Imagine un país en donde usted puede pagar su compra en un pequeño comercio y lo hace a través de una aplicación móvil. O que usted hace una transferencia desde su teléfono celular y le llega la plata a la otra persona de manera casi instantánea sin tener que esperar uno, dos o tres días. O que usted puede hacer una conciliación de ventas y pagos desde su celular sin estar obligado a pasar por un libro impreso de color verde donde se leen las palabras “debe” y “haber”. Incluso, que usted puede conseguir un crédito en minutos sin tener que ir hasta la oficina del banco más cercana a su casa, eso sin olvidar que usted vive en un pueblo. Sí, aunque esto parezca mentira, hace 15 años nada de esto era posible y hoy eso es realidad gracias a las llamadas fintech o empresas financieras de base tecnológica y también a los neobancos.
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Por eso, me fui hasta el congreso más importante de este sector a preguntar qué tan fácil o difícil es crear hoy, en medio de la cuarta revolución industrial (la digital), emprendimientos de este tipo muy a la sombra de los grandes conglomerados financieros que siguen controlando la mayor parte del negocio en el país a través de los tradicionales bancos con los que todos los colombianos hemos crecido desde que nacimos, en mi caso, hace más de 40 años.
Unos dicen que es difícil, otros no tanto; están los que demuestran el cambio que están logrando y también los que hablan de la necesidad de balancear el juego para que sea más “justo” para todos. Claro que están los que se refieren a la IA, al ecosistema, a la experiencia de pasar de un modelo tradicional a uno que se mueve más rápido: el de los emprendedores. Pero como en la libertad de opiniones y, claro, de modelos de negocio es que se construyen las empresas, veamos qué fue lo que dijo cada una de etas personas a la hora de crear negocio en este mundo financiero.
Marcela Torres, gerente general de Nu Colombia
Marcela Torres lidera el neobanco más disruptor de la región. Lo creó David Vélez, el colombiano que construyó esta marca en Brasil, y Marcela tiene la tera de expandirla en este mercado. A ella le hice la pregunta y esto me contestó: “No es fácil y si fuera fácil, no estaríamos acá. Tiene muchos retos, pero también tiene muchísimas oportunidades. Yo creo que las fintech estamos catalizando esa transformación del sector financiero que es tan necesaria, que ya se ha dado en otras industrias y que en la banca venimos muy lentos, entonces tiene sus retos, pero estamos trabajando en influenciar esa regulación que va a ser que sea cada vez más fácil para las fintechs que vienen”, me respondió Marcela Torres, gerente general de Nu Bank Colombia.
José Manuel Ayerbe, CEO de Dale
Este es uno de los brazos digital del Grupo Aval, así que el músculo económico que hay por detrás no es débil. Esto fue lo que me contestó. “Difícil no, dificilísimo. Esto es como vivir una película de suspenso, porque tienes que enfrentarte permanente a varias cosas, como tener capital para poder invertir, y entonces hay que estar buscando inversionistas, inversionistas. Te están pidiendo rentabilidad muy seguramente, entonces pues tú tienes que decirles: ey, estos son negocios a mediano y largo plazo. Adicionalmente a eso, gigamos que al trabajar en el sector financiero y regulados por la superintendencia financiera, pues esto implica una cantidad de compromisos, una cantidad de formalismos que requiere también unas inversiones importantes, unos conocimientos importantes, porque tú no quieres poner en riesgo ni a tus clientes ni poner en riesgo tu negocio; y requiere como se dice muchos cojones, porque es que toca todo el día estar viendo en un tema de incertidumbre”, dice José Manuel Ayerbe, CEO de Dale.
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Sin embargo, más allá del proceso, habla del resultado: “Yo creo que vale la pena. Yo creo que ese es el sector más sexy de todos. Si le pudiera poner una definición, es el más atractivo de todos, porque tú estás viviendo con una adrenalina permanente, pero además sabes que de todo eso pueden venir cosas nuevas y como estás en pleno crecimiento, todo lo que hagas se empieza a ver y empieza a tener resultados, así que uno se empieza a motivar, a motivar, a motivar, y eso hace que realmente un emprendedor que trabaja en el sector fintech tenga siempre las ganas de seguir saliendo adelante y de seguir haciendo crecer su negocio”.
Andrés Vásquez, CEO de Nequi
Nequi no necesita mucha presentación, pero un par de datos para entender la dimensión: en un día de quincena pueden llegar a las 66 millones de transacciones a través de los 26 millones de usuarios. En su respuesta se entiende que en la variedad también está la oportunidad, como dice un adagio popular. Así que, como él, lo ve con otros ojos: “Edwin, yo creo que tenemos un ecosistema, un país emprendedor y personas que tienen muchísimas necesidades. Entonces yo creo que es un tema fácil en Colombia” porque “hoy la tecnología y los temas de nube han posibilitado la posibilidad de compras pequeñas. Acceder a software, por ejemplo, o la Inteligencia Artificial que está facilitando muchas cosas. Entonces, sí, necesita esfuerzo, necesita inversión, pero es mucho más fácil ahora que antes. Yo creo que las fintech están aproximando la industria financiera, los bancos tradicionales, a las personas. Estamos entendiendo mejor sus necesidades y simplificando, lo que antes era muy complejo”.
