la operación normal de las bolsas?
Si lo miramos en perspectiva, seguro que no fue el mejor momento. Sin embargo, hay que decir que el esquema de emisiones en el país es complejo: el emisor debe definir la fecha de inicio del proceso, el monto a ofertar y el precio de la acción, y esperar la confirmación en 15 días hábiles; en Estados Unidos, el periodo de espera es de dos días. Aun así respetamos las reglas de juego y debemos aceptar que, al momento de estructurar la emisión, no pensamos que el mercado se iba a deteriorar de esta forma.
Estamos muy satisfechos con la cuantía alcanzada, y ya estamos en línea con las necesidades de pago de la operación de ING.
Esta semana, el Grupo Suramericana develó la entrada de un tercer co-inversionista en la adquisición de ING. ¿Cómo aplicaron esta estrategia?
El pasado 25 de julio, cuando anunciamos la compra de la operación de ING en la región, revelamos que el sistema de pago iba a involucrar recursos propios, emisión de acciones y recursos de otros inversionistas. Sabíamos que esta operación, la más grande llevada a cabo por una empresa colombiana, atraería a muchos interesados, tal como sucedió.
Nuestros co-inversionistas, que pagaron el mismo valor que nosotros cancelamos, son la Corporación Financiera Internacional (IFC) del Banco Mundial, con un aporte de US$200 millones; el segundo es el Grupo Bolívar, que contribuye con US$400 millones; y esta semana oficializamos la entrada de un fondo privado de inversión de Estados Unidos.
¿Por qué no han anunciado su nombre?
Es un fondo que maneja recursos de familias y ciudadanos estadounidenses, y dentro de sus estatutos está consignado que sólo informarán su participación a la opinión pública una vez esté cerrado el negocio. Ellos nos argumentaron que, en otras ocasiones, aparecía un fondo competidor que ofrecía mejores condiciones y arruinaba sus inversiones. En el acuerdo de intención que firmamos el lunes pasado quedó contemplado que su inversión será de US$300 millones.
¿Cuáles son los planes del grupo para 2012?
El principal será consolidar una muy buena transición de los activos de ING con Suramericana, para que los accionistas, clientes y trabajadores de las nuevas empresas sientan todo el bienestar que queremos generar. Y los demás pasan por la gestión normal de los recursos, de aumentar el rendimiento de nuestras empresas y solidificar su operación. No planeamos nuevas adquisiciones.