Las cifras del crecimiento de la economía colombiana siguen siendo tímidas. El más reciente reporte del DANE muestra que, con corte al primer trimestre del año, el PIB nacional creció apenas un 0,7 %, siendo la segunda cifra “positiva” desde que este indicador cayó en terreno negativo durante el tercer trimestre del año pasado, cuando consolidó un -0,7 %.
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Son diversas las variables que tienen hoy a la economía colombiana en una especie de invierno (realidad de la que no es ajena gran parte del mundo), y mucho de esto tiene que ver con los efectos que trajo el coletazo económico de la pandemia, así como el ciclo económico tras el “recalentamiento de la economía” que se vio hace algunos años, cuando las tasas de interés y la inflación estaban en niveles mínimos. El análisis que se hace desde el Ministerio de Hacienda, es que en 2021 y 2022 el país creció a punta de deuda, y hoy es complejo crecer por la factura que pasan esas obligaciones.
Con el ánimo de encontrar soluciones que le permitan alcanzar al país una reactivación en su economía, el Consejo Gremial Nacional organizó el foro “Conversaciones por Colombia”, en el que tuvieron asiento los representantes de las 32 agremiaciones que agrupa, así como economistas y funcionarios del Gobierno.
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Parte de las principales conclusiones que arrojó este diálogo, es que para lograr un mayor dinamismo en la economía se requiere el trabajo conjunto entre empresas y Gobierno. Las primeras por ser las grandes generadoras de empleo, inversión y desarrollo, y el segundo por ser el habilitante que necesita el tejido empresarial para sacar adelante sus proyectos.
Según lo explicado por el director de Organización Corona, Roberto Junguito, es importante que el Gobierno genere confianza para la realización de inversiones en el país, especialmente en lo que concierne a la seguridad.
Sobre esto último hizo énfasis en tres tipos de seguridad: la física (especialmente en sectores como el turismo y el transporte); la jurídica (con claridad en las reglas de juego para que las empresas puedan evaluar sus inversiones); y la energética (en sectores como el industrial, pues ya hay incertidumbre de si habrá disponibilidad de gas para el año que viene).
Para la directora del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (DAPRE), Laura Sarabia, son cinco los sectores clave para la reactivación de la economía en Colombia, y en los que se esperan importantes apuestas por parte del Gobierno: turismo, agricultura, energía, transporte e infraestructura.
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El tema de los recursos para invertir en esta reactivación de la economía también fue transversal en el diálogo. Parte de las conclusiones es que no hay mucho presupuesto, especialmente del que proviene del Gobierno, pues la situación fiscal del país sigue generando preocupaciones, y arriesgarse a incumplir la regla fiscal no es una opción conveniente. Sin embargo, no hay que perder de vista lo importante que resultaría acelerar la ejecución presupuestal, pues el Estado también es una importante fuente de generación de empleo, inversiones y desarrollo.
Por ejemplo, el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, habló de la importancia de invertir en sectores tan estratégicos como el turismo, especialmente en las zonas menos desarrolladas de Colombia. En línea con esto, Sarabia también resaltó la importancia de que la economía popular esté en la fórmula de reactivación, pues no se puede negar el peso que tienen estos negocios, que en su mayoría son micro y pequeñas empresas.
Expertos económicos, como el exministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo, también resaltaron la importancia de que el Gobierno se muestre cercano con el empresariado, y que genere un ambiente de seguridad que fomente la inversión, pues esta resulta ser una de las claves para consolidar una reactivación de la economía en el país. En suma, este no podría actuar como un llanero solitario, pues el 80 % de la economía colombiana es privada y 20 % pública. Una vez más, la conversación apunta a que ambos sectores se necesitan para sacar el país adelante.
Parte de las recomendaciones que se dieron para favorecer la deseada reactivación, incluye la creación de una senda gradual en el impuesto de renta corporativo, la cual pueda ir disminuyendo de forma paulatina, sin llegar a generar mayores traumatismos fiscales. A esto se suma el perseverar en el cumplimiento de la regla fiscal, brindar coberturas a las tasas de interés de los créditos hipotecarios, reactivar las obras civiles que se encuentran paralizadas, y solucionar los cuellos de botella (generados por la burocracia) que impide el avance de los proyectos (como es el caso de las licencias ambientales).
Para el ministro Bonilla también es relevante que el país continúe avanzando en su meta por acabar el déficit en el Fondo Para la Estabilización de los Precios del Combustible (FEPC), que se espera cierre 2024 en $11,6 billones. Para esto es importante comenzar a subir los precios del diésel (cosa que no se ha hecho por la falta de acuerdos con el sector transportador), que es algo que se tendría que lograr en lo que resta de este año y 2025. La idea del Gobierno es que esos recursos (que han llegado a consumir lo que representa dos reformas tributarias) se destinen en otros programas de inversión.
En suma, son diversos los puntos que se deben atacar si se desea consolidar una reactivación de la economía. El más clave de estos es lograr una clara coordinación entre el Gobierno y las empresas, pues su trabajo conjunto permitirá materializar muchas de las propuestas que están sobre la mesa.
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