Si usted es de esas personas que ha querido emprender, esto le interesa. O si es de las personas que ya montó negocio y está caminando esos primeros pasos, también. O si conoce un amigo que está en esa tarea, pásele este contenido porque seguro le va a servir. O, nunca se sabe, tal vez usted es empleado y en su trabajo le han pedido hacer propuestas nuevas y sustentarlas para ver cómo logra conseguir ingresos para la empresa, entonces este texto hay que leerlo hasta el final. O si es un estudiante de pregrado o especialización y dentro de su formación necesita saber cómo validar una idea de negocio y si es rentable o no, llegó al lugar indicado. Así que este paso a paso está diseñado para ayudarle a la mayor cantidad de personas posible.
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Por eso, para tener una buena diversidad de información, hablamos con tres personas especializadas en el tema y aquí va lo que nos contaron y recomendaron. Pero, primero lo primero, como decimos casi a diario cuando tenemos docenas de cosas por hacer, aunque sea obvio: hay que tener la idea, ya sea d eun producto o de un servicio y, en el paso que viene, saber si es válida y, con lo que cada uno tiene en planes -o por lo menos en su imaginación- saber si es rentable, es decir, que no deje uin poco de dinero de ganancia después de producir, vender y pagar gastos y costos.
“Para validar una idea de negocio y saber de manera aproximada, por lo menos, si va a ser un pronóstico rentable o no, antes de realizar las primeras inversiones requerimos primero pasar por una etapa de formulación de nuestra idea de negocio. Es lo que se conoce también como una etapa de preinversión.¿Qué implica esta etapa de formulación o preinversión? Primero, pues que esa idea que tenemos, debemos aterrizarla de forma muy clara y muy precisa, y debemos también hacer un estudio de todos los requisitos necesarios para que ella pueda ser convertida en un producto o en un servicio que se pueda sacar al mercado», explica Alejandro Useche, profesor de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario.
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¿Y cómo se hace eso?, le preguntamos “Acá, entonces, se incluyen estudios llamados de prefactibilidad en la parte técnica, comercial, legal, medioambiental y talento humano necesario, todo lo anterior se pasa a cifras económicas, es decir, se hace un presupuesto de todas las inversiones que serán necesarias para sacar ese proyecto o esa idea de negocio de manera exitosa. Una segunda etapa se denomina de evaluación y es donde ya reunida la información en la etapa de formulación -esto es como muy financiero por todas las inversiones que vamos a hacer-, tenemos que hacer cotizaciones, presupuestos, pero también hacemos proyección de los posibles ingresos, es decir, hacemos una estimación de cuáles podrían ser las ventas o los ingresos de donde vengan de nuestro proyecto, nuestra empresa, de llevar a cabo esta idea de negocio, de manera que en esa etapa de evaluación pues comparamos ingresos contra egresos y aquí nos vamos a dar cuenta de qué sería necesario para que tengamos la rentabilidad que esperamos”.
Por el lado de Carlos Castaño Niño, quien hizo parte de los mentores expertos en emprendimiento e innovación y acceso a financiamiento de Recon, la invitación incluso va un poco más atrás: “Lo primero que tenemos que hacer es saber si el producto o servicio responde a necesidades específicas o resuelve problemas concretos de un segmento de clientes potenciales y aquí es donde el Mínimo Producto Viable se vuelve importante (en este momento le puede servir este contenido que hicimos hace una semana: ¿Cómo desarrollar un Producto Mínimo Viable y lograrlo con bajo presupuesto?). Una vez validada la propuesta de valor del producto o servicio es importante evaluar la rentabilidad del producto o servicio y compararla con otras alternativas de inversión para tomar la mejor decisión. Si le da más el CDT, pues no hay que desgastarse».
Digamos que el CDT no está pagando lo que esperamos o, simplemente, somos del perfil de personas que no quiere poner su plata en un CDT o, incluso, está emprendiendo por necesidad y no por oportunidad. ¿Qué paso debo seguir y cómo entenderlo con ejemplos? “El primer paso para evaluar la viabilidad financiera de un negocio es determinar si los ingresos por ventas del producto o servicio dan para cubrir los costos de producirlo y dejan algún tipo de utilidad. Para ello, se deben considerar los costos fijos, que son aquellos que no cambian sin importar cuántos productos o servicios se vendan. Ejemplo: el arriendo, los sueldos administrativos y los servicios públicos”, dice Castaño Niño.
¿Y cuáles otros valores se deben tener en cuenta? “A estos se suman los costos variables, que son los costos directamente relacionados con la producción del producto o prestación del servicio, como por ejemplo la materia prima, las horas hombre empleadas, los empaques; en general los costos asociados a producir o distribuir cada producto o servicio vendido. Y, finalmente, definir el precio de venta unitario, que corresponde al valor que pagará el cliente por el producto o servicio. Al restar los costos variables del precio de venta, debemos obtener un monto suficiente para cubrir los costos fijos y generar utilidad esperada. Si no es así, debemos ajustar los costos o el precio, hasta que nos genere algún tipo de utilidad”. Pero, ojo, que aquí va una variable en la que muchos hemos fallado: “Es importante revisar que el precio que fijemos sea competitivo en el mercado o que nuestra propuesta de valor sea realmente diferencial para que el cliente perciba el beneficio de nuestro producto o servicio y esté dispuesto a pagar el precio”, complementó.
