Hace tres años, la junta directiva de SAP tuvo una visión: en el futuro la tecnología móvil transformaría desde las grandes multinacionales hasta las microempresas. Una predicción que fue puesta en duda por algunos expertos. Corría el año 2010 y las compañías, que aún se sobreponían a la crisis financiera de 2008, recortaban sus presupuestos previendo que los rescates financieros sumirían a la Eurozona en la depresión.
Pero esos temores no atemorizaron a los directivos de SAP: por el contrario, presentían que la crisis era la tormenta perfecta para redoblar sus ganancias. “Teníamos una oportunidad de mercado de US$110.000 millones en las aplicaciones de software y decidimos doblar el mercado a US$2,2 billones al entrar a áreas más significativas para nuestros clientes, como la nube, la movilidad y las bases de datos en la memoria principal (IMDB). La adopción tecnológica está sucediendo hoy a mayor velocidad que en 2012, por eso nos centramos aún más en ser una compañía de nube”, reconoció Bill McDermont, copresidente de SAP en diálogo con El Espectador.
Con esa estrategia los resultados han sido estratosféricos. La compañía publicó la semana pasada sus resultados semestrales, en los que registró ingresos totales de US$10.124 millones, ganancias operativas por US$2.777 millones y un crecimiento inusual de 266% en las suscripciones a sus servicios en la nube.
Los números impresionan. Sobre todo para una multinacional que opera desde Waldorf, Alemania, que ha debido soportar la crisis de los mercados europeos generada por déficits fiscales y caídas en Asia por la desaceleración de China. Pero el afán de las corporaciones por recortar gastos y centrarse en sus negocios fundamentales las ha impulsado a pasar todos sus sistemas a la nube: servidores externos con capacidad ilimitada que puede ser contratada por períodos de tiempo y las libra de los costos de mantenimiento.
Una oportunidad que ha sido capitalizada con nombre de mujer. El secreto de SAP se llama Hana, la plataforma de IMDB que les permite a las empresas controlar todos los aspectos operativos (contables, físicos, financieros, de procesos, etc.), con una interfaz fácil de manejar y a la que se puede acceder en todo momento y desde cualquier lugar. “Tenemos más de 1.800 clientes principales y 700 pymes que soportan su actividad con ella, convirtiéndose en un estándar”, asegura McDermont, y agrega que su adopción incluye 25 industrias en más de 100 países.
Sus principales clientes son las firmas de India, el Sudeste Asiático, Estados Unidos y, en especial, Brasil: “Más del 70% del PIB es administrado por nuestro software”, afirma, y a renglón seguido elogia el impacto que está teniendo en el mercado colombiano: “Nuestros negocios están creciendo tres veces más rápido que el promedio corporativo”.
Este es el futuro que SAP imaginó algunos años atrás. Uno que sigue reinventando de cara a los días que están por venir, llevando su innovación al ecosistema móvil por medio de aplicaciones diseñadas para celulares portátiles y tabletas. Es su apuesta, la misma que McDermont suele recomendar a sus clientes: “Hay que realizar hoy las inversiones necesarias, asegurarse de ejecutar la hoja de ruta bajo cualquier contexto porque en el futuro la competencia puede opacarlos”.
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