Docenas de negocios japoneses cerraron sus operaciones el lunes en China y urgieron a sus ejecutivos extranjeros a que se mantuvieran en sus casas, temiendo una escalada en las protestas que generó la decisión de Tokio de nacionalizar un grupo de islas que también reclama Beijing.
Ha habido demostraciones cada vez más amplias y violentas a lo largo de China desde que el gobierno de Japón anunció, la semana pasada, que había comprado las islas Senkaku, conocidas como las islas Diaoyu en China, a su dueño privado anterior.
Las protestas continuaron ayer forzando a las compañías, entre las que está Fast Retailing, dueña de la marca Uniqlo, a cerrar sus almacenes de Beijing. Se espera que las protestas continúen hoy, durante el aniversario número 81 del Incidente Mukden o Manchuria, que aconteció en 1931 y en el que el Ejército Imperial Japonés voló un ferrocarril como pretexto para invadir a la China nororiental.
Canon, el grupo de objetos electrónicos de consumo, dijo que había suspendido sus operaciones en tres fábricas para garantizar la seguridad de sus empleados.
En el almacén de cadena 7-11, que es propiedad del grupo japonés Seven & I Holdings, la gerencia cerró 40 de 151 almacenes en Beijing central. “Nadie ha entrado forzosamente ni atacó hasta ahora ninguno de nuestros almacenes, pero estamos haciendo esto por motivos de seguridad”, dijo un funcionario de la compañía.
En uno de los locales de 7-11, cerca del distrito más importante de negocios de Beijing, un cliente frustrado expresó su decepción al hallar cerrado el almacén: “Todos tenemos que comer, seamos chinos o japoneses”.
Colocando de relieve la tensión cada vez mayor entre las dos economías más grandes de Asia, los periódicos oficiales chinos reportaron que más de 1.000 botes de pesca chinos habían navegado ayer hacia las islas en disputa.
Leon Panetta, secretario de Defensa de Estados Unidos, hizo un llamado a favor de que ambos lados demostraran “calma y moderación”. “Forma parte de los intereses de todos que Japón y China mantengan buenas relaciones y hallen la manera de evitar una escalada mayor”.
Varias compañías chinas y agencias del gobierno también emitieron advertencias a sus funcionarios sobre las protestas que se esperan hoy. Una compañía de transporte en Qingdao les dijo a sus trabajadores que no manejaran hacia sus trabajos por el temor de que pudiera ser asaltado el parqueadero de la compañía, según un post en Weibo, la plataforma de microblog más grande de China.
Las protestas representan la explosión de sentimiento antijaponés más grande en China desde al menos 2005, cuando Tokio dijo que planeaba otorgar derechos de explotación petrolera en aguas que todavía se hallan en disputa.