Hace poco circuló una noticia que se presentó así: “La compañía colombiana Amplo anuncia la adquisición del reconocido fondo Velum Ventures. Gracias a esta compra, la empresa nacional se posiciona como el gestor número uno y líder en inversiones de alto impacto en América Latina. Suma su portafolio del que hacen parte reconocidas startups como Hogaru, Merqueo y Fluvip, entre otras, a un fondo enfocado en inversiones en etapa temprana, liderado por inversionistas como el BID, Bancoldex, Ruta N y Sura. Con esta adquisición, la compañía movilizará recursos por más de US$38 millones y en los próximos tres años proyecta gestionar otros US$100 millones”.
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¿Pero qué es Amplo? ¿Por qué resultaba interesante hablar con su líder sobre la crisis que se nos avecina y cuál será el papel de los y las emprendedoras? ¿Qué va a pasar con la consecución de crédito cuando las tasas están históricamente altas? ¿Qué pasa en el ecosistema emprendedor tras este negocio con Velum? David Sánchez, CEO de Amplo, en entrevista con El Espectador, responde estas y otras preguntas, tras advertir también la necesidad de contar con una administración pública activa en todo este ecosistema: “El gobierno juega también un rol crítico para posicionarse como un articulador del emprendimiento de impacto al promoverlo a través de instituciones como iNNpulsa, RutaN, Procolombia y las Cámaras de Comercio. De igual forma, debe crear las condiciones regulatorias para que las empresas tengan los incentivos tributarios para la generación de empleo formal, operar en regiones e incentivos para crecer sus ganancias.
¿Qué es Amplo?
Amplo significa “Desarrollo” en latín. Somos una consultora que presta servicios de banca inversión y para proyectos de desarrollo, y más recientemente una gestora de fondos de terceros. Nuestra misión es promover el desarrollo económico inclusivo y sostenible en América Latina creando las condiciones propicias para que el capital público y privado fluya hacia proyectos rentables que están resolviendo desafíos sociales y ambientales críticos.
Adicionalmente, somos un equipo multidisciplinario con amplio conocimiento y experiencia en finanzas y negocios inclusivos y sostenibles. Ayudamos a las empresas a escalar proyectos rentables de impacto apoyándolos a su alistamiento para recibir inversión a través del fortaleciendo de sus modelos de negocio y de desarrollo. Trabajamos con inversionistas e instituciones de desarrollo identificando oportunidades de inversión y diseñando vehículos innovadores para que ellos pongan su capital en donde están sus valores.
Leímos de un acuerdo al que llegaron con el gestor de fondo Velum Ventures. ¿De qué se trata? Y, para el ciudadano de a pie, ¿eso qué significa?
Esteban Mancuso, Esteban Velasco y Felipe Llano fueron los pioneros en inversión venture capital en Colombia. Los tres montaron un fondo de US$15 millones en el 2011 e invirtieron en más de 14 emprendimientos como lo fueron Hogaru, Merqueo y Fluvip, entre otros. La experiencia y conexiones que generaron durante estos años, al igual que el relacionamiento con inversionistas de la talla del BID, Sura, Ruta N, Bancoldex y otras familias inversionistas, es un activo muy valioso.
En Amplo hemos operado como una consultora que presta servicios en banca de inversión y para proyectos de desarrollo. Hasta el momento, salvo casos puntuales como es nuestro fondo Blooming Roots, no hemos gestionado recursos de terceros. Nuestro enfoque ha sido asesorar a emprendimientos e inversionistas a reducir las barreras y los riesgos percibidos en el momento de cerrar inversiones de proyectos que están resolviendo un problema de desarrollo crítico de manera rentable a través del alistamiento financiero para las empresas y diseño de vehículos innovadores para los inversionistas.
