Quedan pocas horas para que comience diciembre y los colombianos ya recibieron su primera sorpresa, no necesariamente de buen gusto: el viernes pasado, el dólar rompió una vez más la marca de los $4.000. Se trata de una cifra que no registraba desde marzo de 2020, durante los momentos más duros de la pandemia del covid-19. El nuevo período de devaluación del peso colombiano podría impactar el corazón de los colombianos al encarecer las cosas en Navidad.
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En noviembre, el dólar en Colombia ha subido más de $250, rompiendo una racha de casi tres meses de fortalecimiento del peso. El repunte se explica por una serie de factores internacionales.
En primer lugar, están los cambios en la política monetaria de Estados Unidos. Por un lado, la Reserva Federal (Fed) empezó a retirar los estímulos monetarios al reducir las compras de bonos del Tesoro y otros títulos. Y aumenta el temor de que este banco central eleve su tasa de interés en 2022. De hecho, es tal vez el principal foco de especulación de la economía global. Por ejemplo, Goldman Sachs cree que el incremento se haría en julio y JP Morgan en septiembre.
El alza de la tasa de interés de la Reserva Federal provocaría un episodio de devaluación en las divisas de economías emergentes, especialmente en aquellas que tengan altos niveles de endeudamiento y otros indicadores de fragilidad.
En Colombia la deuda ya supera el 60 % del PIB y a mediados de año el país perdió el grado de inversión en dos calificadoras (S & P y Fitch). Por esto, no sorprende la debilidad que ha mostrado el peso colombiano el último mes, y se espera que siga reaccionando a los anuncios relacionados con la política monetaria estadounidense.
Como si no fuera suficiente, de nuevo hay temor en la economía global por el covid-19. El hallazgo de una nueva variante del virus provocó una fuerte turbulencia en los mercados internacionales el viernes pasado, que llevó al precio del petróleo Brent a caer más del 10 % durante esa jornada. Fue el impulso que le faltaba a la tasa de cambio para superar los $4.000 que venía rondando desde hace varios días.
Juan David Ballén, gerente de investigaciones económicas de Casa de Bolsa, explicó que “todavía no se sabe mucho de la nueva variante; pero si resulta ser una cepa grave, el dólar caro se mantendrá. La tasa de cambio seguirá subiendo. La economía global tiene mucho temor a nuevos confinamientos y otros golpes del covid-19 a la demanda, que es la que ha venido impulsando la recuperación”.
Ballén agrega que “estamos viviendo en un momento en el que los inversionistas están buscando activos refugios. Por eso están saliendo de monedas emergentes y optando por inversiones en dólares”.
Golpe al corazón de la Navidad
Muchos hogares tienen razones para temer a las subidas del dólar. La exposición a la moneda extranjera fue creciendo en los últimos años a raíz del cambio de los hábitos de consumo, pues ahora las suscripciones a los servicios de streaming parecen tan normales como era el gasto en impresión de fotografías hace veinte años. Por eso, según la firma Raddar, el porcentaje de productos importados en la canasta familiar pasó de 11 % a 15 % durante la actualización de la cesta básica que hizo el DANE en 2019.
Sin embargo, Camilo Herrera, presidente del Grupo Raddar, explica que “aunque cerca de 20 % de las transacciones de Navidad son productos importados, la mayoría de los hogares compra en el comercio local y en teoría ya tienen los inventarios en pesos. El golpe del dólar caro puede venir más con las compras en línea”.
No se puede ignorar el efecto que han tenido los días sin IVA, que han logrado ventas superiores a los $10 billones, cada uno. Es claro que estas fechas adelantaron parte del consumo de los hogares en diciembre, reduciendo o incluso evitando la exposición de su gasto a las variaciones recientes de la tasa de cambio.
Pero el gasto en diciembre no es solo ropa, celulares, televisores y el resto de productos para los que aplicaba la exención del IVA. Hay dos importantes tipos de consumo que aún son vulnerables al dólar y toman especial relevancia en diciembre: el sabor y los paseos de Navidad.
El panetón, las empanaditas, los buñuelos y la natilla están bajo amenaza de encarecimiento, pues Colombia no es autosuficiente en trigo ni maíz, lo que implica que una buena parte de la demanda interna se satisface por medio de importaciones que son sensibles al precio del dólar.
El problema es que ambos insumos ya estaban subiendo desde antes de la trepada del dólar, como consecuencia de la crisis energética y de los contenedores. Según el DANE, el trigo, el maíz y sus respectivos derivados ya acumulan un alza de más de 8 % en 2021. De manera que en noviembre y diciembre se podría ver un encarecimiento aun mayor.
Por otro lado, los costos de transporte también se podrían elevar en diciembre. Y no solo podría impactar el precio de los tiquetes internacionales, sino que incluso podría golpear los viajes domésticos por carretera. La fórmula que fija el precio de la gasolina también tiene en cuenta las variaciones de la tasa de cambio, y en noviembre el dólar ha subido más de, 6 %, al pasar de $3.757 a $4.007.
Lo quieran o no, los hogares colombianos ya tienen un dólar a $4.000 debajo del árbol de Navidad. No necesariamente dañará las fiestas, pero sí tiene el potencial de volverlas más costosas. Se recomienda evitar gastos imprudentes, pues el dólar caro podría seguir en enero. El mejor regalo que puede hacerse en 2021 es ahorrar, para así empezar bien el próximo año.