Hace una semana la minera Colombia Energy Resources (Cerx) le anunció a la Bolsa de Nueva York el cierre de un negocio estratégico: la adquisición por una cifra no revelada de una concesión carbonífera de 17 hectáreas en el municipio de Nobsa, Boyacá, la cual produce aproximadamente 1.800 toneladas de mineral al mes.
“Esta adquisición, adyacente a nuestro complejo minero Ruku, nos permitirá un acceso más eficiente a los recursos de la zona, mejorar la seguridad y disminuir los costos de producción”, indicó Carlos Soto, su presidente, por medio de un comunicado a los reguladores bursátiles.
Una transacción sencilla que hace parte de un cuadro mucho más grande: las lucrativas adquisiciones que se avecinan en el sector para 2012.
“Tanto el sector minero como el energético representan una gran oportunidad de inversión. Principalmente porque se han registrado importantes alzas en el precio de los commodities (materias primas) y bajas cotizaciones de las empresas extractoras”, sostiene Álvaro Setién, director de ventas de retail e institucionales para América Latina (excepto Brasil) del fondo de inversiones BlackRock.
Sus clientes, que tienen listos para invertir US$90.000 millones en activos para la región, han identificado una oportunidad de oro con los bajos precios de las compañías del sector. El diagnóstico no podía ser más favorable: empresas con balances sólidos, un abultado flujo de caja y óptimos balances a un precio surrealista.
“La alta liquidez es un tema estratégico para los accionistas, que pueden destinarlo al incremento de los dividendos, a la recompra de acciones o a realizar nuevas adquisiciones”, señala Setién, quien agrega que actualmente las compañías están cotizando a un precio de entre 10 y 12 veces el valor sobre ganancia (en el pasado lo hacían hasta 25 veces), mientras su precio en libros es de 1,5 veces su tamaño.
El sector petrolero no es menos atractivo, especialmente para los inversionistas, que ven más asequible que nunca la meta que se fijó el Gobierno de completar una producción diaria de un millón de barriles de crudo.
“La inversión extranjera directa en energía y petróleo muestra un aumento considerable, pues pasó de US$1.500 millones a US$10.000 millones a mediados del año pasado”, señala Catalina Posada, analista de la firma comisionista de bolsa Global Securities.
Este año la mayor apuesta en el país la realizarán empresas como Ecopetrol, que planea desembolsar US$8.447 millones de dólares en proyectos, y Pacific Rubiales, con US$1,2 millones (el 46% de esa cifra en infraestructura).