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¿Qué es una deuda buena y una deuda mala?

Saber diferenciar cuándo una deuda es conveniente es clave para tener una vida financiera saludable. Esto es lo que explican los expertos.

30 de julio de 2025 - 12:43 p. m.
Comprar un televisor a crédito es un claro ejemplo de una deuda mala.
Foto: El Espectador - José Vargas
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No hay que endeudarse por todo. Existe el pensamiento de que para obtener las cosas y lograr el progreso, el crédito es el único camino. Una especie de “mal necesario” para crecer.

Tampoco se debe caer en el error de condenarlas, pues muchas veces realmente pueden ser convenientes.

Diferenciar entre una buena y mala deuda no siempre es sencillo. Para despejar esta pregunta consultamos a diversos expertos, y esto fue lo que nos dijeron.

Según Marcela Garzón, quien es directora del programa de Administración de Empresas de la Fundación Universitaria del Área Andina, una buena deuda es la que se obtiene con el propósito de generar valor o ingresos a futuro.

“Este tipo de deuda suele estar relacionada con inversiones que logran aumentar el patrimonio o mejorar la capacidad productiva, como la compra de una vivienda, la financiación de estudios universitarios o la inversión en un negocio. Aunque involucra una obligación financiera, se considera positiva puesto que favorece al crecimiento personal o económico y, en muchos casos, brinda beneficios a largo plazo que superan el costo del crédito”, señala.

Por el contrario, según la asesora financiera de Eqqual, Sajamaya Vallejo, una deuda mala es la que solo va a generar satisfacción en el corto plazo, pero que con el tiempo va a enredar a la persona con un crédito y altas tasas de interés.

Este tipo de deudas se caracterizan por no traer retornos económicos y por responder a impulsos de gasto.

“Este tipo de deuda suele tener tasas de interés altas (como las de tarjetas de crédito) y puede envolver la estabilidad financiera, ya que se paga más por algo que pierde valor con el tiempo y no favorece al progreso financiero de quien la asume”, añade Garzón.

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A continuación, presentamos algunos ejemplos de deudas buenas y malas. Es importante tener en cuenta que muchas de ellas pueden ser relativas, dependiendo de si realmente generan un valor agregado a futuro.

Por ejemplo, adquirir un vehículo puede considerarse una buena deuda si representa un ahorro en costos de transporte y una mejora en la calidad de vida. Sin embargo, también puede convertirse en una mala deuda si se adquiere por lujo, ya que su depreciación, el mantenimiento, los impuestos, los seguros y otros gastos asociados podrían terminar siendo más perjudiciales que beneficiosos.

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Ejemplos de deudas buenas

Ejemplos de deudas mala

Tenga en cuenta que existen otras formas de adquirir lo que necesita sin recurrir al crédito. Por ejemplo, si desea comprar un televisor, en lugar de financiarlo durante un año y pagar intereses, podría ahorrar durante algunos meses y comprarlo de contado. Incluso ahorrando solo la mitad del tiempo, evitaría costos adicionales y cuidaría sus finanzas.

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