La ayuda a España estará supeditada a una reforma de su sistema bancario, declaró este martes en Berlín la canciller alemana, Angela Merkel, y aseguró que la situación española es distinta de la de Grecia, Portugal o Irlanda.
«Naturalmente habrá condiciones para España, cuando venga la petición (de ayuda), es decir una reestructuración de su propio sistema bancario para darle un futuro viable», dijo la canciller ante el consejo económico de su partido, la conservadora Unión de Demócratas Cristianos (CDU).
«Pero estas condiciones son diferentes a las que se imponen cuando todo el programa macroeconómico de un país está sometido al plan de rescate«, explicó.
El pasado fin de semana, la Eurozona decidió conceder a España una línea de crédito de hasta 100.000 millones de euros para recapitalizar su sector bancario.
El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, aseguró el lunes que habrá una ‘troika’ de la UE-BCE-FMI para España, pero que se limitará a la supervisión de la reestructuración del sector bancario del país.
En Irlanda, Portugal y Grecia la troika supervisa la aplicación de las duras reformas económicas que repercuten casi siempre en las condiciones de vida la población.
En la Jornada del Consejo Económico de la Unión Cristianodemócrata (CDU), la jefa del Gobierno alemán valoró las reformas introducidas en los últimos meses por el presidente del Ejecutivo español, Mariano Rajoy, y calificó de «correcta» la decisión de Madrid de acudir a la ayuda financiera europea para sanear su sistema bancario.
Merkel explicó ante sus correligionarios que las consecuencias de una «burbuja inmobiliaria de diez años» no las puede afrontar una nación en solitario y argumentó que, precisamente para solventar estos problemas, están los mecanismos de ayuda financiera de la Unión Europea.
La canciller aseguró que España, al igual que Grecia, Irlanda y Portugal, debe «asumir sus responsabilidades», continuar con las «duras» reformas que se ha propuesto y afrontar los «grandes retos» que tiene por delante.
«Sería fatal que ahora en Europa, en donde algunos países han empezado a trabajar en la dirección adecuada, esto se interrumpiese y que (esos Estados) se quedasen a medio camino», indicó.
Además, Merkel volvió a rechazar de plano la posibilidad de instaurar los denominados «eurobonos», ya que considera que «forzar» una igualación de los intereses que pagan todos los países de la eurozona por colocar su deuda «no es solidario».
Señaló que la introducción del euro trajo una fuerte reducción de los tipos de interés en la eurozona y que eso mismo erosionó notablemente la competitividad de algunos Estados.
«Nosotros (los alemanes) somos solidarios», recalcó la canciller, para añadir: «Pero debemos aprender de los errores del pasado».
La jefa del Gobierno alemán abogó asimismo por mejorar la supervisión bancaria en la UE, dejando entrever que los controles anteriores no bastaron, y apuntó que esto conlleva de forma irremediable la cesión de «competencias nacionales» a nivel europeo.