La reciente disputa entre los mandatarios de Estados Unidos y Colombia, Donald Trump y Gustavo Petro, alcanzó un punto de alta tensión comparable a sostener una granada sin seguro. Sin embargo, y para fortuna de todos los involucrados, la explosión no llegó (al menos hasta el momento).
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Aunque los ánimos siguen crispados y los efectos de mediano y largo plazo del impasse aún están por verse -más allá de la suspensión temporal de citas para visados-, lo cierto es que se logró esquivar un conflicto mayor, en el que Colombia habría sido el más perjudicado.
La crisis, que por fortuna se resolvió el mismo día, puso en alerta a toda la economía, con especial tensión en el sector exportador (por supuesto), pero también en otros renglones, como el mercado cambiario. En su momento se dijo que la amenaza de Trump de imponer aranceles de hasta 50 % a las exportaciones colombianas generaría volatilidad y dispararía el precio del dólar en los días siguientes; el gran temor de analistas y empresarios radicaba en que mayores trabas para exportaciones colombianas (como el petróleo, las flores y el café, que son fuentes esenciales de divisas) desestabilizaran la tasa de cambio.
¿Ocurrió esto realmente? Si bien la incertidumbre inicial sacudió las primeras operaciones del lunes, el impacto no fue tan dramático como se temía. Aquí hay que recordar que la crisis quedó suspendida casi sobre la media noche, con anuncios de acuerdos de ambas partes (ingreso de los vuelos con deportados y no imposición de aranceles).
“Aunque el manejo diplomático ha evitado impactos inmediatos en los flujos de inversión, un resurgimiento de tensiones comerciales podría generar volatilidad en los activos”, dijo Valeria Álvarez, Head Estrategia en Itaú Colombia Comisionista de Bolsa.
El dólar reaccionó, pero la calma regresó
Casi por naturaleza, el mercado de divisas reacciona con sensibilidad ante cualquier señal de inestabilidad, especialmente cuando proviene del líder de la mayor economía del mundo.
Tras el caos retórico, la tormenta de declaraciones y el acuerdo de última hora entre los gobiernos de Estados Unidos y Colombia, todo en el transcurso de un solo día, la jornada del pasado lunes 27 de enero se perfilaba como incierta para el mercado cambiario, por decir lo menos.
Ese día, el dólar abrió en $4.255, registrando un notable aumento de $79 frente al valor de cierre del viernes. Como era de esperarse, analistas y operadores señalaron a la crisis diplomática con Estados Unidos como la principal causa de esta fuerte reacción en el mercado cambiario. Para fortuna de quienes compran en dólares, la divisa perdió impulso a lo largo de la jornada y cerró en $4.196: $59 menos que su valor de inicio, aunque todavía $20 por encima del cierre del viernes.
Como lo explica Juan David Ballén, director de Análisis y Estrategia de Casa de Bolsa SCB, el hecho de que Colombia y Estados Unidos hayan llegado a un acuerdo fue bueno, a ojos del mercado, “motivo por el cual los activos financieros reaccionaron positivamente”.
Ya el martes, el dólar abrió su cotización en $4.200 y cerró en $4.219, mostrando una leve estabilización tras la turbulencia del lunes. Este miércoles, la divisa continuó a la baja y cerró en $4.167, luego de una caída significativa de $52 frente al cierre del martes.
¿Fue más el susto?
A la fecha, la tasa de cambio entre el dólar estadounidense y el peso colombiano continúa estable en niveles cercanos a los $4.200. Podría decirse, entonces, que el impacto del impasse con Trump fue psicológico, y que la incertidumbre se disipó a medida que el mercado descartó un conflicto mayor y centró su atención en otras cuestiones.
En palabras de Valeria Álvarez, de Itaú Colombia Comisionista de Bolsa, el conflicto diplomático entre los presidentes no generaría efectos inmediatos en la tasa de cambio, debido a que se alcanzó un acuerdo antes de que la tensión escalara. “Si bien no hubo efectos inmediatos en el dólar gracias al acuerdo alcanzado, un escenario donde la situación hubiese escalado habría evidenciado la vulnerabilidad del país, con impactos significativos en el comercio exterior y competitividad”, precisa.
En lo anterior coincide César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corfi, quien señala que el hecho de que acontecimientos como estos ocurrieran un domingo (cuando los mercados no operan) jugó a favor. “Los riesgos de la crisis diplomática se desactivaron ese mismo día”, reitera.
A su turno, Diego Franco, jefe de Inversiones de Franco Capital Management, señala que el dólar sigue fluctuando principalmente por factores internacionales de mayor peso, y la coyuntura Trump-Petro fue más una coincidencia temporal que un verdadero detonante del repunte en la tasa de cambio del lunes.
“Lo ocurrido esta semana obedece también al cierre de cortos del viernes, es decir, inversionistas vendieron esperando a que el dólar bajara y el lunes, tras lo ocurrido entre Trump y Petro, muchos recompraron activos, y este efecto se replicó en muchos operadores, pero como la cuestión no escaló a mayores, no se generó mayor impacto”, añade Franco.
Al final, los acuerdos pesaron más que el ruido político, y un mercado tan veloz como el de divisas valoró más el desenlace que la crisis misma.
Sin embargo, no hay que olvidar que el Trump de campaña habló de, eventualmente, imponer aranceles de 10 % a todos los bienes que entren a EE.UU. Si bien este anuncio no ha tenido mayor seguimiento hasta el momento, lo que ayuda a entender es que la política comercial será una de las principales armas de negociación (o extorsión, depende de quien lo vea) que usar el mandatario estadounidense para impulsar una agenda tan grande, como polémica.
