El último año no ha sido apto para los empresarios con afecciones cardíacas. Desde que comenzó la caída de los precios del petróleo, en el segundo semestre de 2015, Colombia y el mundo han enfrentado una seguidilla de eventos y de anuncios que han desgastado hasta el más férreo presidente de compañía. No muchos pueden asimilar que en menos de 12 meses el Gobierno radicara una reforma tributaria en la que aumentó la sobretasa del CREE y creó el impuesto a la riqueza, o que la caída de los precios del petróleo y la expectativa por el cambio de la política monetaria de Estados Unidos encarecieran el dólar en Colombia más de $1.300. Y eso sin considerar que las perspectivas de crecimiento económico, según el Banco de la República, han sido revisadas a la baja cuatro veces al punto que la proyección del incremento del PIB colombiano en 2015 pasó de 4,2 a 2,8% en tan sólo un año.
Estos son algunos de los factores que indican que una porción importante de empresarios enfrentarán un verdadero reto a la hora de mantener sus empresas produciendo ganancias o reduciendo pérdidas lo más posible. De acuerdo con la encuesta de opinión industrial de la Asociación Nacional de Empresarios (ANDI), “la situación que atraviesa la industria manufacturera también se refleja en la percepción de los empresarios sobre el clima de negocios. En junio de 2015, el 64,6% de los empresarios consideraron la situación de su compañía como buena. En cuanto a las expectativas sobre el inmediato futuro, el 39,6% creen que la situación mejorará”.
El optimismo de los empresarios en lo que resta del año estaría atado al dólar. Según la encuesta de la ANDI, el tipo de cambio es considerado como el principal obstáculo de la industria, y de hecho desde hace varios meses se presenta como una de las mayores preocupaciones de la industria.
Entre los grupos empresariales que más trabajo está teniendo que hacer es el sector importador. Son compañías que, además de tener que enfrentar la nueva carga tributaria y de tener que adaptarse al menor consumo de los hogares colombianos como resultado del menor crecimiento económico, han visto sus costos subir a medida que el precio del dólar sube.
Tulio Zuluaga, presidente de la Asociación del Sector Automotor y sus Partes (Asopartes), explicó que “el agresivo encarecimiento del dólar en Colombia, además de encarecer el precio de las partes de los vehículos que llegan al país, ha generado una serie de gastos de logística adicionales. Por ejemplo, hace un año se modificaba el precio de los contratos con los que se consigue el producto cada mes, incluso había años en que los precios no cambiaban, pero dada la volatilidad ahora estamos teniendo que modificar las tarifas cada semana. También nos está costando en términos de almacenamiento de inventario”.
Incluso los exportadores, que son uno de los grandes beneficiados con el encarecimiento del dólar, dado que su renta aumenta a medida que la divisa se encarece, también tienen retos que enfrentar. Augusto Solano, presidente de Asocolflores, indicó que “si bien la tasa de cambio es altamente beneficiosa, todavía estamos en proceso de financiamiento por los más de diez años en los que Colombia vivió la revaluación. Además, el sector de las flores debe enfrentar la menor demanda de los mercados externos como resultado del débil crecimiento global. Y, por último, seguimos inquietos en las nuevas cargas fiscales que se vengan tanto del gobierno regional como del nacional. Sobre todo porque todavía seguimos sobrellevando la carga impositiva generada en la anterior reforma tributaria”.
Aunque el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, ha mencionado que no hay espacio para gravar más las compañías, todavía falta la conclusión de la comisión tributaria. Dependiendo de lo que se conozca en el informe final, que será revelado en diciembre de este año, las empresas deberán enfrentar, o no, más cargas fiscales. Pero a medida que los precios del petróleo siguen bajos, alcanzando niveles de hasta US$38, como pasó la semana pasada, el déficit presupuestal podría hacer más severa la siguiente reforma tributaria, en especial porque el presupuesto se está comenzando a descuadrar, las cuentas de la nación se hicieron con base en un precio de crudo Brent de US$60 y en lo corrido del año el promedio de este referente está en US$57.