Las solicitudes de beneficios por desempleo en Estados Unidos aumentaron la semana pasada, impulsadas por un incremento en Luisiana, mientras el huracán Ida sigue afectando la extensa recuperación del mercado laboral.
Las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo en los programas estatales regulares aumentaron a 332.000 en la semana que terminó el 11 de septiembre, según datos del Departamento del Trabajo. Sin embargo, las solicitudes continuas de beneficios estatales cayeron a 2,7 millones en la semana que terminó el 4 de septiembre, un nuevo mínimo durante la pandemia.
El repunte de las solicitudes probablemente refleja la volatilidad de los datos semanales a medida que el mercado laboral se recupera en general, aumentando la demanda de trabajadores. Aun así, se espera que el crecimiento económico se desacelere en el tercer trimestre en medio de un retroceso en el gasto del estímulo.
La continua propagación de la variante delta también podría representar una amenaza, especialmente si, como consecuencia, se interrumpen las clases presenciales y el trabajo de los padres.
Las solicitudes iniciales no ajustados en Luisiana aumentaron en 4.058 la semana pasada, el mayor incremento de todos los estados, ya que las plantas petroquímicas y las refinerías permanecieron cerradas después del huracán Ida. Arizona y Washington también registraron fuertes incrementos, mientras que las solicitudes en Illinois, Ohio y Texas fueron las que más cayeron.
Los beneficios federales por desempleo para hacer frente a la pandemia finalizaron el 6 de septiembre en todos los estados, después de 18 meses. La expiración de tres programas federales de ayuda dejó a más de siete millones de desempleados en Estados Unidos sin todas las prestaciones.
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A estos siete millones se suman otros tres millones de desempleados que, aunque dejaron de recibir un subsidio de 300 dólares semanales del Gobierno federal, seguirán recibiendo las prestaciones de sus respectivos estados. Es valido recordar que la Casa Blanca ha dicho que no extenderá la ayuda para el desempleo, pero los estados pueden usar los fondos de ayuda para la pandemia para brindar asistencia adicional.
Recuperación del mercado laboral, por debajo de las expectativas
“El índice de desempleo es el más bajo en 18 meses (…) Lo que vemos es una recuperación económica fuerte y hemos añadido un promedio de 720.000 empleos en cada uno de los últimos tres meses” dijo Biden desde la Casa Blanca, después de que se conocieron los datos, a principios de septiembre.
Sin embargo, la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés) informó que la mayor economía del mundo añadió en agosto solo unos 235.000 empleos, la cifra más baja en siete meses, después de sumar 1,1 millones en julio. Además, el aumento del empleo estuvo por debajo de los cálculos de los analistas, que esperaban la adición de cerca de 730.000 puestos de trabajo, sin contar con que la contratación de personal fue notablemente floja en los servicios que requieren relaciones de persona a persona.
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Si bien el contingente de personas desempleadas disminuyó en agosto en 443.000 y se ubicó en 2,5 millones, según BLS; sigue 1,2 millones más alto que en febrero de 2020, cuando la pandemia impactó en el mercado laboral estadounidense.
Más trabajadores se jubilan en Estados Unidos
La pandemia está replanteando las reglas sobre cuándo jubilarse en Estados Unidos, como en el caso de Antonio Fernández, de 64 años, quien antes de la pandemia había imaginado permanecer en su trabajo en la empresa Chevron, en Houston, durante quizás otros cinco años.
“Creo que tenía cinco años por lo menos más de trabajo”, dijo Fernandez sobre su empleo con el gigante petrolero. “No tenía muchas ganas de jubilarme”.
Jubilarse siendo mucho mayor había sido una clara tendencia en la era prepandémica de la economía más grande del mundo, a veces por preferencia pero a menudo por necesidad. Algunos optaban por permanecer empleados hasta los 70 años para mantener los beneficios en un país donde los costos de la atención médica son notoriamente altos. En otros casos, los adultos mayores se vieron obligados a seguir trabajando después de que la crisis financiera de 2008 hiciera trizas sus ahorros jubilatorios.
Pero desde la primavera de 2020, millones de personas mayores de 65 años han abandonado la fuerza laboral, a menudo antes de lo esperado. Solo en junio, se jubilaron 1,7 millones más de los esperado, dijo Teresa Ghilarducci, investigadora sobre trabajo y jubilación en la New School For Social Research de Nueva York.
Después de ser despedido el otoño pasado, Fernández buscó otros empleos pero no tuvo éxito. “Tengo sentimientos encontrados”, contó. Añadió que la empresa mantuvo principalmente al personal que ganaba los salarios más bajos, lo que es un cambio de criterio respecto a otros recortes del pasado.
“Al final, aunque no se siente justo, no es tan malo para aquellos que, como yo, tenemos suficientes años de trabajo y estamos relativamente cerca de la jubilación y podemos recibir una pensión de pago único impulsada por las bajas tasas de interés”.
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