“Los mejores equipos son los más diversos”, he escuchado en una docena de conferencias, de cursos en los que he participado y talleres en los que he trabajado. La razón: se complementan, ven y van más allá, hablan de asuntos distintos, ofrecen valor desde su propia experiencia, tienen la posiblidad de hablar desde múltiples generaciones y, lo mejor de todo, escuchan para poder construir.
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Y sobre esa base, busqué a distintos actores del ecosistema de emprendimiento colombiano para entender, más allá de sus necesidades propias de cada negocio, cómo podrían construir y ejecutar una estrategia para que no solo se creen más negocios formales sino para que los que ya viven, puedan sostenerne y escalar, generando, por ejemplo, empleo de calidad. Pero que ese plan se haga realidad en un trabajo conjunto con la nueva persona que llegue a tomar el timón de la Casa de Nariño.
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Busqué, entonces, a María Alejandra Osorio, directora de Acopi Bogotá; a Lina Montoya Madrigal, directora ejecutiva de Interactuar; a Vivian Argueta, vicepresidente de transformación empresarial de la Cámara de Comercio de Cali y a Felipe Ossa, Managing Director de Endeavor Colombia, para que, desde sus variadas y muy diversas miradas, me contaran cuáles son los pedidos que desde el emprendimiento -y los negocios crecientes de todos los tamaños que en Colombia representan entre el 90 y el 95 % del tejido empresarial nacional- le hacen a la persona que gobernará a Colombia en los próximos cuatro años:
Lina Montoya Madrigal, directora ejecutiva de Interactuar
- El primero es avanzar hacia políticas públicas diferenciales y proporcionales a la realidad de la microempresa. En Colombia seguimos teniendo normas, cargas y requisitos pensados muchas veces para empresas grandes, mientras millones de pequeños negocios operan en condiciones completamente distintas. La microempresa necesita reglas que reconozcan su tamaño, sus capacidades y sus dinámicas territoriales. Formalizarse no puede sentirse como un castigo, debe convertirse en una puerta de acceso a oportunidades, mercados, financiación y crecimiento.
- El segundo gran pedido es entender que el acceso al crédito, por sí solo, no transforma una microempresa. Durante años en Interactuar hemos aprendido que cuando el crédito se acompaña de asistencia técnica, formación, transformación digital y fortalecimiento empresarial, el impacto es mucho más sostenible. Muchos empresarios trabajan intensamente, pero siguen teniendo enormes barreras de productividad porque no cuentan con herramientas, acompañamiento o conexiones comerciales suficientes. El país necesita apostar más por el desarrollo integral del empresario y no únicamente por la colocación financiera.
- El tercer llamado es reconocer a la microempresa como un actor estratégico en la construcción de país. La conversación sobre microempresa no es solamente económica, también es una conversación sobre democracia, inclusión, equidad y estabilidad social. Cuando un pequeño negocio crece, normalmente crece una familia y se fortalece un territorio. Por eso creemos que el próximo gobierno tiene la oportunidad de dejar de ver a la microempresa únicamente como beneficiaria de programas sociales y empezar a verla como una aliada fundamental para el desarrollo económico y social de Colombia.
Vivian Argueta, vicepresidente de transformación empresarial de la Cámara de Comercio de Cali
- Reducir la carga regulatoria y tributaria para las pequeñas empresas: Desde el emprendimiento, uno de los principales pedidos al próximo gobierno es simplificar las reglas para crear, sostener y hacer crecer una empresa. Muchos pequeños negocios enfrentan altos costos tributarios, exceso de trámites y procesos complejos que terminan frenando su crecimiento y desmotivando la formalización. Lo que se necesita es un entorno más simple, con incentivos para emprender, reglas claras y mecanismos que permitan que las micro y pequeñas empresas puedan concentrarse en generar empleo, innovar y crecer.
