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Las cifras detrás de los gimnasios: cómo la actividad física mueve la economía

Hacer ejercicio se ha vuelto un habito para miles de personas después de la pandemia. Esta industria ha crecido global y localmente. Nuevas dinámicas del deporte alimentan este sector.

24 de mayo de 2025 - 06:00 p. m.
Women’s Fit Studio, gimnasio exclusivo para mujeres, en Bogotá.
Foto: Mauricio Alvarado
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En medio de los desastres económicos y sociales que generó la pandemia, la crisis también trajo nuevos impulsos y oportunidades para una variedad de actividades e industrias. Una especie de resignificación forjada en la cima de uno de los momentos más angustiantes en tiempos recientes.

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Se dieron picos de consumo de videojuegos y plataformas de contenido, como era de esperarse. Pero también en temas como la jardinería y las plantas para hogares, por mencionar un ejemplo.

Una vez las restricciones de movilidad más severas comenzaron a ser levantadas, no sólo hubo más compras de televisores y tecnología, sino también una demanda más amplia y sostenida por actividades al aire libre, como caminatas o excursiones en bicicleta.

En el afán de recuperar el contacto con el mundo más allá de la ventana también hubo un crecimiento, predecible en todo caso, en la conversación alrededor de la salud y la actividad física.

Para 2022, se estimaba que el tamaño global del mercado de la actividad física rondaba los US$5.000 millones, cifra que se proyecta crezca casi el doble para 2029, cuando debe superar los US$9.000 millones, de acuerdo con datos del portal estadístico Statista.

Este impulso también es palpable en Colombia. Desde 2021, al comenzar a salir de la pandemia, se ha visto un aumento en las prácticas saludables a nivel nacional, según un estudio realizado por la firma de consultoría Bain and Company. Entre las más destacadas están reducir el consumo de alcohol y de alimentos ultra procesados, pero la que más sobresale es la incorporación de ejercicio al estilo de vida de 51% de las personas, por encima del promedio regional que es del 49%.

Según cifras de la firma Mall & Retail, los gimnasios en el país mueven alrededor de US$400 millones anuales en facturación del mercado de acondicionamiento físico, lo que posiciona al país como el cuarto mercado más grande de Latinoamérica en términos de centros de deporte personalizado después de Brasil, México y Argentina.

Por su parte, los datos del DANE permiten ver un crecimiento en la economía vinculada a la actividad física a través de la Cuenta Satélite del Deporte de Bogotá, que pasó de los $6,1 billones en 2018 a $10 billones en 2023 (el dato más reciente).

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Por su parte, y con ayuda de las nuevas herramientas que nos brindó la pandemia, el entrenamiento deportivo a través de aplicaciones móviles ha aumentado considerablemente. Según un estudio realizado por Statista sobre el uso de estas aplicaciones, alrededor de 900 millones de personas a nivel mundial utilizaron servicios deportivos digitales en 2024, lo que quiere decir, que a comparación del valor registrado en 2017, hubo un aumento de más del 500%. Esta es una industria que cada vez toma más fuerza, según el estudio a partir de 2027, el aumento será tal, que llegará a situarse por encima de los 1.000 millones de usuarios.

Si bien estas cifras hablan de crecimiento generalizado, lo que hay por debajo del mercado del fitness es una especie de ramificación y especialización que ha ido generando no sólo más metraje comercial para el entrenamiento, sino más opciones y formas de entender la actividad física. El abanico actual no sólo incluye pesas y músculos frente al espejo (y con la respectiva foto en en Instagram), sino disciplinas milenarias como el yoga o una variedad de artes marciales.

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Sostenerse en medio de la crisis

Good Club de Bienestar y Conexión Fit 360 son dos iniciativas que lograron mantener sus negocios a flote durante la pandemia, un tiempo que impuso una contradicción entre el crecimiento de la demanda por actividad física, a la vez que, durante meses, impidió el funcionamiento de gimnasios y otras instalaciones deportivas.