La compra de Velum y la adición de Esteban Mancuso al equipo de Amplo es una integración vertical. Significa que, además de acompañar a remover estas barreras, gestionaremos recursos de terceros para coinvertir junto con nuestros colegas y clientes. Para los emprendedores e inversionistas esta unión significa que en Amplo verán una compañía que sigue comprometida con la generación de desarrollo inclusivo y sostenible en Latinoamérica que se basa en procesos rigurosos y ahora cuenta con la experiencia de más de diez años de inversión de los pioneros en esta materia en Colombia.
Velum Ventures movilizó recursos hacia Hogaru, Merqueo y Fluvip. ¿Qué se logró allí? ¿Cuál fue el aprendizaje y como este aprendizaje es importante para lo que viene en Amplo?
Los aprendizajes que heredamos de Velum son principalmente los siguientes:
· Invertir en las personas: sobre todo en los emprendimientos de etapa temprana, la integridad, capacidad y experiencia de los equipos es importante. Los escenarios económicos son cambiantes y una inversión es como un matrimonio. Por esto debe existir armonía y alineación entre el gestor y los equipos emprendedores.
· Acompañar más allá de la inversión y en fases posteriores: el primer fondo de Velum no aprovisionó los suficientes recursos para participar en varias rondas posteriores después de una primera inversión. Para un siguiente fondo, es importante apartar capital para hacer más de una inversión en las empresas que puedan necesitarlo, no solo para que la empresa pueda seguir creciendo, si no para que el fondo pueda seguir participando de las decisiones más importantes.
· Flexibilidad: los equipos emprendedores interesantes que pueden ser sujetos de inversión cada vez son más. Sin embargo, la flexibilidad en cuanto a las regiones, industrias, tamaño y vehículo de inversión es clave para poder ajustarse a las necesidades y poder evaluar más al emprendimiento y seleccionar a los mejores equipos.
Las tasas de interés están históricamente altas. ¿Cómo negociar y conseguir los mejores recursos sin quedar amarrados a intereses tan costosos?
Las tasas de interés están históricamente altas y será así durante todo el 2023 por una tendencia inflacionaria global. La inflación resulta de un desajuste: cuando la demanda de bienes y servicios excede la oferta, los precios aumentan. La postpandemia y la guerra en Ucrania son los principales causantes globales de este desajuste, sumado a una devaluación histórica del peso que se traduce en un incremento de los precios de los insumos que es trasladado al consumidor final.
Las herramientas que tienen los bancos centrales para combatir la inflación son el alza de las tasas de interés. Ante una inflación que no vivíamos hace 23 años (13,12%, según el DANE), lo único que esperaríamos es que las tasas sigan aumentando o, en el mejor de los casos, se mantengan. Por lo anterior no es el mejor momento de endeudarse. Sin embargo, entendiendo que los negocios deben crecer en sus operaciones y para eso invertir, mis consejos son:
· Financiarse ‘a la antigua’: es decir, vendiendo sus productos y servicios a clientes que a su vez generan el excedente de flujo de caja para seguir creciendo.
· Hacer una buena planeación financiera: la deuda es buena, incluso con las tasas actuales, siempre y cuando los rendimientos de la inversión que hace una empresa superen con creces los costos de la deuda y generen los flujos de caja para el repago de esta.
· Buscar otros vehículos diferentes a la deuda tradicional: existen diferentes vehículos de financiación que no requieren que una empresa pague una cuota fija mensual y un interés. Puntualmente, nosotros trabajamos con financiación basada en ingresos (revenue-based-finance) con nuestro fondo ‘Blooming Roots’. En este modelo, el repago de la inversión es función de los ingresos que genere la compañía. Si no hay ingresos, no hay repago.
Muchas, muchas empresas están despidiendo personal, están terminando contratos laborales, enviando un mensaje claro al sector, al negocio mismo: ¿cómo leen ustedes esa situación? ¿Cuál es su interpretación?
El modelo tradicional de inversión en emprendimientos (venture capital) funciona como el juego de las sillas musicales: todo el mundo está feliz mientras que la música esté sonando (en este caso, mientras haya dinero para invertir).
