El G-20 continúa en el camino inexorable hacia su consolidación como eje de la economía global, lejos del ambiente excluyente de su predecesor (el G-8), al sumar a la fortaleza de los países más industrializados el peso de los mercados emergentes América, Asia y África.
Prueba de ello fueron las deliberaciones de Pittsburgh, escenario del tercer encuentro de dicho foro multilateral, en el que países como Estados Unidos reconocieron la necesidad de solidificar la “cooperación económica internacional”, mensaje que muchos entendieron iba en detrimento del G-8. Aunque, por supuesto, no significa que se acaben las alianzas, ni los intereses comunes entre el club de los siete industrializados y Rusia, sí es el reconocimiento de que sin el apoyo de las potencias emergentes va a ser más difícil resolver problemáticas tan graves y de rápida expansión como la reciente crisis económica mundial. Mercados como Brasil, India y China juegan un papel preponderante.
La declaración formal ya está. Ahora lo que viene es la puesta en marcha de las estrategias: la redefinición de políticas para lograr un crecimiento sostenible, la regulación de los salarios y primas de los banqueros, así como los niveles de capital de las entidades financieras y la reestructuración de los organismos financieros internacionales para dar más voz al mundo en desarrollo.
Quiénes conforman el Grupo de los 20
El G20 nació en 1999 y está conformado por los países del G7 (EE.UU., Canadá, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia, Francia), a los que se sumaron la Unión Europea, Australia, Arabia Saudita, Argentina, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Suráfrica, Turquía y Rusia.