Boeing, el segundo mayor fabricante de aviones comerciales en el mundo, continúa inmerso en una crisis, que ha afectado su producción de aeronaves, el rendimiento financiero de la compañía y, en general, la reputación de la empresa.
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La primera de estas crisis arrancó en enero, cuando a un avión de la compañía, operado por Alaska Airlines, se le desprendió un panel en pleno vuelo. A partir de entonces, la empresa ha enfrentado varias dificultades, que derivó en la salida de su CEO, Dave Calhoun.
En su momento, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA en inglés) descubrió problemas de control de calidad tanto en Boeing como en su proveedor Spirit AeroSystems mientras que otro informe del Consejo Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSA en inglés) reveló que el panel que se desprendió del avión de Alaska Airlines no fue instalado de forma correcta y no contaba con cuatro tornillos de fijación.
A estos hechos se sumó una huelga de trabajadores, que desde hace mes y medio ha impactado las operaciones de la empresa, y sobre la cual no parece haber una resolución pronta en el horizonte.
Justamente este miércoles, los trabajadores de Boeing rechazaron un nuevo contrato laboral que habría aumentado sus salarios un 35 % en cuatro años, agravando la crisis del fabricante de aviones.
Alrededor de 64 % de los miembros del sindicato que emitieron su voto el miércoles votaron en contra del acuerdo provisional, según el distrito local de la Asociación Internacional de Maquinistas y Trabajadores Aeroespaciales (IAM), el cual representa a 33.000 trabajadores en huelga.
“Seguimos en huelga”, declaró el presidente del distrito 751 de la IAM, Jon Holden, tras el recuento de votos. “Nuestros miembros merecen más y lo han dicho a viva voz”.
“Estoy a favor de un contrato justo”, dijo Charles Fromong, mecánico de la división de aviones militares de Boeing, en declaraciones a la agencia Bloomberg. Y agregó: “La huelga es sólo un resultado de que Boeing no pague a la gente lo que debe”.
Este es el segundo rechazo de una oferta de Boeing por parte de los trabajadores, pues en septiembre ya votaron en contra de una propuesta que habría elevado los salarios en 25 %. En ese momento, los trabajadores sindicalizados se opusieron a la oferta de la compañía con un contundente 94 % de votos negativos contra ésta.
El conflicto laboral en Boeing lleva ya más de seis semanas de conversaciones intermitentes y ha obligado al cese de operaciones en su fábrica de Seattle, en la que se producen los modelos 737, 767 y 777 (estos dos son los más grandes de la compañía de aeronáutica).
La Casa Blanca envió a Seattle a la secretaria de Trabajo en funciones, Julie Su, para ayudar a desbloquear la situación. A pesar de que la más reciente oferta del fabricante de aviones mejoró las condiciones de los empleados, hay un punto que está en el centro de las discusiones: la pérdida del plan de pensiones.
“La pérdida de la pensión sigue estando en el corazón de esto para muchos”, dijo Holden. “Vamos a poner todas las cartas sobre la mesa” para ver qué puede ofrecer Boeing en lugar del plan de pensiones, añadió.
Los impactos de la huelga en Boeing
Los problemas derivados de la huelga han escalado hasta el punto de afectar severamente las acciones de Boeing, que han perdido 40 % de su valor en el año y registran su peor rendimiento desde 2008, año de la última gran crisis financiera global.
Además de las acciones, la situación financiera de la empresa, en general, ha sufrido también golpes derivados de la huelga, así como de los problemas alrededor de la seguridad de algunos de sus aviones, que han registrado incidentes que han propulsado investigaciones y problemas con órdenes de compra de aerolíneas a nivel global.
Este miércoles, Boeing anunció sus resultados para el tercer trimestre del año, con pérdidas por casi US$6.200 millones, por encima de las expectativas de los analistas, que situaban el número en US$6.120 millones. Los malos resultados eran ampliamente esperados desde que a principios de este mes el nuevo CEO de la empresa, Kelly Ortberg, anunció un corte de personal de 10 %, así como otras medidas de austeridad, como restricciones en viajes y la congelación en nuevas contrataciones.
El gigante de la aviación, que ha estado bajo el escrutinio de los reguladores debido a problemas de seguridad, también reportó un 1% de caída de sus ingresos, que bajaron a US$17.800 millones en el trimestre.
La huelga ha descarrilado la recuperación financiera del fabricante de aviones, y sus secuelas perdurarán hasta bien entrado 2025. Boeing espera quemar efectivo el año que viene, una de las razones por las que la compañía está preparando una posible venta de acciones para reforzar sus reservas, dijeron los ejecutivos durante una llamada de resultados el miércoles.
Antes de la huelga, la empresa preveía mayores ingresos gracias a un aumento de las entregas de aviones. Con las actividades prácticamente detenidas, Boeing espera quemar unos US$4.000 millones en efectivo durante el cuarto trimestre, una cifra similar a su salida a principios de año, según el director financiero Brian West. Esto situaría la salida total de efectivo libre de la compañía en torno a los US$14.000 millones para 2024, su peor resultado desde la pandemia del Covid en 2020.
El mercado veía la votación como un potencial catalizador positivo para ayudar al fabricante de aviones a dar la vuelta a un año de crisis. La huelga cuesta a la compañía unos US$100 millones al día en ingresos perdidos, según algunas estimaciones, y ha cerrado plantas de Boeing en Washington, Oregón y California.
Esto también afecta a proveedores de Boeing. Spirit AeroSystems Holdings Inc. dijo que suspendió sin sueldo a 700 trabajadores y que podría tener que hacer despidos si la huelga se prolonga hasta el próximo mes.
Algunas aerolíneas, en tanto, han tenido que revisar sus metas de crecimiento por posibles retrasos en entregas de aviones. Boeing intentaba elevar su producción del modelo 737 Max a 38 por mes para fin de año, pero analistas ahora dicen que alcanzaría esa meta bien entrado 2025.
La huelga es el primer conflicto laboral importante en Boeing en 16 años. Mientras los trabajadores por hora presionan para conseguir aumentos salariales del 40 % y mejores jubilaciones, también están indignados por haber recibido mínimos aumentos salariales en la última década mientras altos ejecutivos eran ricamente recompensados.
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