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Ejemplo de cómo validar una idea de negocio y saber si es rentable
“Un caso que ejemplifica este proceso es el de Evolutio, una ‘Empresa BIC’ con un modelo basado en economía circular que transforma residuos orgánicos en proteína alternativa y abono orgánico a partir de la cría de la ‘Mosca Soldado Negra’, utilizada para la alimentación de mascotas, peces y pollos. Durante su participación en el programa de incubación Construye Cohorte VII de Impacta Emprendimiento Sostenible, Evolutio logró validar y fortalecer su segunda unidad de negocio enfocada en comida para mascotas, estructurando su modelo financiero y mejorando su MVP (Producto Mínimo Viable) basándose en las experiencias de clientes tempranos. Esto les permitió hacer correcciones rápidas, ahorrar tiempo y recursos, y asegurarse de que su propuesta estuviera alineada con las demandas del mercado», nos contó Paola Franco, gerente de Ean Impacta. “Actualmente, Evolutio está listo para solicitar el permiso ICA para la comercialización de su ‘snack’ para perros, implementar mejoras en su MVP y desarrollar un nuevo empaque bajo normas de eco-diseño”, añadió.
¿Qué hizo bien esta empresa de la que nos habla Franco? Seguir el modelo propuesto: “Desarrollar un Producto Mínimo Viable (MPV) con un presupuesto ajustado requiere una estrategia clara y una priorización de recursos. Esto se puede lograr construyendo una versión funcional del producto que permita validar la idea con clientes reales, sin necesidad de realizar una inversión grande desde el inicio. En este proceso, es fundamental enfocarse en lo esencial: qué funcionalidades son imprescindibles para que el producto sea funcional y cómo se puede validar con el mercado antes de seguir adelante. Utilizar metodologías ágiles y establecer un plan de acción para testear la propuesta es clave”, cuenta Franco.
Idea de negocio… y cuándo seguir o no
A veces nos molesta encontrar obstáculos que creíamos estaban superados o, incluso, creíamos que nunca iban a aparecer cuando estamos en esta parte de la idea del negocio, y la validación de esa idea pensando en rentabilidad. Por eso este tipo de procesos hay que hacerlos de la manera más transparente y sincera. “Si de pronto en esa etapa vemos que hay problemas en lo legal, en lo técnico o en lo económico pues es el momento antes de hacer la inversión de mirar si es posible corregirlos o si deberíamos más bien abandonar el proyecto. En todo caso esta es una etapa muy importante porque es donde, con cabeza fría, evaluamos la viabilidad de llevar a cabo nuestra idea de negocio y, repito, es una etapa bastante financiera porque más allá de consideraciones personales, de las necesidades que podría tener el producto, de que queremos realizarlo, pues aquí es donde aterrizamos a cifras, llamémoslas cifras, los datos. En esta etapa además muy importante se debe definir cuáles son las fuentes de financiación, de dónde va a salir la plata para las inversiones, cuánto nos va a costar, por ejemplo, si es un préstamo bancario. Y hechas estas cuentas, si finalmente nos vamos o llegamos más bien a la conclusión de que ésta va a ser una idea de negocio viable, pues la siguiente etapa ya consiste en la ejecución, es decir, el desarrollo de las operaciones, la puesta en marcha de la idea de negocio”, analiza Useche, el profesor de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario.
¿Cómo calcular el punto de equilibrio?
Ahora, tratemos de ir más al escenario de la práctica que de la teoría. ¿Cuánto debo vender para no perder dinero?, se pregunta el mentor de Recon, Castaño Niño. Antes de invertir hay que identificar el punto de equilibrio, “que consiste en determinar el nivel de ventas en el que los ingresos igualan los costos totales, es decir, donde la empresa no pierde ni gana dinero. Se calcula con la siguiente fórmula:
Por ejemplo, si los costos fijos de un negocio son $5′000.000 al mes, el precio de venta unitario es de $20.000 y el costo variable $10.000, el punto de equilibrio sería:
Esto significa que el emprendedor necesita vender al menos 500 unidades, al mes, para cubrir sus costos y, a partir de ahí, empezar a generar ganancias. La pregunta aquí es si como emprendedores contamos con las capacidades para producir y comercializar esa cantidad de producto o servicio en el lapso de tiempo determinado, que para este caso es un mes, y con base en esta información tomar decisiones».
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A veces nos quejamos porque cuando fallamos en el proceso, le echamos la culpa a la falta de formación, o de plata, o de oportunidades, o de no saber qué leer o por dónde comenzar. Estos contenidos que estamos haciendo desde Emprendimiento y Liderazgo de El Espectador buscan que, por lo menos, exista en este ecosista que estamos construyendo la información de valor que todos necesitamos para tomar decisiones, las mejores decisiones. Por eso también les recomendamos los siguientes textos que hemos hecho de la mano de muy buenos analistas y expertos y expertas que con sus conocimientos, nos ayudan a construir la mejor propuesta de valor posible para cada persona que lea lo aquí escrito:
Ayudas para emprendedores en 2025: ¿dónde encontrar apoyo económico e inversión?
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¿Cómo desarrollar un Producto Mínimo Viable y lograrlo con bajo presupuesto?
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Cuatro buenos hábitos de trabajo que te ayudarán a evitar fatiga y preocupación
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