Sebastián Noguera, CEO de Habi
Habi es el segundo unicornio, después de Rappi, que se ha construido en Colombia. Y su negocio está en usar la tecnología para encontrar viviendas en venta, a partir de datos públicos de mercado, y ofrecer un precio más bajo pero asegurando que lo pagan en diez días, para luego ponerlo en venta a mayor valor. Se trata del costo de oportunidad para personas que llevan meses o incluso años tratando de vender un inmueble. Como en todo negocio, tiene tantos amantes como detractores. A él también le hice la pregunta y así me respondió:
“Edwin, creo que Colombia esta viviendo una revolución del mercado fintech en los últimos años 5 o 10 años. Un montón de compañías invirtiendo, innovando tanto en pagos como en crédito como en captación de depósitos, como en cripto, y creo que la asociación colombiana del fintech ha hecho un trabajo excepcional en lograr agruparlos y poner en la agenda los temas políticos vitales necesarios para que esta transformación siga ocurriendo y que podamos apalancarnos en cosas como las que han ocurrido en Brasil, y países que han podido apalancar su crecimiento económico en el desarrollo de la integración entre tecnología y sector financiero”.
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Noguera dice que sí es posible pasar del plan a los hechos. “Creo que Colombia se está posicionando como un mercado en el que se pueden construir cosas”. Y habló del sector en el que está: “El stock de vivienda vale casi un trillón de dólares y es un trillón concentrado en 15 millones de familias. Nadie tiene en Colombia más del 1% del stock de vivienda, es decir, que es el ahorro de los colombianos y creemos que la tecnología es el gran habilitador para que los colombianos puedan utilizar esos ahorros para seguir evolucionando y avanzando en sus vidas, claro, capturando sus siguientes oportunidades. Entonces, estamos construyendo toda la infraestructura para que la gente pueda vender su casa cuando quiera en 10 días, para que la gente pueda sacar un crédito hipotecario en vivienda usada, sin tener que pasar por el viacrucis de 6 meses con trámites notariales, con avaluadores, con estudios de títulos lentos, creemos en una transformación de todos estos procesos, que esto puede ser exprés”.
Santiago Mejía, CSO de Lulo Bank
Este es el banco digital que nació como emprendimiento puramente digital, pero tiene por detrás el conglomerado financiero y empresarial de la familia Gilinsky. Santiago Mejía, de la alta dirección, me contestó: “Es complicado hacer fintech en Colombia, y yo creo que uno de los puntos más importantes es cómo cumplimos con todo lo que nos exige la regulación. La invitación que yo creo que tenemos que hacer y que siempre desde Lulobank, hemos hecho, es tener una compañía regulada, vigilada por la superintendencia financiera de Colombia, y que vamos a contar con todo esto que necesitamos para poder crear una banca segura y confiable para todos.
Tomás Bercovich, CEO Global66
A Tomás lo había entrevistado hace cuatro años cuando llegaron a Colombia con sum compañía, pero nunca le había indagado por aquello de qué tan difícil es hacer este tipo de empresas: “Yo siempre he dicho que emprender en general es como estar montado todo el día en una montaña rusa. Hay días buenos, días malos. Meses buenos, meses malos. Un día te levantas con toda la energía y a las dos horas lo único que quieres es cambiarte a hacer otra cosa. Toca pagar nómina a fin de mes, toca resolver problemas todo el día, es duro y particularmente la industria financiera es aún más duro, porque es una industria que está regulada y todas las empresas que creemos hacer las cosas bien, como Global66, nos vamos regulando en los países que operamos, entonces eso implica procesos regulatorios de años, implica levantar capital para poder tener ese capital regulatorio mínimo. Por ejemplo, Global66 tiene más de 5 millones de dólares de capital regulatorio en Colombia, eso implica documentación, reportería, procesos, equipos, la industria financiera es sensible, operamos con el dinero de las personas y de las empresa, y por ende, hay que hacer las cosas bien, lo que lo hace aún más difícil”.