Los inversionistas y emprendedores que deciden participar en este juego le apuestan a iniciar empresas con modelos de negocio que en un inicio puedan generar pérdidas, pero en donde eventualmente puedan generar una base de clientes y unas economías de escala que les permitan llegar a punto de equilibrio. Sin embargo, esto nunca pasó. La música se apagó antes de lo esperado y muchos de los emprendimientos que recaudaron millones de dólares y generaron miles de puestos de trabajo no lograron darle la vuelta a su modelo de negocio.
Este es un llamado tanto a los emprendedores como a los inversionistas: el modelo debe cambiar. Es un llamado para que:
· Los emprendedores tengan una estrategia de crecimiento clara en donde entiendan al consumidor y su contexto para resolver problemas grandes y relevantes de los clientes de manera rentable.
· Los inversionistas deben enfocarse menos en las ideas que venden y más en los fundamentos que soportan la operación de sus modelos de negocio (unit economics), para que estos sean positivos, utilizando vehículos de inversión adaptados a nuestro contexto.
Si los emprendimientos no tienen base tecnológica, ¿ustedes no movilizan recursos?
Que los emprendimientos tengan base tecnológica no es un requisito para la movilización de inversión por parte de los terceros con los que trabajamos. La tecnología no es un fin, es un medio. Para que una empresa sea sostenible en el tiempo y un sujeto de inversión debe:
· Solucionar una problemática real y relevante para los consumidores.
· Hacerlo de manera innovadora y diferente a las soluciones ya existentes.
· Poder escalar de manera rentable generando economías de escala.
Si la tecnología facilita, o permite que se cumplan estos tres objetivos, perfecto. Sin embargo, muchos inversionistas confunden que una base tecnológica automáticamente significa innovación y escalabilidad. Nada más lejano de la realidad y más en el contexto colombiano en donde los problemas son muy diferentes a aquellos en los países desarrollados.
Una de las razones es por las cuales los inversionistas confunden la tecnología con la innovación es por el modelo tradicional de sus inversiones. Este modelo, tipo casino, depende del crecimiento exponencial, para lograr las rentabilidades esperadas. Este modelo genera incentivos perversos tanto para los inversionistas como para los emprendimientos. En el caso de los inversionistas, no toman los riesgos estructurales que significa invertir en regiones o en empresas que están solucionando problemas del desarrollo inclusivo y sostenible.
En tiempos donde solo se habla de crisis, hay que acudir a la prudencia. Pero también hemos aprendido que en los tiempos de crisis hay que encontrar oportunidades. ¿Cómo se deben mover los emprendimientos y los inversionistas en estos momentos?
Las crisis son momentos de oportunidad. Esta crisis ha hecho, por ejemplo, que los inversionistas y los emprendimientos se pusieran de acuerdo con el hecho de que es crítico adoptar una visión inclusiva y sostenible para el desarrollo económico y que lo uno se puede lograr sin sacrificar lo otro. El desafío ahora es alinearnos como sociedad sobre la definición de impacto para clasificarlo y medirlo. No se trata splo de etiquetar las inversiones como ambiental y socialmente responsables (ASG), ni es suficiente decir que tenemos un impacto porque incluimos comunidades marginales o porque estamos reduciendo nuestra huella de carbono. Debemos ir más allá y medir si esta es una prioridad nacional que está resolviendo una necesidad de desarrollo en el largo plazo.
Los emprendedores deben buscar hacer de su negocio un proyecto a largo plazo cuyos fundamentos de operación (unit of economics) sean positivos. Solo con modelos de negocios innovadores que solucionen problemas de las industrias con mayor impacto en la población y en el planeta, tendrán mejores posibilidades de enfrentar la nueva situación global.
Los inversionistas que adopten una visión sistémica y de largo plazo serán los que sobrevivirán esta crisis. Solo aquellos que con innovación financiera logren acercarse a modelos de negocio que operan en regiones, integran a comunidades y que hagan uso sostenible de nuestros activos naturales serán aquellos que liderarán esta transformación.
¿Cuáles son los sectores en los que más se fijan y qué sucede con los que no están ahí, en ese público objetivo?
