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El referente latino del lujo

Entrevista con Carlos Ferreirinha, consultor de MFC y experto en el mercado de alta gama.

27 de octubre de 2010 - 06:29 p. m.
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Carlos Ferreirinha conoce el mercado del lujo desde sus entrañas. Dirigió la operación de la firma francesa Louis Vuitton para América Latina durante más de siete años, y desde hace casi una década fundó la firma de consultoría MFC, ubicada en São Paulo, Brasil. Su especialización es la gestión de los atributos y las características intangibles de la industria del lujo, que está sustentada en los deseos, los sueños y los impulsos, pero nunca en la racionalidad.

Este brasileño fue el creador de un curso del negocio del lujo, que ha tenido varias versiones internacionales. También impulsó la creación de un MBA de gestión de lujo. Ferreirinha estuvo en Bogotá en una conferencia sobre esta industria organizada por la revista Summus, Hoteles Sofitel y Whisky Blue Label Johnnie Walker.

¿Cuándo se empieza a ver el lujo como un negocio?

Siempre existió la noción, pero como negocio es reciente y data de hace unos 25 años, cuando empieza el movimiento principal en el mundo con la creación de LVMH (Moët Hennessy Louis Vuitton), la empresa francesa presidida por Bernard Arnault, el primer grupo profesional totalmente dedicado al mercado del lujo.

¿Cómo se encuentra esta industria en América Latina?

El concepto del lujo más desarrollado en la región siempre estuvo en Argentina, pero en los últimos diez años este mercado ha perdido mucha fuerza allí por un problema social y económico fuerte. Brasil empezó a tener un desarrollo hace unos 15 años. México ha sido el mercado principal por su proximidad con EE.UU. y su turismo desarrollado. Chile es un mercado interesante, pero es pequeño y demasiado tradicional en el consumo. Dos sorpresas surgen en América Latina por primera vez: Perú y Colombia.

¿Cuáles son los segmentos fuertes en Colombia?

Colombia ha tenido un crecimiento en los últimos cinco años impresionante con la hotelería boutique, con el turismo, el trabajo gastronómico y las marcas de moda y cosmética.

¿Cuánto mueven las empresas de lujo en Latinoamérica al año?

Según las investigaciones de nuestra consultora, México y Brasil tienen una facturación parecida y estamos hablando de US$6 mil millones aproximadamente. Si tomamos a toda Latinoamérica estaría alrededor de US$25 mil millones al año.

¿Cuál es el modelo empresarial adoptado en esta industria?

El consumo de lujo es 100% emocional. Estamos hablando de una industria que posiciona productos y servicios por deseos, no por necesidad. El modelo principal de esta actividad son las estrategias emocionales. Además, las empresas deben obsesionarse por los detalles. No es suficiente con desarrollar productos de extrema calidad, hay que dar un valor agregado. A esto se deben sumar las estrategias emocionales, de las pasiones y las sensaciones.

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¿Cómo se comportó la industria en tiempos de crisis?

Hay pérdidas importantes. La crisis de 2008 ha parado el crecimiento del mercado del lujo como no había sucedido antes. Lo primero que paramos de comprar son los servicios superfluos.

¿Cuáles son las nuevas tendencias?

Customización, personalización. En América Latina la tendencia será todo lo que esté relacionado con servicio, con turismos de experiencias, turismo de la salud. Tenemos algo que los otros países no tienen, que es la humanización de los servicios.

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¿Cuáles son los desafíos?

Seguir creciendo garantizando una percepción de exclusividad.

¿Cómo son los consumidores latinos?

Los venezolanos buscan lo ostentoso. A los mexicanos les gusta el poder. El único país de Latinoamérica que permite tener la tarjeta top de American Express, la Centurion, es México. Los brasileños son impulsivos, locos por las compras y el consumo. Los argentinos siempre se caracterizaron por ser sofisticados y elegantes, pero la crisis los ha desmoralizado. Los chilenos son muy conservadores y los colombianos tienen un consumo muy educado, continuo y medido. Ninguna marca de lujo ha cerrado sus puertas en Colombia, mientras que ya lo han hecho en Argentina y Venezuela.

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