Su objetivo es que las autoridades del Viejo Continente fortalezcan el capital disponible en el Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede) de los actuales 500.000 millones a 940.000 millones de euros.
Para llevar a cabo esta acción, se trasladarían las garantías no empleadas en el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), el cual es temporal, al Mede, de carácter permanente.
Pero la propuesta iría en contravía de la voluntad de Alemania, la principal economía del bloque, que se opone a aumentar los fondos de rescate para los países en problemas. Su reticencia se debe más a su política interna que a la comunitaria, pues cualquier decisión debe votarse primero en el Parlamento justo en momentos en que comienzan a surgir críticas contra el gobierno de la canciller Ángela Merkel.
Por su parte, el Ejecutivo del Eurogrupo propone unir los actuales mecanismos de rescate (FEEF y Mede) para elevar los fondos disponibles a 700.000 millones de euros sin que cada país miembro realice nuevos aportes.
Una tercera opción es recurrir a la recomendación y elevar el capital a los 940.000 millones de euros, pero solamente por un año, maniobra que elevaría la confianza inmediata en las economías europeas por parte de los inversionistas.
Cualquiera que sea la fórmula escogida, la decisión debe tomarse el próximo viernes en la reunión de autoridades del Eurogrupo. Sin embargo, un documento de la Comisión filtrado a la prensa recomienda elegir la primera por ofrecer “una estructura más dinámica y robusta” a los fondos de rescate.