¿Quién es Juan Felipe Camacho y qué es Caja Mágica?
Yo soy Juan Felipe Camacho, chef del restaurante Don Juan y María, en Cartagena, y Caja Mágica es el resultado de una realidad que era el tema de la pandemia en esta ciudad. Aquí la desigualdad es abismal: el pobre es muy pobre y la clase que puede es muy poquita, entonces nos dimos cuenta de que la mitad de la población necesitando qué comer, sin recursos, las ayudas del Gobierno no llegaban y muchos de los que nos dedicamos al turismo que tenemos que ver con alimentos, como los restaurantes o cafeterías, dijimos: gente con hambre y nosotros pudiendo proveer esos alimentos, pero con las empresas cerradas, porque no había dinero, no había nada. Y ahí apareció Caja Mágica, una idea de una amiga mía que se llama Karen Loewy junto con Mercedes Rizo, que es también amiga y colega de más restaurantes aquí.
¿Y entonces surgió Caja Mágica?
Caja Mágica es una cajita donde nosotros ponemos una ración de alimentos de más o menos 430 a 460 gramos, donde está todo lo que necesita una persona para cumplir con sus necesidades nutricionales en un día. Vale solo $4.000.
¿De dónde sale el dinero?
Es lo que dona la gente para producirlas. Una caja que no solo alimenta a personas vulnerables, a las niños y niños, a los ancianos, sino que también, por medio de una economía de retorno, alimenta a las familias de nuestros empleados, paga los arriendos de las casas donde viven, paga impuestos, seguridad social, parafiscales, paga una serie de cosas que si estuviéramos como nos tocó al comienzo de la pandemia, sin ingresos, pues sería imposible mantener una empresa a flote. Caja Mágica salva empresas y salva vidas alimentando a la población.
¿Cómo les llegan esos $4.000?
Donaciones de la gente de a pie y de la empresa privada. No hemos contado con apoyo del sector público, ni gobernaciones ni Gobierno central, todo ha sido financiado, gracias a Dios, con el corazón de la gente. Muchísimos se dieron cuenta de que de esto tenemos que salir todos, no unos pocos y los otros se quedan abajo, porque eso no es la reactivación económica; todos debemos salir del fondo. Esto se hace a través de la Arquidiócesis de Cartagena, donde en una cuenta nacional se reúnen los fondos, tocamos puertas y apareció Credibanco y nos permitió que esas donaciones vinieran internacionalmente, vía SOS Cartagena.
¿Cuántas cajas han entregado?
Empezamos con 400 cajas diarias en junio, subimos a 800 en julio, en agosto ya íbamos en 1.200 y en septiembre son 1.800 diarias. Ya llevamos 98.000 raciones entregadas, que para mí es motivo de orgullo y de felicidad.
Cartagena es una ciudad muy desigual. ¿Cómo seleccionaron a los beneficiarios?
Por medio de la Arquidiócesis, pues ellos tienen identificado dónde hay pobreza extrema. Uno ve desigualdades en Cartagena, pero estoy seguro de que nadie ha visto lo que yo he visto. Esto es bastante extremo. La Arquidiócesis nos decía en dónde entregar. Fuimos creciendo, se vincularon fundaciones que tenían necesidades de alimentación en sus comunidades; entonces hacían aportes dirigidos a esa comunidad. Nos llama la Fundación Bahía Tierra Bomba y nos dice que necesita alimentar a 650 niños, los niños comían cada tres días una cajita, porque no había cómo llevarlo, tocaba dividirles de a 200, 200 y 100 gramos.
¿Y vieron el tema ambiental?
Ellos se unen con otra empresa, piden que les donen unos sacos para empezar a recoger basura en la isla. En el primer mes se recogieron dos toneladas de plástico.
¿Las mismas familias se fueron a recoger basura a cambio de la Caja Mágica?
Sí, en los cuerpos de agua, en los manglares, en las pequeñas lagunas. La gente llegaba con su saco lleno de basura plástica y nosotros les entregábamos su Caja Mágica. Empezamos con un objetivo y mira todo lo que se puede llegar a impactar.
¿Cuáles son los restaurantes?
Don Juan, Di Silvio (que es una trattoria), La Guatila, Crepes Express y La Olla Cartagenera nos unimos. No había cocina pequeña, nos juntamos, desarrollamos recetas y vinculamos a mucha gente. Salvamos a unos ochenta empleados y los restaurantes que logramos sobrevivir. No cerrar un restaurante, una empresa, eso ya es mucho.
¿Esto se va a mantener? ¿Es escalable? ¿Se puede llevar a otras zonas del país?
Lo bonito de esto es que todo eso se puede hacer, es un modelo que se inventó Karen y se puede replicar. Hemos tocado puertas, la Gobernación del Atlántico está interesada, la Cámara de Comercio de Bogotá lo está replicando en un barrio en Usaquén a escala más pequeña, y es replicable no solo en Colombia sino en el mundo. Estamos preparando con la misma calidad que les preparamos a los turistas platos muy costosos, con el mismo amor, platos para alimentar a los niños. Y se puede mantener si se mantienen las donaciones, a menos que se pueda hacer algo con gobernaciones y alcaldías. Da mucha tristeza escuchar la noticia de que les daban a los niños carne de burro y en mal estado. Nosotros nos dimos cuenta de que por muy poca plata puedes hacer las cosas bien y cumples con lo que necesita la gente. Da rabia que esos grandes presupuestos se los den a gente que no cumple con la idoneidad. Nos gustaría tocar puertas en el sector público, porque cuando a uno le pica el bichito de servir al necesitado eso se queda para toda la vida. Los siete restaurantes vamos a seguir con SOS Cartagena alimentación saludable, les vamos a hacer un espacio, porque este modelo nos salvó a nosotros y tenemos que ser agradecidos. El tema aquí es de plata, es de recursos, si los tenemos, podemos seguir.
¿Qué tiene una Caja Mágica?
Tenemos un menú de dos semanas que vamos rotando. Se compone de entre 180 y 200 gramos de arroz, 120 gramos de proteína animal y el resto es vegetales y proteína vegetal, que son los granos. Tiene todo lo que se necesita, eso está comprobado, y Karen se asesoró muy bien de la parte nutricional para saber que estamos entregando lo que es. Ella ahora mismo está aplicando a un fondo internacional para un monto importante y cruzando los dedos para que salga ese financiamiento. El lunes es goulash de cerdo con habichuela, arveja, zanahoria, papa y arroz. El martes es chili con carne, que son frijolitos negros con carne molida, papa y su porción de arroz. Tenemos platos muy ricos que, de hecho, son los mismos con los que nosotros venimos almorzando en los últimos cuatro meses.