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Le pregunté por cómo va el negocio y me dijo, con cifras: “Lo que de va este año Global66 en Colombia, nuestros clientes han transaccionado más de 400 millones de dólares. Es una operación que ya tiene cierto tamaño. Somos una empresa rentable que ya tiene cientos de miles de clientes, personas y empresas a los que les ofrecemos una cuenta global para hacer su vida financiera de manera muy simple, no solo en Colombia, sino que en todo el mundo. Global66 tiene más de 350 personas que empujan y que trabajan por nuestros clientes todos los días. Tenemos oficina en Santiago, Lima, Buenos Aires y Bogotá. estamos en 6 países en total y abriendo 5 países nuevos en los próximos meses, también vamos a abrir operación en Europa para conectar las empresas latinoamericanas y europeas”.
Felipe Gedeón, cofundador de Cobre
Cobre es de esas fintech que está creciendo a toda velocidad, tanto como que está en la capacidad de procesar $50 billones al año en transacciones corporativas, y Felipe es de su equipo fundador. “Yo creo que hacer fintech en Colombia es igual de fácil o igual de difícil que hacer cualquier cosa en Colombia. Siempre es un poco más fácil de lo que uno cree que va a ser, cuando está pensándose, cuando está tirando esos primeros planes. En el caso de Cobre, y creo que en el caso de todas las fintech que vemos en este evento, ha dependido mucho de hacer excelentes equipos, tanto del talento del equipo que formas internamente como de las otras empresas y las otras instituciones con las que formas alianzas. Las cosas en Colombia se construyen juntos, creo que trabajando con el sector tradicional, trabajando con la banca tradicional, es que hemos logrado construir Cobre”.
Daniel Ospina, cofundador y general partner Pygma
Lo que hace Daniel y la compañía que lidera es acelerar empresas de base tecnológica, pero ahora están enfocados en las fintech. “Hacer fintech en Colombia, aunque se está volviendo más fácil que en los últimos años dados los avances inmensos en tecnología, en Inteligencia Artificial, en construcción de esos primeros modelos, igual sigue teniendo unos retos muy grandes regulatorios. Sigue teniendo mucho desconocimiento por parte del emprendedor de cómo levantar esa primera ronda de financiamiento, y por eso creemos que en nuestro caso, ha sido tan importante crear un programa para fintechs en etapa temprana, donde podamos acelerar esos problemas. Nosotros llevamos 4 años haciendo nuestro programa de aceleración. Desde hace 2 lo enfocamos en fintech, exclusivamente, dado el tamaño y la oportunidad del mercado. Creemos que sin duda alguna es no solo la industria que más tracción y reconocimiento ha tenido en Latinoamérica, sino la que más lo va a tener y más impacto va a tener en los próximos años. Con todo lo que está pasando, en números, tenemos 135 startups en 15 países de Latinoamérica y hace poco, dos años, abrimos una oficina en Nueva York para traer capital de afuera a Latinoamérica, también, para estas fintechs”.
Y no podía dejar de preguntarle el consejo para alguien que está pensando en emprender en este mundo fintech: “Yo le diría que empiece, lo más fácil es empezar y después ir aprendiendo en el camino, y precisamente programas como el nuestro, que tenemos abierto en este momento convocatoria, pueden ser de mucha ayuda para que construyan el futuro de fintech en Latinoamérica. Emprender en fintech es caro si lo haces de forma no estructurada, si lo haces con las herramientas que no son correctas, creo que hay caminos en lo que puedes encontrar costos más bajos y puedes encontrar grandes empresas y aliados para hacerlo de una forma mucho más económica”.
Alejandro Verswyvel, presidente de Iris
Esta empresa ya lleva varios años en el mercado ofrece solucimnes financieras a pequeñas y medianss empresas de Colombia, y de entre todos los empresarios con los que hablé, es quien tiene más de 20 años de experiencia en el sector financiero. “En Colombia tenemos la fortuna de que ya hay un ecosistema creado muy sofisticado, muy nutrido, donde se ha probado que hay talento, hay tecnología, hay acceso al capital, y hoy en día hay todo un ecosistema que no solamente nos cobija y nos apoyamos entre todos, sino que precisamente tenemos puertas abiertas. En Iris nos hemos enfocado especialmente en proveer soluciones de valor a compañías pequeñas y medianas, en darles acceso a soluciones de financiación que rompan un poquitico esa estandarización mediante la cual la banca tradicionalmente los ha ofrecido”.
“Hemos entendido, también, Edwin, que todas las compañías tienen dentro de su activo, dentro de sus sus posibilidades, un mecanismo, el mecanismo más idóneo para poder acceder a capital, que son las facturas, las cuentas por cobrar”. Es decir, el llamado factoring. “Este mecanismo no solamente permite facilitar el acceso a poder que realmente tengan capital de trabajo y que no tenga que ser asumido por el patrimonio de los socios ni que se gasten digamos los recursos del crédito tradicional de la banca, sino que tiene una ventaja gigante que nos lo trae la tecnología, y es básicamente que operativamente es muy fácil, muy rápido poder hacer este proceso”.
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