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Entregada a la meditación

Luz Mary Guerrero, copresidente de Servientrega, reparte su vida entre dos placeres: la empresa que fundaron ella y su hermano en 1982, y el yoga y los ejercicios espirituales.

03 de mayo de 2009 - 12:55 p. m.
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Estaba sentada en una mecedora de madera, en medio de un campo muy verde y silencioso, adornado con una fuente artificial que le daba una apariencia de tranquilidad. Luz Mary Guerrero, copresidente de Servientrega, diría más tarde que esa casa y ese jardín en el que descansaba son quizá lo más lindo que le ha pasado en la vida después de sus hijas. La creación de ese centro holístico, un espacio para la medicina alternativa, la relajación y la meditación. Un espacio “para encontrar las cosas más profundas del ser humano”, como ella misma lo define.

Esa pasión, que ella combina sin hacer ningún esfuerzo con los negocios, con la familia y con su esposo, comenzó años atrás cuando las pérdidas en su familia y en su empresa parecían quitarle la fe. “La muerte de dos hermanos, el secuestro de mi padre, la enfermedad de mi madre y su muerte, y hace unos meses el accidente de mi sobrino (el corredor de autos Steven Guerrero) me han llevado a esa búsqueda espiritual”, dice Guerrero con toda la convicción, feliz, con un dejo de orgullo por ese nuevo camino que eligió. Un camino largo que comenzó en el municipio de Jenesano, en Boyacá.

Para devolverse a esos años habla de la niñez en el campo, de las vacas, del ganado, de las caminatas eternas al colegio de la mano de sus hermanos. De su madre, Elenita, dice que era “una empresaria del campo”, y del padre, al que llamaba Guerrerito, “un comerciante de miel, de vasijas de barro” que vendía sus productos de pueblo en pueblo. Muchas veces ella lo acompañó en esos recorridos.

Al pueblo de su niñez y su adolescencia lo dejó cuando terminó el colegio. Entonces viajó a Bogotá a cumplir la tarea que su padre les dejó a ella y a los hermanos mayores. “A cada uno nos consiguió un trabajo en la capital y nos advirtió ‘o salen adelante o se devuelven al campo’ ”.

Ella eligió la primera opción. Llegó a la empresa de transportes de una familia de apellido Hernández y allí, como secretaria, forjó los primeros pasos para la creación de la empresa que hoy es la primera en mensajería del país. Ella y su hermano Jesús, quien llegó una noche con la propuesta. “Alguna vez estábamos hablando y él me decía que en las empresas de carga pesada no se les daba importancia a los sobres y a los paquetes pequeños”, y de esa conversación surgió la idea de Servientrega en 1982. Luego vinieron las primeras entregas a Cali y Buenaventura. Y con los años, la expansión a todo el país y a otras naciones, como EE.UU., Ecuador, Venezuela (1994), Panamá (2007) y Perú (2008).

La dirección de Servientrega se la relevan ella y su hermano Jesús. Ahora, es ella quien está al frente para dar el balance de la compañía, para decir que el año pasado vendieron $335.000 millones e hicieron unos 110 millones de envíos. También es ella la que tiene ahora la responsabilidad de los proyectos que vienen: la llegada de la empresa a toda América, la ampliación de sus servicios que ahora incluyen empaque y embalaje, comercio virtual, almacenamiento y administración de inventarios, importaciones y exportaciones.

Y a su faceta de empresaria Guerrero les da espacio a la meditación, al yoga, al seguimiento juicioso del Dalai Lama y de los pensamientos de Deepak Chopra (precursor de la medicina de la mente). “Mi fuerte siempre ha sido el desarrollo empresarial y profesional. Mi reto de ahora es tomar la sabiduría de esos maestros para aplicarla a la humanidad, a mi trabajo, a mi vida”. Esa es la Luz Mary Guerrero de hoy, la que está sentada en una mecedora de madera, respirando un aire fresco, una paz absoluta, amenizada con el sonido del agua.

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