El detonante fue la primera subasta de bonos italianos desde la llegada de Mario Monti a la jefatura de gobierno, en reemplazo de Silvio Berlusconi. Ante la escaza demanda de sus bonos, el país se vio obligado a elevar su tasa de interés hasta el 6,29%, el precio más alto en la historia de la Unión Europea. Aún así, esta arriesgada jugada sirvió para que el Estado obtuviera los 3.000 millones de euros que se propuso en la operación.
Pero sus efectos se vivieron con mayor angustia en los bonos de España, considerados por los analistas como el país en seguir el mismo camino de Italia por cuenta de su crítica situación económica. Su prima de riesgo (el valor de sus bonos a 10 años frente a los alemanes, los más sólidos de la Eurozona) se elevó ayer hasta los 429 puntos básicos, el más alto desde su adhesión a la unión monetaria del Viejo Continente.
El interés garantizado por Madrid ascendió hasta el 6,095%. El principio de una tragedia, pues si este valor se mantiene por encima de los seis puntos, el Tesoro español pagaría el tipo más alto en sus bonos desde 1997.
Esta situación generó que las bolsas europeas cerraran la semana con números rojos: Francfort cayó 1,19%, un camino seguido por París (-1,28%), Milán (-1,99%) y Madrid (-2,15%).