El primero es un centro de acondicionamiento físico enfocado en el ejercicio funcional para madres gestantes, madres en etapa de post parto, niños de primera infancia y adultos mayores. Catalina Forero, cofundadora y gerente general cuenta su experiencia en medio de la crisis: “Nuestro mercado, que es de nicho, tiene ese valor agregado de ser dirigido y semi personalizado […] esa es la razón por la cual no solamente sobrevivimos la pandemia, sino que además llevamos un crecimiento sostenido. Eso es lo que nos hace distintos y lo que ha tenido más crecimiento en la industria”.

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Este negocio prioriza la contratación de madres y de mujeres jóvenes. “Nuestro mayor compromiso con las empleadas es generarles estabilidad. Definitivamente, las mamás que deben responder por su casa y por sus hijos, son mucho más responsables y tienen un nivel de conciencia y de compromiso más alto”, afirma Forero. Después de que sus ingresos se redujeron al 30% durante la pandemia, se han ido recuperando paulatinamente y han duplicado las ganancias de años anteriores. “Estamos esperando un incremento de aproximadamente 20 % en ingresos este año” concluye la gerente general de Good Club.

En cuanto a Conexión Fit 360, Giovani Romero, su fundador, cuenta que ellos lograron sostenerse a través del entrenamiento virtual y la distribución de equipamiento deportivo a lo largo del país durante la crisis por el covid-19.

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En la pospandemia establecieron la sede en la que se encuentran actualmente. Este es un centro de acondicionamiento físico que comenzó enfocado en las actividades de pilates y entrenamiento funcional para toda la familia. Hoy se ha extendido hacia implementar técnicas deportivas, que antes solo eran utilizadas para competiciones, y transformarlas en herramientas para el bienestar del ciudadano común que no está buscando ganar medallas, sino verse incluido en actividades que le permitan sentirse saludable.

Más allá de ir a un gimnasio común, el objetivo de Conexió Fit 360, es que el ejercicio sea un puente que le permita a los usuarios hacer parte de una comunidad y sostener vínculos con las demás personas en el día a día. “Creamos una red para poder vender los productos de ellos aquí dentro del gimnasio. Entonces aquí viene el señor de la distribuidora de huevos de la finca de cerca de Bogotá y los trae y aquí se le venden a los alumnos. Un señor que nos trae arándanos de aquí a la salida por hacia Boyacá, un señor que nos trae queso de Ubaté y eso es lo que vendemos”, cuenta Romero.

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Imagen del gimnasio Conexión Fit 360, en Bogotá.
Foto: Mauricio Alvarado

Emprender en la industria del fitness en Colombia

Por otro lado, hay varias iniciativas que surgieron durante y después de la pandemia, ofreciendo alternativas a los gimnasios tradicionales. Entre ellas está Fitbreaks, cofundada por Francy Velosa, quien explica que “la pandemia fue muy ganadora para la parte fitness y creo que fue un despertar corporal para entender la importancia de hacer ejercicio. […] En términos de salud, cuidamos 100 % del cuerpo y de la salud mental, estamos enfocados en que los entrenamientos sean divertidos y sobre todo que las personas se levanten motivadas para venir a entrenar”.

También se cuenta acá con propuestas especializadas en poblaciones específicas, como es el caso de CEPAM, que se enfoca en el entrenamiento de adultos mayores. A través del movimiento buscan contribuir a un envejecimiento más amable. Andrés Felipe García, quien creó este espacio en conjunto con su esposa, Nelly Garay, asegura que el lugar nació para ayudar “al adulto mayor a seguir siendo socialmente activo y pueda tener una muy buena vejez desde lo físico, lo mental y lo emocional”.

