Un grupo que comprendía a funcionarios de fondos de riqueza soberana de Kuwait, Arabia Saudita y Rusia era el preferido en Davos en enero de 2008, apenas antes de que los precios del petróleo subieran a US$150 por barril. Era la época en que los productores de crudo acumulaban miles de millones de dólares en deuda y acciones, además de bienes raíces, equipos deportivos y otros activos considerados trofeos. Tanta era la influencia de las firmas administradoras de fondos, que un grupo de ejecutivos bancarios les dijo a puerta cerrada en el centro de esquí suizo que adoptaran una mayor transparencia para evitar el riesgo de irritar a los legisladores estadounidenses.
Ahora que el petróleo está por debajo de los US$30 por barril, la situación se ha revertido. En lugar de comprar bonos del Tesoro de Estados Unidos, grandes tiendas británicas y equipos de fútbol franceses, los países productores venden, lo que contribuye a deprimir mercados en los que ya reina el temor.
En el foro económico mundial de este año sólo está prevista la aparición de unos pocos directores de fondos de riqueza petrolera, y no hay ni un solo panel dedicado al tema.
“Venden, venden mucho”, dijo Paolo Scaroni, vicepresidente de Rothschild Sons y ex responsable de la mayor compañía petrolera de Italia, ENI SpA. “La liquidación continuará en 2016 porque los países petroleros necesitan financiar” su gasto.
En Oriente Medio, Asia central, África y América Latina los gobiernos recurren a las reservas acumuladas en los buenos tiempos. Salen petrodólares de una larga serie de vehículos: fondos de riqueza soberana, fondos de estabilización, fondos de desarrollo y reservas en moneda extranjera depositadas en bancos centrales.
Sin duda los fondos gubernamentales en petrodólares siguen siendo una fuerza influyente en las finanzas globales, dado que representan alrededor de 5 a 10% de los activos globales. La venta tampoco es inesperada. Los fondos de estabilización, por ejemplo, están pensados para crecer durante los años de auge y ayudar a los gobiernos a seguir gastando en tiempos difíciles.
La magnitud de las declinaciones, sin embargo, ha sorprendido a muchos que contribuyen a que los países con productos primarios administren su riqueza. Arabia Saudita, Catar y Kuwait “retiran dinero”, dijo Alberto Gallo, jefe de análisis de macrocrédito de Royal Bank of Scotland Plc. “Los petrodólares se están convirtiendo en petropeniques”.
Gallo tiene razón: el flujo bruto de petrodólares hacia la economía global cayó el año pasado a apenas US$200.000 millones, mientras que fue de casi US$800.000 millones en 2012, según el banco.
Si bien los activos de los fondos de riqueza no bastan para que los mercados se muevan, pueden tener impacto en el sentimiento del mercado. Royal Bank of Scotland dijo este mes en una nota a clientes que la liquidación reduce “la demanda de activos de renta fija, que en la última década constituyó una parte importante de las crecientes inversiones de los grandes fondos de riqueza soberana exportadores de petróleo”.