En el 2020 trabajamos con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y otros actores como el Departamento de Planeación Nacional (DNP) y el Consejo Nacional Asesor de Inversión de Impacto en Colombia (NAB) para identificar 22 áreas de oportunidad de inversión en donde confluían tres cosas: las necesidades de desarrollo del país, las prioridades de la política pública y la rentabilidad de los modelos de negocio.
Las siete industrias que este estudio priorizó para nuestro país y cuyos resultados están publicadas para ser consultados en https://sdginvestorplatform.undp.org/ fueron: salud, turismo sostenible, finanzas inclusivas, tecnología & telecomunicaciones, energías renovables, agroindustria & bioeconomía y educación.
Este resultado ha guiado nuestra operación y enfoque. La priorización de estas industrias debe ser también la estrella norte de las inversiones del país puesto que es el punto en donde confluyen nuestras mayores necesidades de desarrollo se alienan los intereses y los compromisos del sector público con los objetivos de desarrollo sostenible y la necesidad del sector privado de generar retornos financieros.
Este año vamos a actualizar este estudio con el nuevo Plan Nacional de Desarrollo 2022 – 2026, las nuevas tendencias de la economía postpandemia y las prioridades mundiales a las cuales Colombia se ha adherido como por ejemplo los resultados de la Conferencia del Cambio Climático de las Naciones Unidas (COP27).
Hace un tiempo me dijeron que “el gran vehículo para que ´la´ innovación social se convierta en un modelo de negocio financiero sostenible y rentable es a través del emprendimiento social”. ¿Cómo, como país, deberíamos apoyar entre todos el emprendimiento social, pensando más allá de un negocio de ganancias para el inversionista y que se convierta en un ecosistema de impacto para lograr cambios de verdad en la sociedad?
La palabra ‘social’ o ‘de impacto’ es un adjetivo no un sustantivo. Esto quiere decir que un emprendimiento social es por naturaleza un emprendimiento que debe ser rentable. La diferencia es que los emprendimientos ‘sociales’ tienen una tesis transformacional de impacto en el corazón de su operación. Sin embargo, los emprendimientos sociales no deben limitarse a sus buenas intenciones y deben contar con un modelo de negocio que genere ganancias para sus socios e inversionistas. Si se une una tesis de impacto robusta y un modelo de negocio rentable, un emprendimiento ‘de impacto’ es sin duda el vehículo para lograr cambios transformacionales para la sociedad y el planeta.
Sin embargo, un desarrollo inclusivo y sostenible solo se alcanza si el sector privado participa. Por ejemplo, la reforma tributaria estima recaudar fondos por $20 billones de pesos, cifra irrisoria frente al potencial de movilización de recursos del sector privado. Los fondos de pensiones en Colombia manejan casi veinte veces más el tamaño de esta reforma ($380 billones de pesos). ¿Se imaginan que los inversionistas profesionales movilizaran sus recursos hacia empresas con modelos transformadores que, además de generar ingresos, solucionen problemas críticos para el desarrollo inclusivo y sostenible?
Para lograr esta innovación, además que los emprendedores de impacto logren solucionar un problema del desarrollo de manera rentable, los inversionistas deben también cambiar sus modelos de operación y vehículos de inversión. Los cambios deben permitir invertir en modelos de negocio cuyos crecimientos no necesariamente son exponenciales y exigir la medición y reporte del impacto con la misma rigurosidad con que miden el desempeño financiero.
Por último, el gobierno juega también un rol crítico para posicionarse como un articulador del emprendimiento de impacto al promoverlo a través de instituciones como iNNpulsa, RutaN, Procolombia y las Cámaras de Comercio. De igual forma, debe crear las condiciones regulatorias para que las empresas tengan los incentivos tributarios para la generación de empleo formal, operar en regiones e incentivos para crecer sus ganancias.
Si conoce historias de emprendedores y sus emprendimientos, escríbanos al correo de Edwin Bohórquez Aya (ebohorquez@elespectador.com) o al de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com). 👨🏻💻 🤓📚