“Si no hay mediana y gran empresa estable, no habrá pymes con buena salud”. Con esta frase, el superintendente de Sociedades, Luis Guillermo Vélez, resume el buen comportamiento que tuvieron 20.939 empresas del sector real durante el año pasado, las cuales aumentaron sus ingresos operacionales en un 17,1%, para llegar a $476,3 billones.
Según un reporte revelado por la entidad, la actividad minero-energética fue la que mayor incremento registró en materia de utilidades netas durante el año pasado: 68,2% (las empresas ganaron $7,7 billones) y esto se justifica en el incremento de los precios mundiales del petróleo y de los minerales.
Agrega el balance que las utilidades minero-energéticas también se justifican en que durante el año pasado “muchas de las compañías de este sector ya amortizaron los gastos de exploración e investigación y se encuentran en fase de exploración plena”.
En segundo lugar, Vélez destacó que las empresas del sector agropecuario hayan tenido un aumento en sus ganancias de 52% entre 2010 y 2011, “debido a una mejor eficiencia administrativa”. A esta área de la economía le siguen en utilidades la hotelería, los servicios, el comercio, la construcción y la manufactura. “Todos los sectores registraron un incremento en las utilidades netas, situación que indica el buen desempeño que obtuvieron las empresas del sector real el año pasado”, dice el informe de la entidad.
En cuanto a ingresos operacionales, el reporte explica que el año pasado las empresas del sector minero-energético tuvieron el mayor crecimiento: 43,3%. Esto equivale a una suma de $50,3 billones. Le siguen sectores como comercio (17,2%), manufactura (15,1%), hoteles (12,6%), servicios (12,1%), agropecuario (9%) y construcción (5,8%).
Durante 2011, 3.891 compañías tuvieron pérdidas netas (18%) y las 17.048 restantes tuvieron resultados positivos (82%). “A pesar del incremento en la cantidad de empresas con pérdida neta, el valor de la utilidad se incrementó en 31,1% alcanzando la suma de $33,2 billones”, dice un aparte del balance.
En materia de endeudamiento, Vélez explicó que el sector que más pasivos tiene es el de la construcción, seguido de comercio, hoteles, minas, manufactura, agro y servicios. “La mayor parte de la deuda (66,8%) corresponde a corto plazo, situación que ha sido similar en los últimos tres años”. Adicional a esto, cerca de la mitad de las deudas de las compañías del país fueron adquiridas con bancos y proveedores.
Los activos de las empresas en Colombia, de acuerdo con la Superintendencia, han crecido durante los últimos tres años en 13% en promedio. Muestra de ello es que durante 2011 ascendieron a $664,9 billones. “El sector con mayor crecimiento en los activos fue el de explotación de minas, con una tasa de 21,7%, pasando de tener $41,8 billones a $50,9 billones”. A esta área le sigue el incremento de activos en comercio, construcción, servicios, hoteles, manufacturas y agro.
Eduardo Chaparro, director de la Cámara de Asomineros de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), considera que lo que revela el informe de la Supersociedades en materia de ganancias minero-energéticas es la verificación del buen momento que atraviesa el país. “Hay una bonanza de minerales y metales básicos en el mundo; Colombia no puede escapar de la situación”.
Durante el último año, explica Chaparro, las empresas mineras del país han optimizado sus procesos operativos e incrementado su rentabilidad, “pese a la falta de nuevos proyectos”. Además, estima que la tendencia en el comportamiento del sector se mantendría en medio de un escenario de precios elevados para los minerales.
José Manuel Restrepo, rector del Colegio de Estudios Superiores de Administración (CESA), opinó que los resultados de las empresas del sector real durante 2011 son la materialización de varios hechos. Entre ellos, que la crisis mundial “no nos ha afectado significativamente” y que persiste el optimismo empresarial en un ambiente donde están claras las reglas de juego, de la mano con altos niveles de inversión extranjera (el año pasado llegó a US$15.200 millones).
“Esta dinámica es sostenible en la medida en que se garanticen los fundamentos inversionistas y la estabilidad política y macroeconómica”, opina Restrepo, quien alerta que es necesario subsanar brechas en materia de infraestructura.