De forma simple y algo panorámica, el formulario de declaración de renta es la suma de cinco grandes bloques: el de patrimonio y cuatro cédulas (general, de pensiones, de dividendos y participaciones y de ganancias ocasionales).
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El objetivo de la declaración de renta para personas naturales es reflejar los ingresos y el patrimonio de un ciudadano. A diferencia de las personas jurídicas, como las sociedades, esta declaración distingue entre los distintos tipos de ingresos que recibe un individuo. Por ejemplo: si se trata de rentas de trabajo, rentas de capital (como los arriendos), ingresos provenientes de un negocio propio y dividendos de acciones en una empresa, entre otros.
La diferenciación está pensada para que el impuesto tenga elementos progresivos, pues no todos ganan lo mismo, ni sus ingresos vienen de la misma fuente o son de la misma naturaleza: una cosa es el dinero que recibe un trabajador y otra si se trata de alguien que vive de rentas de capital, por ejemplo. Mmejor dicho, una talla no les sirve a todos.
Cómo leer el formulario de declaración de renta
Entonces, en el bloque de patrimonio se deben especificar los activos y deudas de un ciudadano. El formulario identifica dos renglones específicos: el patrimonio bruto, que corresponde a la totalidad de los activos de alguien, y el líquido, que es el resultado de tomar el bruto y restarle las deudas.
Si bien el impuesto a la renta no grava el patrimonio específicamente, este bloque permite identificar qué tanto pudo haber crecido la riqueza de una persona en el año, lo que la vuelve susceptible de pagar este tributo (o no).
Las cédulas
El bloque más complejo de la declaración, en donde se centra buena parte del formulario, es la cédula general. Aquí vale aclarar que una cédula es, en el español tributario del documento, un tipo de ingreso. El impuesto hace diferenciaciones por tipos de ingreso y cada uno de estos es una cédula.
Pero antes de entrar en materia sobre la cédula general, podemos pasar rápidamente sobre los otros tres componentes: las cédulas de pensiones (que, por supuesto, solo aplican para pensionados), dividendos y participaciones (si una persona tiene acciones en una empresa, por ejemplo) y las ganancias ocasionales (por ejemplo, herencias, donaciones o loterías). Con esto fuera del camino, podemos pasar a la cédula general, que tiene cuatro secciones que separan los ingresos: rentas de trabajo, por honorarios, de capital y no laborales.
Cada una se puede leer de esta forma:
– Rentas de trabajo: son las vinculadas a la actividad laboral, por lo general corresponden al salario de una persona.
– Rentas por honorarios: pagos recibidos por cualquier actividad distinta a un contrato laboral. Piense en asesorías o servicios de consultoría, por ejemplo.
– Rentas de capital: incluyen los ingresos obtenidos por el uso o aprovechamiento del capital. Un ejemplo típico es el dinero recibido por el arrendamiento de un inmueble. También se consideran aquí las regalías y los rendimientos de diversos instrumentos financieros.
– Rentas no laborales: los ingresos que no encajan en las categorías anteriores. Por ejemplo, las ganancias provenientes de un pequeño negocio (sin constituirse como sociedad) o los ingresos obtenidos por operar un taxi. Esta categoría suele aplicarse a personas que ejercen actividades comerciales que no son consideradas rentistas de capital.
Las rentas de trabajo
Por lo general, la parte más dispendiosa del formulario son las rentas de trabajo, pues en este renglón se aplican ciertas deducciones que la ley permite para, ahí sí, llegar al monto final sobre el que se aplica la tarifa del impuesto de renta.
Entre estos descuentos se cuenta el renglón de “ingresos no constitutivos de renta”, que aplica para asuntos como los aportes a seguridad social y los pagos de parafiscales.
También hay otras restas que se pueden aplicar, según la ley, como lo que se paga por los dependientes (hijos, por ejemplo) o por intereses en créditos de vivienda.
Las rentas exentas, vale aclarar, tienen unos topes establecidos por la ley antes de llegar al porcentaje final sobre el cual se aplican las deducciones permitidas.
Con este porcentaje claro se puede llegar a la renta líquida, que es la suma de las categorías de ingresos de la cédula general: las rentas de trabajo, las de honorarios, de capital y no laborales.
Los totales
La renta líquida es sobre la que se aplica la tarifa del impuesto de renta y de aquí sale la cifra que el contribuyente debe pagar. Pero hay un paso más. A este número se le hacen dos restas: las retenciones en la fuente (pagos anticipados a la DIAN efectuados por el empleador) y los saldos a favor que el contribuyente puede arrastrar de años anteriores. Y el resultado de esta operación es, por fin, la cifra que cada persona debe pagarle a la DIAN.
Es posible que esta última operación dé un saldo a favor, pues declarar no implica pagar, necesariamente.
Paso a paso para declarar renta en Colombia
1. Ingrese a la página de la DIAN → “Usuario Registrado”
Diligenciar información → “Ingresar”
2. En el menú “Diligenciar Formulario 210”, seleccione “Declaración de renta personas naturales”
En la sección “Nuevo borrador” → Seleccione el año y haga clic en “Crear”
3. Después de responder a la pregunta de si es residente fiscal, el sistema presentará una declaración sugerida que puede aceptar o no.
Tenga en cuenta que si la acepta, puede revisar cada renglón y si está de acuerdo, usarla para declarar.
También puede hacer su propia declaración.
Como explica Liliana Heredia, directora de tributación del Observatorio Fiscal de la Javeriana, la declaración sugerida parte de la información reportada por terceros. Esta información también se puede consultar en el portal de la DIAN cuando el usuario ingresa con su usuario y contraseña.
4. Responda todas las pregunta y al finalizar guarde el borrador definitivo.
5. Cuando esté completamente seguro de la información que registró, haga clic en “Firmar” y en “Autorizar y firmar”.
Otras preguntas sobre la declaración de renta
Liliana Heredia, directora de tributación del Observatorio Fiscal y profesora de la Javeriana Cali, responde las siguientes preguntas comunes alrededor de la declaración de renta.
¿De cuánto es la multa por no declarar renta en los tiempos establecidos?
La sanción por extemporaneidad (por declarar después de vencido el plazo) depende del valor del impuesto a cargo; sin embargo, el valor mínimo es de $498.000 pesos. Pero, adicionalmente, si en la declaración queda un saldo a pagar, también se deben pagar intereses de mora.
¿Cómo pueden las personas ver su declaración de renta sugerida y qué deben tener en cuenta al revisarla?
Cuando el contribuyente empieza a diligenciar el formulario le aparece la opción de ver la declaración sugerida y puede escoger verla o no. Luego, si decide verla, puede revisar cada renglón y si está de acuerdo, usarla para declarar y si no, puede hacer su propia declaración o modificar la sugerida.
Es importante tener en cuenta que la declaración sugerida parte de la información reportada por terceros, que también se puede consultar en el portal de la DIAN cuando el usuario ingresa con su usuario y contraseña.
¿Alguna recomendación clave que deban tener en cuenta las personas a la hora de declarar renta?
Varias recomendaciones:
1) Es mejor presentar a tiempo aunque no tenga el dinero para pagar, así, al menos se ahorra la sanción por extemporaneidad.
2) No confiar por completo en el reporte de terceros, pues, como su nombre lo dice, son terceros que le reportan a la DIAN y ellos se pueden equivocar al reportar.
3) Tener siempre los soportes. Esto aplica para ingresos, deducciones, rentas exentas, activos, pasivos, etc.
4) Si no sabe de impuestos, es mejor que busque un experto, porque los errores en materia tributaria resultan caros.
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