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En esta línea de enfoque y personalización también está Women’s fit, un gimnasio exclusivo para mujeres. Después de construir una base de clientes sólida trabajando en otros gimnasios, Lorena Ospina logró consolidar su propio lugar por medio de ahorros, créditos y venta de artículos personales. “Acá la idea es que las mujeres se sientan seguras primero que todo, que disfruten de la actividad física, pero que estén en un espacio seguro. Yo creo que lo que nos hace diferentes, es que nos tomamos el tiempo de conocer a cada una de las personas que vienen. Cada una tiene necesidades distintas en cuanto a salud, en cuanto a edad y en cuanto a emoción”, concluye Ospina.

Aunque la necesidad de un acompañamiento personalizado dentro de la industria del ejercicio ha crecido durante los últimos años, los gimnasios tradicionales también siguen en ascenso. Camilo Sarasti, CEO de Smart Fit, cuenta que el año pasado abrieron 30 sedes y en 2025 esperan llegar al mismo número de aperturas. “Eso lo que muestra es que es una tendencia irreversible. Tenemos presencia en 23 departamentos, en más de 54 municipios”.

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Nuevas tendencias en el mercado del ejercicio

Entre las actividades que más buscan los usuarios, en la mayoría de los establecimientos destacan rumba, yoga, pilates y entrenamiento de musculación. Sin embargo, dentro de los centros personalizados, se hace un plan integral para que las personas puedan acceder a lo que más les gusta sin dejar de lado otras opciones que buscan mejorar su bienestar.

Por otro lado, la mayoría de las personas que asisten a estos centros, obviando lugares como CEPAM o Good, rondan entre los 30 y 55 años. Velosa, cofundadora de Fitbreaks, explica que los millennials son una generación que se preocupa por envejecer bien y ayudar al cuerpo en esa transición futura. Sin embargo, los centennials no tienen tan encima el futuro, por lo que suelen buscar otro tipo de actividades.

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Good Club de Bienestar se enfoca en madres gestantes, en etapa de post parto, niños de primera infancia y adultos mayores.
Foto: GUSTAVO TORRIJOS

Dificultades financieras de los gimnasios

A pesar del crecimiento en el campo de la personalización, emprender en un país como Colombia, especialmente para las PYMES, puede ser una carrera en subida. “Crecer siempre es un reto, hay muchos obstáculos a nivel financiero. Yo creo que lo más difícil es el acceso a créditos con buenas tasas de interés, las tasas de interés a las que te financian son más altas. Los bancos lo ven a uno como si las PYMES fueran un riesgo mucho mayor de lo que son”, explica Forero, gerente general de Good Club.

Por otro lado, Velosa, de Fitbreaks, explica que a pesar de que desde la alcaldía de Bogotá hay una línea que busca apoyar el deporte dentro de la capital, las actividades y los precios son ilógicos para una pequeña empresa que no tiene suficiente capital para invertir como lo tienen los negocios grandes. “Pasamos proyectos para poder apoyar y ser reconocidos en la localidad, pero cobran una millonada. Uno no tiene flujo financiero para pagar tanto por una hora. Te estoy hablando que me estaban cobrando $5 millones por una hora en la ciclovía”.

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El acceso a créditos con altas tasas de interés, sumado a cargas como impuestos, inflación y aplicación de un salario mínimo (que casi duplicó al IPC para 2025) son factores que soplan en contra de este tipo de negocios. Muchas veces, la solvencia de estos lugares se financia con recursos propios para sobrevivir a tiempos complejos.

El panorama está plagado de sensaciones agridulces. Por un lado, estas nuevas iniciativas le permiten a la población diversas maneras de relacionarse con su cuerpo y con la actividad física, brindando múltiples beneficios para su cuerpo y su mente. Pero por el otro, mantener los valores agregados que trae la personalización, se vuelve difícil cuando no hay un respaldo a nivel estatal para las empresas pequeñas y medianas.

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Por Luna Mejía Farías

Comunicadora social y periodista de la Pontificia Universidad Javeriana, especializada en temas relacionados con violencias basadas en género y construcción de memoria. En la actualidad cubre temas políticos en el panorama colombiano. lmejia@eleespectador.com
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