“Hay muchas oportunidades de negocio entre los dos países, nosotros contamos con la experiencia de 40 años de desarrollo, tenemos 460 ingenios y plantas dedicadas sólo a la producción de etanol y logramos cambiar la cultura del consumo de gasolina en Brasil, tanto que siete millones de carros a noviembre de este año saldrán al mercado ya con alcohol como su principal combustible”, relata Flávio Castelar, gerente general de la Sociedad Productiva de Etanol de Piracicaba, Brasil.
La propuesta con la que viajaron los empresarios cariocas, además de las muchas que vienen a ofrecer de la industria médica y odontológica, así como las tecnologías de la información, es la de ofrecer su experiencia en el montaje de modernas plantas para la producción de etanol, sus avances genéticos, maquinaria y capacitación para adelantar los procesos de deshidratación, consiguiendo un mejor combustible no sólo para la autosuficiencia, sino para la exportación a los países de Norteamérica.
Entre tanto, Jorge Bendeck-Olivella, presidente ejecutivo de la Federación Nacional de Biocombustibles, manifestó que los costos de la maquinaria ofrecida por los brasileños en ocasiones anteriores han sido muy elevados, motivo por el cual no han llegado a ningún acuerdo y lanzó una invitación a Castelar al decirle que Colombia en 2020 aspira a tener 40 nuevas plantas de producción de etanol, espacio suficiente para “compartir lo bueno que tenemos los dos países, nuestra buena ingeniería y su amplia experiencia para poder cerrar negocios productivos a largo plazo”.