El año pasado los inversionistas retiraron una cantidad neta de US$47.100 millones de los mercados de commodities, según Barclays. La mayoría de estas redenciones, US$40.700 millones, estaba relacionada con el oro, pero los sectores de metal base, agricultura y los ligados a la energía también padecieron salidas. Las fugas de capital han seguido presentándose este año, pero a un ritmo más lento, con un retiro adicional de US$8.600 millones para finales de mayo. De estos, US$8.000 millones corresponden a oro.
Bancos como JPMorgan, Barclays y Deutsche han reducido sus operaciones en commodities y muchos fondos de apalancamiento han quedado atrapados en el éxodo.
Clive Capital, de nuevo uno de los fondos de apalancamiento más grandes de commodities, cerró el año pasado, mientras Arbalet, BlueGold, Centaurus, Fortress y Higgs Capital redujeron sus vehículos de commodities. Entre tanto, el fondo Opus de Schroders, que llegó a administrar US$2.300 millones, cerró en junio.
Los 10 administradores de commodities más grandes padecieron una caída del 3% en los activos de fondos de pensiones bajo su administración. No obstante, los administradores de materias primas sostienen que se ha llegado a un punto de inflexión y mejorar los fundamentos atraerá de nuevo a los inversionistas a la categoría de los activos.