La crisis más inmediata quedó suspendida, pero en el panorama futuro queda un aire de incertidumbre que bien puede modificar los rumbos del dólar.
Pabón lo dice de esta forma: “Consideramos que la relación entre Estados Unidos y Colombia sufrirá un deterioro, con efectos significativos tanto en el corto como en el mediano plazo”.
Con el encontrón comercial con EE.UU. superado (por ahora), hay otros factores internacionales en el presente que están evidenciando una influencia mayor en la cotización del billete verde.
Otros factores en la colada
En lo corrido de 2025, el precio del dólar ha oscilado entre mínimos de $4.188 (el 25 de enero) y máximos de $4.410 (el 2 de enero).
Saber con certeza qué mueve al dólar no es tarea fácil, incluso para los analistas, pues este responde a una mezcla de expectativas, temores, factores nacionales y dinámicas globales que muchas veces van más allá de un solo evento.
En términos generales, los primeros pasos de Donald Trump al frente de Estados Unidos y sus anuncios, a cuatro vientos, de una política comercial más proteccionista han generado cierta presión sobre el dólar. De acuerdo con el director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, los anuncios recientes del mandatario estadounidense han estado en línea con lo que anunció meses antes en campaña, por lo que el mercado ya se había anticipado.
No obstante, los inversionistas han apostado a que las políticas de Trump aumentarán las presiones sobre los precios en Estados Unidos y mantendrán elevadas las tasas de interés, lo cual ha motivado un reciente apetito de dólares en el mundo. Además, si los aranceles anunciados por el magnate llegasen a reducir las importaciones de Estados Unidos, esto disminuiría el flujo de dólares al exterior. Una menor oferta reforzaría el precio de la divisa.
Por otro lado, los analistas coinciden en que las recientes caídas de las grandes empresas tecnológicas en la bolsa de valores de Estados Unidos han ayudado a frenar el impulso del dólar esta semana.
La irrupción de la inteligencia artificial china DeepSeek sacudió los mercados, provocando una fuerte reacción en el sector tecnológico. Nvidia, uno de los mayores fabricantes de chips, sufrió una pérdida de hasta US$600.000 millones en capitalización bursátil, lo que representó una caída del 17 % el pasado lunes. Sin embargo, el martes registró una ligera recuperación del 7 %, moderando parcialmente las pérdidas.
Así mismo, el mercado de divisas reflejará la primera decisión en 2025 sobre tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed por su sigla en inglés). Este miércoles, el regulador decidió optar por la cautela y mantener estable el costo del crédito, el cual continuará con tasas de interés entre 4,25 % y 4,50 %, después de tres reducciones consecutivas en 2024.
Lo anterior significa que, al menos a corto plazo, el dólar podría mantener cierta estabilidad, por cuenta de un enfoque cauteloso de la Fed frente a las condiciones económicas de Estados Unidos.
Pabón añade que también hay que considerar una mayor entrada de divisas por el pago de impuestos petroleros y, en general, que la economía de Estados Unidos mantiene una perspectiva sólida, por lo que el dólar también.
En el plano nacional, los nubarrones en el panorama fiscal siguen aportando una dosis de incertidumbre entre los inversionistas, o mejor, quienes están detrás de los flujos de divisas.
Para Álvarez, de Itaú Colombia, habrá que tener en cuenta la incapacidad del país para cumplir con la regla fiscal, según lo señalado esta semana por el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF).
“Actualmente, la prima de riesgo del país ya supera a la de Brasil, reflejando una expectativa negativa del mercado, incluso por debajo de la calificación actual otorgada por agencias como Standard & Poor’s. Aunque el manejo diplomático ha evitado impactos inmediatos en los flujos de inversión, un resurgimiento de tensiones comerciales podría generar volatilidad en los activos”, indica la analista.
¿Cómo se comportaría el dólar?
Dado este contexto, el dólar a nivel global se mantendría fuerte. “Considero que será difícil ver en Colombia un dólar por debajo de $4.150″, estima Juan David Ballén, director de Análisis y Estrategia de Casa de Bolsa SCB.
Los analistas consultados por este diario coinciden en que el precio del dólar apuntará hacia arriba por un tiempo, aunque se espera un panorama más flexible en el mediano plazo. “La divisa girará en torno de esa incertidumbre local, junto a factores externos que nos dan indicios de que los vientos son de depreciación más adelante”, puntualiza César Pabón.
Algunas proyecciones de precio para el primer trimestre de 2025:
▶ Para enero, Diego Franco, jefe de Inversiones de Franco Capital Asset Management espera que se mueva en un rango entre los $4.315 y $4.400.
▶ Ya para el primer trimestre del año, Daniel Velandia, director de Investigacicón y Economista en Jefe de Credicorp Capital, proyecta una alta volatilidad, incluso la mayor del año. Por eso estima un rango amplio: entre los $4.100 y $4.600, con unos $4.200 y $4.300 en promedio.
▶ El rango de $4.300 y $4.500 es lo que espera Juan David Ballén, director de Análisis y Estrategia de Casa de Bolsa SCB.
▶ Jackeline Piraján, economista principal de Scotiabank Colpatria estima un precio que oscile en los $4.350, con una volatilidad de $100 por encima o por debajo.
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