- Mayor seguridad para los empresarios y emprendedores: La seguridad sigue siendo una de las mayores preocupaciones para quienes tienen negocios en Colombia. La extorsión, el hurto, la informalidad y la incertidumbre afectan especialmente a los pequeños empresarios, que muchas veces no tienen cómo protegerse frente a estos riesgos. Por eso, el sector emprendedor le pide al próximo gobierno garantías de seguridad física, jurídica y económica que permitan invertir con confianza, abrir nuevos negocios y fortalecer el tejido empresarial en las regiones.
- Flexibilidad en la regulación laboral para microempresas: Es fundamental avanzar hacia esquemas más flexibles de contratación laboral para las microempresas, que reconozcan su realidad operativa y financiera. Esto implica promover modelos de vinculación progresiva, costos laborales acordes a su tamaño y mecanismos simplificados de cumplimiento normativo. Una regulación más adaptable permitiría que más unidades productivas transiten hacia la formalización, generen empleo digno y sostenible, y fortalezcan su crecimiento sin que las cargas actuales se conviertan en una barrera para contratar.
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María Alejandra Osorio, directora de Acopi Bogotá
- Desde el sector empresarial MiPyme y del emprendimiento, consideramos prioritario que el próximo Gobierno Nacional avance en una revisión estratégica de los Tratados de Libre Comercio, especialmente de aquellos que hoy presentan balanzas comerciales deficitarias para Colombia, con el propósito de generar condiciones más equilibradas para la producción nacional y proteger sectores que actualmente enfrentan escenarios de competencia desigual.
- Así mismo, resulta necesario revisar los beneficios tributarios otorgados a grandes empresas y sectores con bajo impacto en generación de valor agregado y empleo. Paralelamente, el país debe avanzar hacia un esquema de beneficios tributarios y tarifas diferenciales progresivas en el impuesto de renta para pequeñas y medianas empresas, permitiéndoles fortalecerse, crecer, formalizarse y reinvertir en productividad, innovación y generación de empleo formal.
- Finalmente, Colombia requiere una política industrial seria, de largo plazo y respaldada presupuestalmente, que se convierta en eje estratégico para el fortalecimiento del aparato productivo nacional. Esta política debe impulsar la innovación, facilitar el acceso a mercados, promover sectores estratégicos con valor agregado y consolidar capacidades industriales y empresariales que permitan generar empleo sostenible, competitividad y desarrollo económico para el país.
Felipe Ossa, Managing Director de Endeavor Colombia
- Apertura real para co-construir el camino que permita, estructuralmente, cambiar o mejorar los temas que produzcan más emprendedores exitosos en Colombia, los futuros empresarios de Colombia. Entonces, primero es apertura a co-construir ese camino.
- El segundo es efectividad en ejecutar esos cambios. La co-construcción va a terminar seguramente en una serie de papeles técnicos. Entonces es efectividad en lograr que eso papeles técnicos terminen en lo que sea necesario, y de ahí se desglosan muchas cosas: Aceso a capital, desregulación, facilidad de operación, un montón de cosas. Pero de fondo, apertura a co-construir con los que estamos metidos en el ecosistema, una seriedad, una efectividad en a ejecución es espectástica…
- ¿Y eso a través de quién? No quiero que esto se politice. Entonces, no importa el nombre, no importa el vehículo. Co-construyamos qué es lo que necesita este país, estructuralmente, para que en vez de que en Colombia salga un gran emprendimiento cada varios cinco años, que salgan varios al año. Ese debería ser el objetivo. Las empresas Endeavor el año pasado generaron 24.000 empleos directos y facturaron casi 25 billones de pesos, son 49 empresas activas actualmente. ¿Qué se tiene que hacer para que en vez de 49 sean 150? Entonces no importa el vehículo, no le pongamos nombre, el primer paso es cómo co-construimos juntos ese camino que termine en los vehículos que sea, no importa, pero desde una veracidad técnica basada en data para que se habilite el camino a más de esas empresas.
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