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El nuevo escenario gasolinero

Los gremios que representan a los empresarios de este negocio dicen que la resolución del Gobierno provocará caídas en la rentabilidad de los más pequeños. El ministro de Minas aclara que debe primar el bien general sobre el particular.

23 de junio de 2011 - 05:53 a. m.
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No va más la libertad vigilada y desde el próximo sábado entrará en marcha la libertad regulada. ¿Qué quiere decir eso? Que desde este fin de semana las estaciones de servicio de todo el país no podrán ganar más de $426 sobre el precio de cada galón que vendan y que los colombianos no estarán sujetos a abusos por parte de los distribuidores de combustibles que, de acuerdo con el ministro de Minas y Energía, Carlos Rodado Noriega, venían sobrepasando los límites de precios establecidos por el mercado.

La Resolución, que ya fue firmada por los representantes del Gobierno, tuvo en cuenta los altos precios que se detectaron y que venían cobrando en varias regiones del país los propietarios de las estaciones de servicio, elevando aún más el costo de los combustibles que se pagan en el país.  “Nosotros en el Gobierno tenemos que defender un interés general y estamos obligados a tomar medidas cuando vemos que se están cometiendo abusos”, dijo Rodado en entrevista con la cadena Caracol Radio.  Y agregó que “la política de los precios de los combustibles es una política sana que el Gobierno va a mantener. Lo que estamos haciendo es estableciendo un techo, un tope al margen que cobren las estaciones de gasolina. Lo que va a acontecer ahora es que ellas deben competir de un límite hacia abajo y no como sucedía antes, con un abuso hacia arriba”.

Y aunque los grandes beneficiados son todos los consumidores, los distintos gremios del sector dejaron claro que la medida era arbitraria y estaba en contra del desarrollo del mismo. Juan Carlos Yepes, presidente de Fendipetróleo aseguró que a ellos no les habían consultado y aclaró que “es una decisión que respetamos, aunque tememos que, muy seguramente, esto traerá consecuencias negativas para la rentabilidad de estos pequeños empresarios”.
        
Lo que se sabe es que la decisión del ministerio de Minas, que ya había sido adelantada por El Espectador desde el pasado lunes, se dio tras identificar que muchas de las estaciones de la Costa Caribe eran las que estaban sobrepasando los precios y cobrando el galón demasiado alto.  Álvaro Yunis, presidente de Fedispetróleo aclaró en la cadena radial que el nuevo escenario muestra que “el Gobierno cambió un régimen que venía los últimos 11 años y así abrir un sector, volverlo más eficiente, competitivo, regularlo. A nosotros no nos incomoda si nos regula, lo único es que si hay una regulación de precios, que esta contemple la operación del privado que está ejerciendo ese servicio público, cosa que el Gobierno no había querido hacer. No somos los distribuidores quienes sacamos las resoluciones de libertad vigilada y regulada. No puede ser que para un producto de la misma calidad, y la misma cantidad, el Gobierno tenga dos regímenes que se contradicen, eso no lo inventamos nosotros”.

Gremios en contra del ministerio de Minas a los que también se sumaron congresistas. “Aplaudimos la decisión del Gobierno al querer controlar las alzas de los combustibles, pero espero que no sea una decisión impulsada por el efecto que se ha venido observando por parte de los propietarios de las estaciones de gasolina en todo el país, quienes están dispuestos a respaldar la recolección de firmas para que, mediante una iniciativa popular, se modifique la formula tarifaria de los combustibles”, afirmó la senadora Alexandra Moreno Piraquive.

Luis Fernando Velasco, también senador, recalcó que «no es amedrentando a los pequeños empresarios de los combustibles como se baja la gasolina en Colombia», refiriéndose a que las medidas tomadas por el gobierno son paños de agua tibia y cortinas de humo con las que se busca justificar los altos precios de los combustibles en Colombia.
 

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